Poder y Política


Manuel Cuadras

18/02/2010

La alianza y el caso Doger


No se equivocó Arturo Rueda al decir que “estamos viviendo la semana más emocionante y decisiva antes de los comicios del 4 de julio”, vaya que lo es, incluso se quedó corto.


En efecto, los últimos días han sido verdaderamente intensos para todos los actores involucrados, desde el presidente de la República, hasta el último de los perredistas que se oponen a la alianza.


Muchas cosas quedan en el aire y pocos días para definirlas. Los tiempos, como dirían los abogados, suelen ser fatales. De entrada, el plazo para registrar oficialmente las alianzas electorales en Puebla vence el próximo sábado (20 de febrero) y he ahí el problema: que todavía no hay un acuerdo decisivo para formalizar la alianza PAN-PRD. ¿En qué radica la falta de acuerdo?, en el nombre del compañero de fórmula de Rafael Moreno Valle. Sí, así como lee, un solo nombre divide el ansiado pacto entre la izquierda y la derecha.


De acuerdo a la normativa, el Instituto Electoral del Estado (IEE) no le exige a los partidos registrar este sábado a sus candidatos con nombre y apellido, únicamente definir sus procedimientos de postulación; es decir, si van en alianza o no.


Por lo tanto, si no es prioridad (requisito) definir en este momento los nombres, ¿por qué no firmar la alianza y definir los candidatos después?, por una sencilla razón: el PRD anunció que irá a la alianza si, y sólo si, Enrique Doger es su candidato a la alcaldía, de lo contrario, no hay acuerdo; mientras que el PAN se opone a tal candidatura y propone a Humberto Aguilar y a Eduardo Rivera para la misma posición.


Los últimos días han sido de intensos debates, cabildeos y exposición de motivos de una y otra parte. El PRD argumenta que Doger es el único candidato que les garantiza triunfo en la capital; el PAN no acepta a Doger por su etiqueta tricolor.


Varios han sido los interlocutores para intentar destrabar la negociación, entre ellos, el experimentado Manuel Camacho Solís, quien intenta convencer a César Nava de las bondades de la fórmula Moreno Valle-Doger; sin embargo, la respuesta invariablemente es la misma: “serían dos candidatos expriistas, ¿y los panistas de cuna qué?”


En ese contexto, la dichosa alianza sigue entrampada sin punto de acuerdo hasta el momento. Dos propuestas han surgido para intentar dirimir el embrollo:


1. El nombre de Amy Camacho como tercero(a) en discordia. ¿Sus fortalezas?, su perfil ciudadano y su buena relación con los sectores político y empresarial. ¿Sus debilidades?, su nacionalidad extranjera (originaria de E.U.) y su escaso nivel de posicionamiento en la ciudad. ¿Pasará la prueba de calidad para salir al mercado? ¿Podría Amy Camacho ser la candidata combativa que se enfrente al binomio PRI-Marín que busca la alianza? Lo dudo.


2. Definir al candidato mediante encuestas; de esa manera, nombres como Eduardo Rivera, Humberto Aguilar Coronado, Enrique Doger y Amy Camcho serían medidos para determinar al abanderado aliancista.

 

Así las cosas, veremos si en las 48 horas restantes los representantes del PAN, PRD, PT y Convergencia se ponen de acuerdo para ir el 4 de julio aliados, o si deciden ir, cada quién, por su lado.

 

*A propósito de la alianza

 

 

Reproduzco una parte de la columna de Denise Dresser, refiriéndose a las coaliciones: “Manlio Fabio Beltrones ha calificado a las coaliciones PAN-PRD de perversas. Pero es más perverso aún que el priismo haya apoyado incondicionalmente a Ulises Ruiz, a pesar de que la Suprema Corte documentara su violación a las garantías individuales en Oaxaca. El mantenimiento de un gobernador acusado por el máximo tribunal del país constituye una perversión peor. Una vergüenza más obvia. Un espectáculo más lamentable que la alianza anti-PRI”.

 



 
 

 

 
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