Política y Poder


Manuel Cuadras

12/02/2009

LA REFORMA PRIISTA: RIESGOS, COSTOS Y DEDICATORIAS
(EL VENTRÍLOCUO QUE MUEVE EL CONGRESO)


El día de hoy se prevé que la aplanadora priísta en el Congreso del Estado -junto con otros tres patiños más- aprueben (a su modo) la tan llevada y traída reforma electoral, sin embargo, al cierre de esta columna, aún existía la posibilidad de que los diputados dejaran la discusión para el mes de Agosto, con el sofisma de que el pasado proceso electoral terminó en Agosto de 2007, y no en febrero del mismo año, como lo confirmó el Instituto Electoral del Estado.

 

Ya en la columna anterior hablábamos que nuevamente los diputados actúan acatando la línea impuesta desde Casa Aguayo, y tratan por todos los medios de encontrarle la cuadratura a algo que a todas luces es redondo, todo, por así convenir a los intereses del Ejecutivo.

 

Lo que los diputados y sus ventrílocuos no han considerado, son los posibles riesgos y costos derivados de tan alta jugarreta jurídica. Mire.

 

Es un hecho que la reforma se tiene que realizar, y no sólo eso, se tiene que realizar en los términos y las fechas que lo estipuló el Congreso federal, no hacerlo así, representaría por tanto, un desacato constitucional.

 

Es necesario recordar que el espíritu de dicha reforma -entre otras cosas- fue la idea de homologar los calendarios electorales de todo el país, a fin de sincronizar en un solo proceso electoral, las diferentes elecciones para todos los cargos de elección popular, es decir, que usted en una sola elección escogiera Presidente de la República, Senadores, Gobernador, Presidente Municipal, Diputados federales y diputados locales. Desde luego no es cosa sencilla, ¿se imagina la labor que se requiere para coordinar 32 diferentes procesos electorales? Imagine que tiene usted 32 relojes (de 32 diferentes dueños), y le encargan sincronizar la hora de esos 32 relojes con la de un gran reloj principal que se encuentra en el centro. Algunos relojes comparten la misma hora, pero éstos a su vez, difieren con la del resto del grupo. Lo primero que hace usted es generar un consenso, es decir, definir la hora que deben marcar todos los relojes (primer domingo de Julio). Después, ordenar a los responsables de cada reloj (gobernadores) que muevan las manecillas de sus relojes (modifiquen su calendario local) para que todos marquen la hora pactada (todas las elecciones sean en Julio); Como todos los relojes se encuentran caminando (las elecciones no se detienen), es necesario pactar también una cuenta (plazo) a partir del cual todos comenzarán a hacer los ajustes. Para aquellos que su reloj pase de las 10 (donde ya hubo elección), deberán contar hasta tres para mover las manecillas; aquellos relojes que se encuentren entre 9 y 10 (donde hubo elección ese año) deberán contar hasta cinco.

 

Posteriormente, se encuentra con que la mayoría de los responsables, han realizado su tarea, sólo 3 se niegan a hacerlo (nuestro estado es uno de ellos). Bajo ese mismo ejemplo, Puebla, a la hora de generar el consenso (cuando se aprobó en San Lázaro), su reloj marcaba entre 9 y 10 (tuvo elección ese año), por tanto, debería contar hasta 5 (algunos meses más) para hacer las modificaciones. Bueno, pues resulta que el dueño del reloj de Puebla no quiere (bueno, en realidad, sí quiere pero no quiere) ajustar su reloj, o para decirlo más claramente, si va a ajustar su reloj, pero más tarde.

 

Volviendo a la realidad, como decía, los riesgos que corren los legisladores locales con su jugarreta legaloide, son muy grandes. Podrían ser sujetos de responsabilidad por evadir el cumplimiento de un mandato de la Constitución Federal, eso sin contar el desprestigio ante el que quedarían expuestos, cuando el asunto llegue a manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), porque sin duda, al ser un asunto de interpretación de uno de los temas fundamentales para la vida política nacional, los ministros tendrán que manifestarse al respecto. La pregunta es, ¿le darán la razón a tres rebeldes que se oponen a sumarse a la voluntad de un proyecto nacional? Y en el caso concreto de Puebla, fallarán nuevamente a favor del mandatario poblano después de lo mal parados que quedaron en el asunto de Lydia Cacho? Finalmente, a todos nos queda claro que la SCJN se mueve de acuerdo a intereses políticos y no jurídicos, ¿pesarán los dos argumentos anteriores a la hora de decidir? Yo pienso que sí.

 

Este acto de fraude a la constitución que pretenden hacer los esquiroles representantes del pueblo (diputados), es un claro encargo de su verdadero patrón para favorecer su proyecto político, por un lado, evitando que alguien le haga sombra al gobernador durante seis meses, y por otro, ganar tiempo para seguir impulsando las carreras de él o los delfines.

 

La justificación de no querer mover las elecciones a Julio, para no generar problemas de gobernabilidad, es una vacilada. ¿De cuándo acá, al hecho de perder adeptos, lealtades y simpatías se le considera un asunto de ingobernabilidad? El hecho de que haya un gobernador electo desde Julio, efectivamente representa un debilitamiento para el gobernador en funciones: la prensa hablará del nuevo, los burócratas buscarán chamba con el nuevo y los “amigos” del actual pasarán a ser “amigos” del entrante; pero de eso, a que se disparen los secuestros, a que el narco se agudice o a que la inseguridad ataque Puebla (eso sí sería ingobernabilidad), hay un abismo de diferencia. ¿Habrá marchas y plantones porque hay un gobernador electo en Julio? ¿Se pondrá la entidad de cabeza? Por supuesto que no; lo que sí habrá es una desbandada del tamaño del Popo, y eso, para el ego de Marín, no es poca cosa, pero jamás hablar de problemas de gobernabilidad.

 

La razón fundamental es entonces, fortalecer el proyecto sucesorio del gobernador. Su caballada está muy flaca y con muchos inconvenientes en caso de realizar la elección en Julio. Su “mejor gallo” se encuentra muy por debajo de los demás competidores, se encuentra muy rezagado. Sus cartas alternas tendrían el tiempo encima y no les “darían los tiempos” para concretar su aspiración.

 

De tal manera, que los beneficiarios directos de la medida parlamentaria tienen nombre y apellido: Enrique Agüera y Blanca Alcalá. A ellos dos (y a nadie más) les dedicaron los diputados esta medida dilatoria para que pudieran catapultarse en la medida que requieren. ¿Se acuerda usted cuando al América lo ayudaban los árbitros de manera descarada? ¿Se acuerda que cuando iba perdiendo el partido, los árbitros agregaban una infinidad de tiempo de compensación para que el América pudiera empatar? Algo así pretenden con esta medida. Al América muchas veces le salió, veremos qué ocurre en este juego…

 

 

 



 
 

 

 
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