Política y Poder


Manuel Cuadras

 

El “techo digno” de Zavala
(Bejarano II)


Que de dónde amigo vengo de una casita que tengo
allá por el Pedregal
de una casita chiquita
con jardines y alberquita
y calefacción central

Tiene en el fondo unas bardas
que vigilan unos guardias
que me mandó el general
las bardas son alambradas
muy bien electrificadas
por Comisión Federal.

… me dirás muy asombrado
que de dónde habré sacado
coches, dinero y mansión,
a la entrada te lo dice
ese letrero que dice:
¡VIVA LA REVOLUCIÓN!
Si tú quieres al momento
casa, vestido y sustento
y una vida cual no hay dos,
ya no seas reaccionario
hazte revolucionario
y que te bendiga Dios.
(“La Casita” Óscar Chávez)

Esta semana el secretario de Desarrollo Social se vio involucrado en un escándalo por la compra de una casa y posterior demanda a la señora que se la vendió. La historia es la siguiente:


Resulta que en el mes de agosto de 2007, Javier López Zavala estableció contacto con la señora Leticia Julián Minutti, para efecto de comprarle su casa, con un precio original de 3 millones 200 mil pesos; tras una serie de ofertas y contraofertas, el precio finalmente quedó fijado en la cantidad de 2 millones 295 mil pesos.


Después de varias visitas a la casa, por parte del entonces coordinador de Promoción del Voto priista, en compañía de su familia, se llegó al acuerdo de solventar la cantidad pactada en tres exhibiciones, de tal forma que ya en enero de 2008 se firmó un contrato en donde se estipulaban las formas de pago. En ese mismo acto, el exsecretario de Gobernación le entregó la cantidad de 1 millón de pesos en efectivo, al día siguiente otros 500 mil, posteriormente otros 650 mil pesos y finalmente 850 mil pesos (todo en efectivo).


Dos meses después, el propio Zavala le habla a la señora para reclamarle que la casa presentaba unos “vicios ocultos” y le exigía el pago de la reparación de los daños (que se reducían a un mero encharcamiento de la sala).


La señora se niega a pagar la reparación de los daños, argumentando que Javier López Zavala revisó en varias ocasiones la casa y que no iba a pagar la cantidad exorbitante que pedía por unas simples goteras. Acto seguido, el secretario de Desarrollo Social inicia juicio en contra de la señora, demandando el pago de 1 millón 600 mil pesos, por concepto de daños ocasionados por vicios ocultos en el inmueble, quedando asentada bajo el expediente número 1027/2008, en el Juzgado Sexto de lo Civil. Hasta acá los hechos. Ahora vayamos al análisis y a la reflexión.


PRIMERO. Javier López Zavala compró una casa de más de 16 años de antigüedad, la visita, la revisa, la habita ¿y dos meses después descubre “vicios ocultos”? ¿Llama vicios ocultos a unas goteras? ¿No le parece absurdo? ¿Y no le parece más absurdo que solicite la indemnización de 1 millón 600 mil pesos como reparación del pago por unas goteras (es decir, por un simple asunto de impermeabilización)? Imagínese que usted compra un coche viejo (bonito y cuidado, pero viejo). A los dos meses se le poncha una llanta y solicita al vendedor que se la pague, porque eso no lo percibió a la hora comprarlo, ni se estipuló en el contrato. ¿No le parece estúpido? De acuerdo con un perito de la construcción consultado por este columnista, un asunto como éste no puede considerarse como “vicios ocultos”, dicho término está más ligado a problemas en la estructura de la casa, es decir, grietas en las paredes, fisuras en los cimientos, etc. Más adelante señala el perito: “el tiempo de vida útil de un buen impermeabilizante, es de cuatro años (la casa tiene más de 16)”. Ahora bien, una vez que el nuevo inquilino realiza trabajos de remodelación (como de hecho lo reconoce Zavala en su demanda), no puede reclamar vicios ocultos, porque no tiene manera de demostrar que tales “vicios” no fueron producto de los nuevos trabajos realizados.


SEGUNDO. ¿Cómo es que a un funcionario del Gobierno del estado le alcanza para pagar (casi al contado) una casa de casi 5 millones de pesos? (porque la casa se la vendieron en 3 millones, pero, a decir de él mismo, inmediatamente inició a remodelarla, gastando otros 2 millones). Obvio, él manifiesta que es producto de su esfuerzo de tantos años en el servicio público y que tuvo que vender un terrenito para poder adquirir esa propiedad… (qué tierna historia, ¿no?) ¿Cómo es posible que un funcionario público pueda pagar EN EFECTIVO ¡¡¡5 millones de pesos!!!


¿Recuerda usted el caso de René Bejarano? ¿Sabe cuánto dinero había en ese maletín? Algo así como 3.5 mdp. Bueno, pues lo manejado por Zavala lo rebasa. ¿Se imagina la escena? ¿Quién tiene y por qué 5mdp debajo del colchón? ¿Por qué Bejarano no los manejaba a través de un banco? Fácil, para no ser fiscalizado. ¿Será el mismo caso? ¿De dónde salieron esos 5mdp? ¿De un sueldo de secretario? ¿o serán ciertos los rumores de candidaturas vendidas, preliberaciones otorgadas y el famoso fraude por los lectores de matrículas de autos en las que se dice, Zavala participó en la negociación (por cierto los lectores fueron una burla). En el caso de Bejarano se demostró que su principal benefactor de billetes verdes era Carlos Ahumada para diversos fines, ¿habrá un Ahumada y un Bejarano  en Puebla? Son preguntas.


Si mis cuentas no me fallan, si Javier López Zavala estuvo 20 meses como secretario de Gobernación, percibiendo un salario de 91mil 731 pesos mensuales, y suponiendo que no haya gastado un solo peso, en esos 20 meses, hubiese tenido al momento de comprar la casa (agosto de 2007, es decir, ya sin ser funcionario) 2 millones 750 mil pesos, o sea, casi la mitad, ¿y la otra mitad? Seguramente dirá que ha sido gracias a su enorme capacidad ahorrativa, derivado de años de dedicación al servicio público ¿Usted le cree? Yo tampoco. ¡Por favor! ¿y los Rolex, y los Cartier, y las camionetas? ¿En eso no ha gastado? Créame que no cuestan pocos pesos ¿eh?, no creo que a un obrero le alcance para un relojito como los tantos que tiene el secretario, ¿o sí?


En fin, ¿paradójico, no? El mismísimo secretario de Desarrollo Social tuvo problemas con unas goteras en el techo de lo que sería su nueva y “modesta casita”. ¿Por qué reclamó tanto dinero para reparar unas simples goteras?, ¿no hubiera sido más fácil que se quedara con una de esas LAMINITAS que su secretaría obsequia a los jodidos, diciéndoles que eso es un “techo digno”? Observe el siguiente encabezado de un diario local: Zavala entrega 935 láminas del Programa Techo Digno debido a que los fuertes vientos pueden afectar sus viviendas. Esas sí son chingaderas…

 



 
 

 

 
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