Política y Poder


Manuel Cuadras

 

UN PRI SECUESTRADO Y SIN BRÚJULA (PARTE II)


Nos encontramos a menos de un año de la elección de diputados federales. Los partidos preparan la maquinaria y los suspirantes alistan sus ahorritos. Para el PAN será fundamental hacerse de la mayoría de los distritos en todo el territorio nacional y dejar de estar sometido a los intereses del PRI en el Congreso, mientras que para el tricolor, y más concretamente, para el grupúsculo que dirige al PRI y co-gobierna con Felipe Calderón este país: Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa y Beatriz Paredes, será de suma importancia conservar o incrementar el número de diputados en San Lázaro para seguir siendo un factor real de poder y ser el peso decisivo que incline la balanza en las decisiones importantes del país.


No debemos perder de vista que en el caso de Puebla, la elección federal de 2009 será además la antesala para la elección de 2010 en que habrá de designarse el sucesor de Mario Marín. El 2009 marcará el banderazo de salida oficial para la sucesión. Eso es algo que sabemos todos: el gobernador, sus funcionarios, los aspirantes, los suspirantes, los medios de comunicación y, por supuesto, los dirigentes.


Ya habíamos comentado en otra ocasión el interés especial que tiene Mario Marín de obtener la mayoría de los distritos en los comicios del próximo año. Son 15 los distritos que componen la geografía electoral del estado, y para Marín resulta de vital importancia ganar los 15, no solamente por el prestigio que obtendría a nivel nacional como un buen operador político al llevarse “carro completo” en su estado, sino además —y lo más importante— para contar con 15 operadores políticos que pudieran defenderlo desde el Congreso de la Unión ante una eventual cacería de brujas que se dé en contra del hoy mandatario cuando termine su periodo.


Cierto, actualmente hay acuerdos y por tanto son tiempos de paz, sin embargo Marín sabe que esos acuerdos acabarán cuando termine su gobierno, de ahí la importancia de tener “escuderos” cuando él ya no esté. Ante este panorama, quienes deberían estar avocados a conseguir dicho objetivo son los dirigentes del partido en la entidad, ambos (im)puestos por el gobernador y ambos con más carencias que aciertos en la encomienda asignada. Veamos.


Comencemos por el polémico Carlos Meza. ¿Qué no se ha escrito acerca de él? Por supuesto que es un abogado prestigiado, reconocido y respetado; por supuesto que es un tipo aguerrido y de carácter; por supuesto que es una persona leal; por supuesto que es una persona de ideas firmes y de argumentos convincentes. Sin embargo, también hay que reconocer que su llegada al PRI municipal no corresponde ni a su perfil ni a su trayectoria. Lo primero que debe de entender Carlos Meza es que al aceptar la dirigencia del PRI Municipal, se convirtió nuevamente en un actor PÚBLICO y, como tal, no solamente debe respetar la crítica, sino aceptarla (siempre que ésta sea fundada).


Sin duda Carlos Meza no cumple con el perfil de ser un dirigente (ya no digamos líder), y no por falta de capacidad, sino —repito— por ESTILO. ¿Se imagina usted una reunión de Carlos Meza con líderes seccionales de Azumiatla? ¿Cuántos comités seccionales ha renovado Meza desde su llegada? ¿O sólo es presidente del PRI municipal para dar ruedas de prensa los domingos?


Meza debe de entender que representa a todos los priistas de Puebla y asumirse como tal. No puede estar peleando con todo aquel que disienta de sus ideas y comentarios; no puede hacerlo ni con los panistas (porque sería un intransigente), ni con los de casa (porque sería un incongruente). Sus fobias, odios y recelos personales debió dejarlos antes de asumir el cargo. ¿Se puede representar a los priistas y pelear al mismo tiempo con ellos? Por todos es sabida su enemistad a ultranza con Ernesto Echeguren (que por supuesto no es, ni por mucho, un alma de la caridad). ¿Qué va a pasar cuando Echeguren (como priista que es) solicite una audiencia con el presidente de su partido y le reclame por la falta de espacios y oportunidades? ¿Reaccionará maduramente y con la cabeza fría o lo correrá de su oficina (la casa de todos los priistas) a mentadas de madre y a empujones (con la ayuda claro, del eterno Sergio Mares)? A todos nos queda claro que Carlos Meza llegó al PRI sólo para buscar una diputación federal; sin embargo, incluso algunos de sus antecesores como Miguel Ángel Ceballos o César Sotomayor hacían pequeños esfuerzos por disimular y darle un poco de vida al edificio de la 5 Poniente.


Por lo que respecta a Alejandro Armenta, lo primero que debemos de preguntarnos es: ¿para quién trabaja Alejandro Armenta? ¿A quién obedece? ¿A quién le reporta? Lamentablemente para este muchacho dirigente, su sueño de parecerse un poco a su ídolo Luis Donaldo Colosio quedó simplemente en eso, un sueño. Y es que Alejandro Armenta se ha convertido precisamente en aquello que tanto combatió el mártir priista. Uno de los grandes ideales que tuvo Colosio fue el de separar el gobierno del partido: “Cuando el gobierno ha pretendido concentrar la iniciativa política, ha debilitado al PRI, por eso hoy, ante la contienda electoral, el PRI sólo demanda del gobierno imparcialidad…” (Luis Donaldo Colosio Murrieta. Discurso del 6 de marzo). ¿Qué entenderá Alejandro Armenta por imparcialidad? ¿Ponerse de tapete de un precandidato? ¿Ser el títere de un secretario del gobierno? ¿Así concibe la separación del PRI y del gobierno? ¿Convirtiendo al PRI en la Casa de Campaña de Zavala? ¿No le parece que Alejandro Armenta está más preocupado por crear una estructura para el PROYECTO Z que en impulsar liderazgos para las diputaciones de 2009? Alejandro Armenta se ha cansado de repetir que “antes del 2010 está el 2009” (en clara alusión para “los adelantados”), sin embargo, tal parece que el primero en no aplicar dicho mensaje es él mismo.


¿Qué diferencia hay entre el recién renovado Comité de Procesos Internos del Comité Directivo Estatal del PRI y el equipo de (pre)campaña de Javier López Zavala? Ninguna, más que el nombre, pero los integrantes son los mismos. ¿Y qué decir de las reuniones de evaluación (así como lo lee) entre los delegados del PRI y los delgados de Desarrollo Social? ¿Cómo entender la reunión de ayer (de la cual nos dio cuenta el periodista Rodolfo Ruiz en su columna) entre Alejandro Armenta y Javier López Zavala, con un grupo de 400 personas entre operadores político-electorales, delegados y funcionarios?


Qué tristeza por Armenta, que se veía un muchacho con futuro y con tablas, hoy podemos decir que no es así. Hoy nos damos cuenta de que prefirió ser el gracioso muñeco de un ventrílocuo celoso, a atreverse a pensar y actuar por sí mismo. ¡Vaya manera de desperdiciar un potencial! Es la diferencia entre los hombres diferentes y los hombres ordinarios; entre los que se atreven a cuestionar, a señalar y a innovar, y los que simplemente ejecutan instrucciones. Esa es la diferencia entre hombres como Colosio y muchachos como Armenta. Armenta debe recordar que cuando Colosio fue presidente del PRI (a inicios del sexenio de Salinas), nadie dudaba en México de que el “candidato natural” (“el delfín”) del presidente era Manuel Camacho Solís. ¿Acaso Colosio puso el partido a los pies de Camacho (como ahora Armenta con Zavala)? Por el contrario, incluso en aquellos momentos de mayor fuerza de Camacho y de mayor cercanía con el presidente, esto fue lo que dijo en la Asamblea Nacional del PRI: “Vamos juntos a poner punto final a la perversión política de las decisiones copulares y centralizadas; vamos a poner punto final a la imposición y a la antidemocracia…” ¿Cuándo escucharemos a Alejandro Armenta pronunciar un discurso veladamente parecido?


Y a todo esto, ¿qué pensará el gobernador de las dos personas a las que les confió lograr el famoso “carro completo”? Les apuesto desde ahorita a que no lo logran. ¿Le entran?

 



 
 

 

 
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