Poder y Política


Manuel Cuadras

11/08/2009


LA AMNESIA QUE PRODUCE EL PODER


La semana pasada, el siempre atinado columnista Rodolfo Ruiz realizó un excelente trabajo periodístico que no tiene desperdicio. El artículo denominado Sólo para priistas conocedores, más que un análisis del entorno político actual es un ejercicio que mueve a la reflexión, a la crítica y a la memoria.


En dicho artículo se citaban algunas frases como:


1.- “Si los gobernadores quieren que el PRI siga gobernando en los estados, es necesario que saquen las manos del proceso de selección de candidatos a mandatarios, y que sea la sociedad la que los elija…”


2.- “Si el gobernador de Puebla, Mario Marín, mantiene su postura de no intentar imponer al próximo candidato priista a la gubernatura, estará actuando de manera sana e inteligente…”


3.- “En las entidades donde los gobernadores hacen valer su peso y ponen candidatos el PRI no obtendrá buenos resultados en los comicios locales…”


¿Qué tienen en común dichas frases? Que todas ellas hacen referencia al espinoso tema de la sucesión; todas ellas son en contra de la imposición y el dedazo; y lo más relevante (y contradictorio) que todas ellas fueron pronunciadas por el mismísimo Mario Marín (en su etapa de pre candidato, obvio).


Seis años han pasado desde entonces, y hoy Marín (quién lo dijera) experimenta la misma tentación que sedujo a Melquiades en aquel año de 2003: imponer a su candidato, sólo que ahora de manera abierta y sin ningún cuidado de las formas; la cargada es mucho más notoria, el dedazo mucho más fuerte y la participación del gobernador mucho más activa.


¿Dónde quedaron aquellas frases de Marín pidiendo equidad y reglas claras? ¿Ya se le olvidaron? ¿Por qué hoy como gobernador hace justamente lo que tanto criticó? La respuesta es simple, por la amnesia que produce la embriaguez del poder.


Marín hoy se encuentra cegado y atrapado en un mar de ambiciones, alimentadas por los comentarios de sus columnistas y colaboradores (si es que hubiese alguna diferencia entre ambos) que lo incitan a pasar a la historia imponiendo a su delfín. Lo que el ejecutivo no sabe, es que el costo de su imposición puede ser muy alto, veamos.


Ya hemos hablado que —a diferencia de hace seis años— ahora se ha conformado un bloque opositor al “candidato oficial”, argumento que por sí solo debería representar un foco amarillo en los planes marinistas. ¿Cuál es la fuerza y qué alcances tiene este bloque? Más de lo que los soberbios marinistas suponen.


No hay que perder de vista que dos de los integrantes de este grupo disidente (Chucho Morales y Enrique Doger) representan corrientes y grupos reales al interior del PRI. Desdeñar el capital de ambos sería tanto como ponerse una venda en los ojos. El primero conoce todos los secretos, trucos y mañas del PRI (y al decir todos, son TODOS). Cuenta con el respaldo de una central campesina muy fuerte como la CNC y un ejército de amigos, compadres, ex funcionarios y ex colaboradores de su hermano Melquíades, dispuestos a cobrarle al marinismo todas y cada una de sus ofensas. No es fortuito que Jesús Morales se pronuncie a favor de una consulta a la base (mecanismo que llevó al triunfo a su hermano), y si bien es cierto que el marinismo tiene el “control” del aparato de gobierno, eso no significa que el melquiadismo no tenga su propia estructura, ¿o qué, creen que alguien les va a venir a dar clases a los hermanos Morales Flores de cómo movilizar, de cómo operar una elección interna?


Que nadie se engañe ni haga premisas falsas, el mitin del pasado domingo no fue un fracaso en el proyecto de Chucho (tampoco un éxito). Para empezar, no fueron solamente tres mil los simpatizantes al zócalo (como la prensa marinista lo ha tratado de minimizar), fueron entre 6 y 8 mil personas las que asistieron, ¿qué no fue esa misma cantidad la que juntó Marín en su famosa (y patética) marcha de burócratas en el lidiagate? Sólo que con una diferencia: los asistentes a la marcha de la ignominia fueron obligados, los asistentes al mitin de Chucho no.


En el caso de Enrique Doger, su principal fortaleza radica precisamente en no ser el favorito del gobernador. El hecho de ser considerado como el enemigo público del marinismo, lo coloca de manera natural (y sin que lo busque) como la cabeza y el guía de todos aquellos que se encuentran en la misma situación, es decir, de todos aquellos que fueron excluidos y ninguneados por el marinismo (que no son pocos). ¿Por qué a pesar de ser el flanco de infinidad de ataques mediáticos, sigue punteando en las encuestas rumbo a Casa Puebla?


Sus años como rector y presidente municipal le permitieron conseguir el apoyo de organizaciones sociales, políticas y académicas, que actualmente le sirven de bastión en su proyecto político. ¿No le parece extraño que también este pre candidato se haya manifestado a favor de una consulta a la base? ¿Por qué pedir una consulta a la base si se sabe que está enfrente la pesada maquinaria del Gobierno del estado? ¿No es tanto como pedir un balonazo en el rostro? ¿O será que ya tiene medido el golpe y la manera de contrarrestarlo?

 

¿Por qué Chucho y Doger se muestran tan seguros? ¿Sabrán algo que nosotros no sabemos? ¿Podrán ganarle la partida a Marín? No lo sé, pero de algo sí estoy seguro, si entre ambos no pueden ganarle a Marín, entre ambos sí pueden hacerlo perder. Si no, al tiempo…

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas