Poder y Política


Manuel Cuadras

11/03/2010

Los efectos del calentamiento local


La política local se encuentra en su punto de ebullición, y eso que todavía no arrancan formalmente las campañas. Por un lado, el PRI comienza a resentir los estragos de la línea dictada para imponer a Javier López Zavala como su candidato; por el otro, el PAN y los partidos pequeños que conforman la alianza experimentan sus primeras grandes diferencias que amenazan con llegar al divorcio, todo, en plena etapa de luna de miel. Veamos.

 

Todos fuimos testigos de la impresionante cargada implementada desde Casa Puebla para impulsar la candidatura de Zavala. Al viejo estilo priista y con el toque particular de Mario Marín, todas las instituciones y todos los actores del sistema trabajaron en torno a la candidatura del delfín. Todas las secretarías debían organizar eventos donde apareciera el secretario de Desarrollo Social; todos los diputados debían realizar trabajo político, y todos los presidentes municipales eran obligados a apoyar la (pre) campaña zavalista.

 

En eso radicó la cargada, en presionar a aquellos personajes que tuvieran cualquier tipo de dependencia al marinismo (política, económica, administrativa, etcétera) para que apoyaran al producto marinista, so pena de perder sus privilegios, algo así como lo que anunciaba el IFE en sus spots: “Si no gana quien ya sabes, vas a perder lo que ya sabes…

 

En los casos de aquellos personajes que no tenían ninguna relación de agradecimiento, sometimiento, ni vinculación directa con el marinismo, ya sea porque fueran empresarios independientes, caciques regionales, o aspirantes con arraigo, la cooptación era distinta: “Tú me apoyas a que yo sea candidato a gobernador, y yo te apoyo a que tú seas candidato a presidente, diputado, o lo que fuera, es decir, una relación de gano, ganas…”

 

Sobra decir que los estragos que ahora vive el incipiente equipo zavalista provienen justamente del segundo grupo de borregos, de aquéllos a los que se les prometió una candidatura y ahora no se les puede cumplir. ¿Cuántas diputaciones y alcaldías prometió Zavala en su pre campaña? No lo sé, quizá tres o cuatro por municipio, multiplicadas por los 217 municipios del estado, arroja un déficit de más de mil posiciones que debe el candidato priista.

 

De ahí los diversos plantones y manifestaciones realizadas en el Comité Directivo Estatal del PRI en los últimos días. Cada día llega un nuevo grupo de inconformes que reclaman “x” o “y” candidatura. ¿Cómo le hará el PRI para cumplirle a todos esos inconformes que amenazan con salirse del PRI? ¿De qué tamaño será el boquete de disidentes? ¿Cuál será el efecto (en números reales) del calentamiento local que vive el PRI?

 

Por el lado de Acción Nacional y la alianza, las cosas tampoco son muy alentadoras. Si bien es cierto que hasta el momento han sacado provecho de las pequeñas divisiones locales que vive el PRI, su principal debilidad sigue siendo la falta de acuerdos en cuanto a espacios y posiciones comunes, o mejor dicho, en la forma de repartirse el pastel.

 

El primer gran logro (y quizá único) de la megacoalición, fue tener la voluntad de conformar una alianza entre fuerzas antagónicas y plurales, que en otros tiempos hubiese resultado simplemente impensable. Dicho trabajo fue el resultado de los cabildeos entre las dirigencias nacionales de los partidos que hoy conforman la alianza, a fin de formar un frente común anti PRI de cara a la elección de 2012.

 

El hecho de acercar posiciones entre la izquierda, la derecha, y el magisterio, no fue tarea fácil; firmar un convenio electoral en cuatro entidades de la República, tampoco, en ello radicó la victoria pírrica de la alianza, sin embargo, a la hora de aterrizar al plano local los acuerdos alcanzados a nivel nacional, los problemas comenzaron.

 

El ejemplo más claro es Puebla. ¿Cuál fue el saldo de la Alianza en Puebla? 139 candidaturas para el PAN, 43 para el PRD, 24 para Nueva Alianza y 11 para Convergencia. Sobra decir que las candidaturas de los municipios más importantes del estado se encuentran en manos del PAN, incluyendo por supuesto la capital, que en los últimos días se convirtió en la manzana de la discordia aliancista. ¿Ganó algo el PRD con la alianza? No, sólo dos semanas de fama en los medios, en la práctica, el único beneficiado de la coalición fue el PAN, al quedarse con la mayoría de las candidaturas importantes. Quizá a eso se deba la acalorada reunión sostenida el pasado martes entre los dirigentes locales del PAN, PRD, Panal y Convergencia, en la que amenazaron con desintegrar la multicitada alianza, en caso de continuar la cerrazón (agandalle) panista. ¿Salvarán sus diferencias, o romperán para convertirse en una mera alianza anecdótica? Esto apenas inicia…

 



 
 

 

 
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