Poder y Política


Manuel Cuadras

14/05/2009

¿Habrá berrinche, venganza o desquite?


En la columna anterior criticaba la manera simplista en que muchos periodistas realizan profundos y sesudos análisis de cosas que son obvias, que todos conocemos. Me refiero en especial a que muchos ubican como a un personaje como “el favorito del gobernador”, sin embargo, más allá de reparar en cosas que, repito, son evidentes, propongo un ejercicio de proyección de lo que podría pasar cuando “el delfín” se entere que no fue tal, es decir, cuando se dé cuenta que la suerte o la “bendición” no le favoreció, cuando se entere que al final, en lugar de ser el delfín, resultó ser el del medio. Sí, así es, el del medio para negociar la sobrevivencia del grupo. Eso es algo que nadie (o casi nadie) ha analizado, veamos.

 

¿Cuál podría ser la reacción del delfín? ¿De berrinche, de venganza, de desquite? ¿Cuáles podrían ser sus salidas? ¿Irse del PRI? ¿Romper con el gobernador? ¿Aliarse con otro candidato?

 

Imagine usted la siguiente escena:


Fecha: Jueves 8 de enero de 2010.
Lugar: Casa Puebla.


Mario Marín (MM): Javier qué bueno que viniste, necesitaba hablar contigo.
El consentido (Z): Dígame señor, a sus órdenes.
(MM): Necesito que me acompañes a una reunión mañana al CEN del PRI.
(Z): Claro que sí señor, con gusto, ¿quiere que prepare algo?
(MM): No, no, no es necesario, no sé qué me quiera decir el pinche Gamboa, yo sospecho que es para lo del candidato, yo creo que ya lo quieren destapar.
(Z): Mmmm, ¿cómo? O sea, ¿cree que mañana nos den la noticia?
(MM): Así es, pero creo que nos chingaron Javier.
(Z): Pero, ¿y la campaña, y las giras y la estructura? No pueden salir con estas mamadas. ¿Y si nos les adelantamos? ¿Le decimos a Armenta que me destape él mañana temprano?
(MM): No Javier, ni pedo, nos chingaron, tú viste que hicimos todo, así es esto…
(Z): Oiga, pero…
(MM): Javier, ¿me vas a apoyar? Tengo que negociar bien mi salida.
(Z): Sí señor, como usted diga.
(MM): Muy bien Javier, gracias, siempre supe que tú eras el único leal de todos estos cabrones. Cómo me hubiera gustado que fueras tú, hubieras sido un excelente gobernador. ¡Carajo!
(Z): Con permiso señor.
(MM): Ahhh, Javier, por cierto, perdón, se me olvidaba, ¡Felicidades! ¿Cómo vas con lo de tu comida (de cumpleaños)?
(Z): Bien señor, pero yo creo que mejor la cancelo…
A partir de ese momento se abre un abanico de posibilidades en la mente del frustrado delfín (todas ellas vanas y fútiles).
(Z): ¿Qué hago? ¿Rompo con el gobernador? Eso significaría pelearme con mi maestro, mi mentor, ¡mi amigo, chingao! Pero bueno, también, ¿cómo me pudo hacer esto? Son mamadas. ¿Y si me voy al PRD?, ¿a qué? ¿O al PAN con Moreno Valle? Sí a huevo, que me dé la senaduría, no creo que me diga que no. Bueno, quién sabe, ese wey me puede jugar chueco, se va a querer desquitar de lo de hace tres años. O mejor me quedo pero no los apoyo, a ver cómo le hacen, a ver cómo bajan los programas, a ver quién les da recursos. Sí a huevo, y hablo con Armenta para que no mueva nada, para que no opere. Sí, eso es, a ver cómo ganan.

 

Hasta aquí la proyección del escenario. ¿Qué ganaría Zavala si decide irse del PRI? Nada. Si se va al PRD únicamente haría el ridículo en la elección, y si se va al PAN (como él mismo lo sabe) pactar con Moreno Valle no representa ninguna garantía sólida. Luego entonces, quedan dos posibilidades: quedarse en el PRI y apoyar en la campaña o quedarse y no mover un dedo (a manera de venganza). Si opta por el primer camino, podría negociar una diputación federal o incluso una senaduría; si opta por la segunda, su futuro estaría destinado al destierro y posterior olvido.

 

Ahora bien, hay una tercera posibilidad en el mapa del “delfín” frustrado. Nadie puede dudar el enorme esfuerzo que ha hecho desde el inicio del sexenio a la fecha, si bien es cierto que todo ese esfuerzo ha sido insuficiente para convertirse en el sucesor de Marín, también es cierto que (les guste o no) es el candidato del gobernador, y eso aquí y en China tiene un valor. ¿Qué pasaría si en las negociaciones, Marín pide quedarse con la plaza de Puebla capital? ¿Alguien le podría decir que no? Planteémoslo de la siguiente manera: Marín acepta apoyar al candidato a gobernador, sí y sólo si el candidato a la Presidencia Municipal es alguien de su gente. De hecho, en su momento, Marín fue candidato a la Presidencia Municipal por el mismo método. ¿Quién cree usted que sería ese personaje que apoyaría Marín para que fuera el candidato a la presidencia? ¿Qué le conviene más al “delfín”? ¿Hacer berrinche, irse del PRI, o aceptar la silla más chica?

 

Por último, quien piense que si Zavala no es el candidato, habría una desbandada impresionante en el PRI, y que los miles y miles de “seguidores” del delfín preferirían perder antes que sumarse a cualquier otro. Y que lo mismo ocurriría con los empresarios que actualmente apoyan a Zavala, que una vez que se enteren que su gallo no será el candidato, decidirían NO apoyar la candidatura del ungido, ¡por favor! Nada más falso que eso. Nadie en su sano juicio se aventaría a un pozo por una obsesión, mucho menos en este sistema priista; todos quieren quedar bien con el nuevo tlatoani, llámese como se llame, péinese como se peine y sea del color y perfil que sea. Ni hablar, así funciona esta maquinita.

 

*La entrevista de Aristegui.

El día de ayer se publicó en El Universal, una entrevista que le realizó la periodista Carmen Aristegui al expresidente de México Miguel de la Madrid Hurtado. Toda la entrevista giró en torno a un solo tema: Salinas, Salinas, Salinas.


La periodista (dicho sea de paso), aprovechándose de la pasividad senil del entrevistado, preguntó de todo. El entrevistado por su parte, dócilmente cayó en las redes de la hábil periodista y —cual caballo viejo y cansado— únicamente siguió los pasos de quien llevaba las riendas de la entrevista. Habló de la fortuna de los Salinas, de sus nexos con el narcotráfico, de su influencia en la política actual, de las cuentas en Suiza, en Francia, etcétera. Sus palabras, acompañadas del tono aletargado de su voz, fueron demoledoras: “Me siento decepcionado…” (Refiriéndose a Salinas por haberlo apoyado). Unas horas después, el propio De la Madrid, mandó una carta aclaratoria al Universal para retractarse de lo dicho, argumentando su estado convaleciente de salud que no le permitía estar con la lucidez requerida y que por tanto, sus respuestas carecían de veracidad. Dos cosas quedan claras: 1. Salinas sigue siendo el hombre más poderoso de México. 2. Aristegui agarró barco con don Miguel (escuche la entrevista en www.eluniversal.com.mx).

 



 
 

 

 
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