Política y Poder


Manuel Cuadras

 

LA SILLA MÁS CHICA (segunda parte)


En la entrega anterior hablábamos sobre el acomodo que tendrá el grupo marinista al término del actual sexenio. Tres factores se conjugan para que no consoliden el sueño trasexenal de perpetuarse en el poder otros seis años:


1.- Carecen de un “gallo” competitivo.
2.- Marín no tendrá la fuerza para imponer a un candidato.
3.- El Comité Ejecutivo Nacional del PRI no permitirá la consolidación de cacicazgos regionales.

 

Veamos:


Es un hecho, el marinismo carece de una carta fuerte que sobresalga de manera notoria de los demás aspirantes. A diferencia de hace seis años, ninguno de los pupilos de Marín ha podido acercarse si quiera al fenómeno electoral en que se convirtió su jefe cuando fue candidato; el “mejor posicionado” de los marinistas (Zavala) se encuentra muy por debajo de las expectativas depositadas en él. Por si esto fuera poco, las complicaciones (escándalos) surgidos a lo largo del presente sexenio, han mermado en la imagen y poder del gobernador actual, lo cual hará que llegue muy debilitado a su último año de gobierno y por lo tanto muy difícil que logre ganar en el forcejeo propio de una sucesión. El Comité Ejecutivo Nacional, por su parte, también jugará su papel: la elección del 2010 hay que analizarla en el contexto de la elección presidencial de 2012; así como Marín se convirtió en candidato gracias a su cercanía con Madrazo y a que era quien más votos le representaba, de la misma manera, el candidato del PRI al gobierno será aquel que goce de mayor cercanía y mayor beneficio le represente al candidato presidencial. Aunado a ello, la tendencia que ha marcado el CEN es impedir la posibilidad que los gobernadores impongan a su sucesor, ya que esto en la práctica se traduciría en la aparición de nuevos cacicazgos regionales (tipo Maximino Ávila Camacho o Gonzalo N. Santos), lo cual significa que el centro perdería el poder y el monopolio de la toma de decisiones. ¿Lo permitirán?

 

Bajo esta lógica, el marinismo no podrá quedarse con la silla grande nuevamente, pero tendrá un espacio para su supervivencia política en los años siguientes: el Ayuntamiento de Puebla Capital, o mejor dicho, la candidatura a la Presidencia Municipal de Puebla (quien piense que Blanca Alcalá podrá designar a su sucesor, es simplemente un ingenuo).

 

¿Qué beneficios tiene llegar a la “silla más chica” en el 2011? Muchos, más de los que se imagina. De entrada, como ya he dicho varias veces, es un espacio de desarrollo y promoción política. De acuerdo a los años recientes, el Presidente Municipal de la capital, se convierte in so facto, en aspirante natural a la gubernatura (si no, pregúntenle a Blanca, a Doger, a Paredes y a Marín). El camino –obvio- no es sencillo. Cuando se es presidente Municipal en la primera parte del sexenio, se cuenta con la desventaja de que al salir, faltan 3 largos años para llegar a la meta esperada (Marín y Doger); cuando se es presidente Municipal durante la segunda parte del sexenio, se tiene la desventaja de la premura del tiempo, es decir, forzosamente se tiene que pedir licencia para poder contender por la candidatura, con los costos políticos que implica no terminar el periodo (Paredes y Blanca). Sin embargo, el caso del próximo Presidente Municipal en 2011, es sui géneris, ya que de acuerdo a la reforma electoral que entrará en vigor en julio de 2010,  a fin de homologar el calendario electoral por única ocasión el periodo para gobernador, diputados y presidentes municipales, será de 5 años, es decir, los diputados, presidentes y gobernador que entren en 2011, saldrán (todos juntos) al término de 5 años. ¿Se da cuenta? Quiere decir que el próximo presidente Municipal de la capital, invariablemente será –desde el primer día- el aspirante número uno a suceder al próximo gobernador, es más, de hecho, en la práctica será un mini gobernador (o al menos así se sentirá). ¿Se puede imaginar la sombra y el contrapeso que representará para el próximo gobernador? ¿Ya ve porqué le digo que en esta ocasión la “silla pequeña” es más grande que nunca? Así, mientras algunos integrantes de la burbuja marinista siguen fabricando chamarras en su mente, imaginando que pueden convertirse en el sucesor inmediato de Marín, otros (con mayor visión) le apuestan a lo mismo pero con un escaloncito de intermedio, ¿verdad Armenta, Vale y Pericles? Saludos a los tres…

 



 
 

 

 
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