Poder y Política


Manuel Cuadras

13/04/2010

El factor Blanca

El día de ayer Arturo Rueda nos contaba acerca de un expediente negro que obra en poder del PAN, lleno de irregularidades (y excesos) de la administración de Blanca Alcalá.


El asunto no es cosa menor, sobre todo si consideramos el contenido del expediente, la elección que está en puerta, el papel que juega la capital en ella, y lo más importante: el tiempo que falta para la fecha de los comicios, veamos.


Este proceso electoral (como muchas veces lo hemos dicho) es atípico, entre otras cosas, porque a diferencia de las últimas dos elecciones para gobernador (1998 y 2004) el PRI en esta ocasión es gobierno en el estado y en la capital; es decir, desde hace 12 años el PRI no se presentaba a una elección teniendo el control del aparato estatal y municipal, lo cual representa una peligrosa arma de doble filo.


Por un lado, se cuenta con todas las bondades y comodidades que brinda el dirigir al gobierno: recursos, programas, estructura, etcétera. Pero por el otro, el inconveniente de generar antipatías electorales por el desgaste natural que produce el poder, máxime si hay escándalos de corrupción malversación de fondos como el que nos ocupa.


Así pues, el caso de Alcalá representa una paradoja, ya que si bien será un “plus” para su partido ofreciéndole el usufructo de los recursos municipales (materiales, humanos y financieros), también será un punto vulnerable de ataques recurrentes por parte de la oposición.


No podía ser de otra manera, es la estrategia básica de todo candidato de oposición, atacar a su adversario explotando los errores cometidos. ¿Recuerda la campaña de Doger criticando la administración paredista? ¿A Marín señalando la ineficiente gestión de Hinojosa? Algo así ocurrirá con Eduardo Rivera y la actual administración.


¿De qué tamaño será el golpe producido? No lo sé, depende de la documentación que exhiba el PAN y la capacidad de respuesta que tenga el PRI. ¿Se imagina en estos momentos (a escasos dos meses y medio de la elección) un escándalo mayúsculo que le reste puntos al PRI? ¿Tendrán la capacidad para revertirlo?


La experiencia indica que un golpe mediático a poco tiempo de la elección, suele ser demoledor. Andrés Manuel López Obrador perdió puntos valiosos por el escándalo de René Bejarano, que nunca pudo recuperar. Arturo Montiel jamás se repuso escándalo de sus excéntricas propiedades, detonadas por su adversario Roberto Madrazo. Guardando todas las proporciones, ¿estará el PRI poblano frente a un escenario similar? ¿A eso le habrán apostado los asesores de Eduardo Rivera? ¿Esa fue la estrategia? ¿Posicionar a su candidato mediante una campaña ridícula, como la del “Patrullero 777”, para después dinamitar un escándalo?


Suena algo descabellado, pero los hechos se van concatenando. Por lo pronto, Cambio tuvo acceso a algunos de los documentos que presuntamente tiene “el Patrullero” y la nota promete dar mucho de qué hablar. Veremos qué pasa…

 



 
 

 

 
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