Política y Poder


Manuel Cuadras

 

LAS COMPLICACIONES DE LA SUCESIÓN


Nos encontramos a más de la mitad del gobierno marinista y poco menos de dos años de conocer la verdad con respecto a la sucesión de Marín. Mucho se ha especulado y mucho se especulará: ¿por quién se inclinará el gobernador?, ¿a quién dará su apoyo?, ¿quién será el tapado (para decirlo en el lenguaje del PRI antiguo)? o ¿quién será el delfín (para decirlo en términos de los priístas modernos)? o, vayámonos un paso atrás: ¿hay delfín?, ¿cuántos delfines hay?, ¿o será que de plano ya se le salió de las manos al gobernador?

 

El sexenio comenzó con un gobernador poderoso y un equipo sólido y compacto, capitaneados por alguien a quien Marín entregó no solamente su confianza, sino su apoyo, respaldo y amistad. ¿Su nombre? Javier López Zavala.

 

López Zavala iniciaba la administración como el Secretario de Gobernación más poderoso en la historia reciente de Puebla. No pocos eran los que le llamaban “vice gobernador” por la gran cantidad de poder que acumuló en sus manos. Venía de ser el coordinador general de la campaña marinista y fue en ese momento donde dejó atrás el “zavalita” para convertirse en el “Señor Secretario de Gobernación”.

 

Para ese momento nadie dudaba que fuera él y nadie más que él el sucesor de Marín. El camino estaba trazado: Gobernación – Presidente Municipal – Casa Puebla. “Si a los pinche melquiadistas no les salió la jugada con Julián y Nacer fue por pendejos, pero a nosotros sí nos va a salir…” (pensaban).

 

Tiempo después (para ahorrar líneas), tras un escándalo internacional, tras haber perdido la candidatura a la presidencia municipal, y tras haberse enemistado con casi todos sus compañeros de gabinete, Zavala deja la Secretaría de Gobernación perdiendo más de la mitad del poder que tenía.


¿Hoy alguien puede decir que Zavala es el hombre más poderoso del sexenio? ¿Hoy alguien puede asegurar que será el sucesor de Mario Marín? ¿Hoy alguien puede apostar a que Zavala obtendrá (si quiera) la candidatura a la gubernatura? La respuesta es NO. Le aseguro que ni Marín apostaría por él (de hecho no lo va a hacer).

 

Marín esta película ya la vio (Zavala también pero no la quiere recordar).


Título: “La rebelión en la Granja” (basada en una historia real).

Actores:
-Vicente Fox como “el papá”.
-Santiago Creel como “el hijo consentido”.
-Felipe Calderón como “el rebelde”.

Producción: Gobierno federal.
Año: 2000.
Género: Tragicomedia.
Trama: Don Chente, un vaquero acaudalado dueño de un rancho gigante,  tiene un sueño: que algún día su hijo “el consentido”, tome las riendas del rancho y conserve para la familia la inmensa fortuna que durante tanto tiempo anhelaron y que tanto trabajo les costó despojar a la familia rival (“los revolucionarios”). Un día Don Chente se despierta con una noticia: en el rancho hay un empleado “rebelde” que desea también convertirse en el sucesor, aún a sabiendas de saberse fuera del corazón del papá. La ira desatada por Don Chente y su hijo “el consentido” no se hace esperar y ambos acuerdan echarlo del rancho para lanzarlo al exilio, desde donde “Felipillo” aprende a cuidarse por sí mismo y a conseguir nuevos amigos que le ayudarán a lograr su travesía. Un filme donde la ambición y el orgullo se contrastan con la madurez y la resignación de Don Chente para escoger entre morirse en la línea con su hijo “el consentido” o llegar a una buena negociación con “el rebelde”.

 

¿Cuáles serán las reflexiones de Marín de dicha película? O quizá se identifique más con la siguiente:

 

Título: “Tres bautizos y un funeral”
Actores:
-Melquiades: “el jefe de la familia”
-Carlos Alberto: “el compadre”.
-Germán Sierra: “el viejo aliado”
-Rafael Moreno Valle: “el traidor”.

Producción: Gobierno del estado.
Año: 1998.
Género: Drama.
Trama: Melquiades es el “Don de la familia”, sabe que su llegada al poder se debió a tantos años de trabajo y esfuerzo por todos los barrios de Nueva York, pero sabe también que hay otras familias que esperan el momento oportuno para arribar al trono una vez que finalice el término pactado, por lo tanto, construye la idea de formar un sucesor que impida entregar el poder a las tan odiadas familias rivales: tattaglia, bartlistas y marinistas. Tras un evento lamentable (el funeral de su amigo), Melquiades se ve en la necesidad de impulsar otro sucesor y bautiza como “delfín” a Carlos Alberto, su compadre de muchos años, sin embargo, el proyecto fracasa tras una emboscada de la familia marinsita. Melquiades recurre entonces a un viejo aliado (Germán) el cual le había mostrado su apoyo en los momentos difíciles de su arribo al poder, y en reciprocidad, el “Don” lo unge como precandidato a sucederlo; sin embargo, nuevamente la fortuna les da la espalda y Germán se entrampa en las redes de la opacidad y se queda fuera del camino. Finalmente, el jefe máximo voltea su mirada a un muchacho de noble corazón y gran cabeza, formado e instruido en las mejores escuelas del extranjero, con quien Melquiades tenía una deuda moral por el abuelo del nobel pandillero. Una producción en la que la mala suerte y las malas decisiones llevan a Melquiades a negociar la entrega del control de Nueva York a la familia más odiada, todo —como diría Melquiades— “por el bien del estado y la familia”

 

Así las cosas, ¿cuál será el desenlace de la película marinista? ¿Qué pasará por la cabeza de Mario Marín al ver que su “hijo consentido” se embriagó de poder y por tanto lo tuvo que separar de la administración del rancho? ¿Qué pensará al ver que —al igual que Melquiades— cada nuevo intento de impulsar a un ahijado resulta un fracaso? ¿Cuál será su actitud con las familias opuestas? ¿Tendrá algún consigllieri que le aconseje negociar antes de confrontar o se dejará llevar los celos propios y del “consentido” y exiliarán a los “rebeldes” como a Felipillo?

 

Veremos si la historia se repite…

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas