Poder y Política

Manuel Cuadras

24/11/2009

La Guerra de las Encuestas Episodio IV


El día de ayer fuimos testigos de un capítulo especial en la Guerra de las Encuestas que se vive en Puebla. Resulta que dos diarios locales, en sus respectivas primeras planas, manejaron información referente a una misma casa encuestadora, sólo que, con resultados totalmente distintos, mire.

 

Diario CAMBIO

“Moreno Valle lidera en conocimiento. Triple empate técnico en opinión”


Intolerancia Diario
“Zavala gana dos a uno a Doger según Parametría”

 

¿Cómo es posible que dos periódicos presenten el mismo día y de la misma fuente (Parametría) dos resultados tan opuestos? ¿A quién creerle? ¿En qué radica el error? Veamos.

 

El primer dato que pudiera servir para explicar la diferencia entre ambas publicaciones es la fecha en que se realizaron las encuestas. La publicada por CAMBIO se levantó del 7 al 11 de noviembre, mientras que la de Intolerancia del 14 al 17 del mismo mes y año; sin embargo, como ya lo señalaba ayer mismo Arturo Rueda, ¿puede un candidato crecer cuatro puntos en tres días? La respuesta es NO.

 

Para que un candidato experimente un crecimiento tan considerable en tan poco tiempo, es necesario que se dé un escándalo muy fuerte que desplome la imagen de su adversario o potencialice la propia, y aún así, no se refleja de inmediato (3 días), por lo general tarda entre una y dos semanas para que el escándalo se vea reflejado en las mediciones. Para poner un ejemplo: el famoso “cállese chachalaca” le costó cerca de 4 puntos porcentuales al entonces candidato Andrés Manuel López Obrador, y fue derivado del intenso ataque mediático en su contra.

 

Regresando al caso que nos ocupa, ¿recuerda usted un escándalo de magnitudes considerables (como el de AMLO) que haya afectado o proyectado a alguno de los aspirantes? ¿Qué sucedió entre el 11 y 14 de noviembre que haya alterado drásticamente los resultados? Nada, luego entonces, queda desechada la primera posibilidad de diferencia en los datos por diferencia en la fecha o por el surgimiento de algún escándalo.

 

El segundo dato metodológico para explicar la diferencia es el tamaño de la muestra. La encuesta de CAMBIO contempla una muestra de mil encuestados con un margen de error de (+/-) 3.1%, mientras que la de Intolerancia es de mil 600 encuestas con un margen de error de (+/-) 2.4%. Sin embargo, la diferencia entre el 42% de posicionamiento del PRI publicado en CAMBIO y el 49% publicado en Intolerancia, exceden el margen de error de una y otra encuesta, por lo tanto, la segunda teoría también queda rebasada.

 

¿A qué se debe entonces la variación? Si la diferencia en la fecha no es factor primordial y tampoco la diferencia en la muestra (tamaño) de la encuesta, sólo restan dos teorías:

 

1. Que la diferencia se deba a alguna alteración (cuchareo) a los resultados originales.
2. Que Parametría haya entregado con total conciencia dos resultados distintos a dos CLIENTES distintos.

 

¿Sería acaso raro tanto la una como la otra? En este y otros espacios se ha comentado que las encuestas han dejado de ser un instrumento democrático y confiable que ayuden a los ciudadanos a informarse acerca de quienes aspiran a gobernar, para convertirse en un instrumento de manipulación y confusión.  Lamentablemente, en ese proceso de descomposición en el que nos encontramos, cada actor tiene la parte de responsabilidad que le corresponde.

 

Los políticos son los principales responsables por hacer de las encuestas un espejo que proyecte sus vanidades y egos. En vez de convencer a la ciudadanía con propuestas, lanzan sus encuestas para vender la idea de que “ellos son los más guapos, los más inteligentes, los más carismáticos y los más aceptados”. Es la era del “candidato producto”, no importa las ideas y el proyecto, sólo el empaque y la popularidad.

 

Los medios de comunicación han (hemos) sido cómplices del perverso juego en el que han incurrido los políticos por publicar infinidad de encuestas que posicionan a tal o cual candidato. Existen algunos medios que publican datos de empresas fantasma sólo por tener una nota “relevante”; existen otros que publican diferentes encuestas para promocionar la imagen de un candidato en particular. ¿Es sano que los medios publiquen (publiquemos) encuestas a diestra y siniestra?

 

Finalmente, las casas encuestadoras han sabido aprovecharse de la gran demanda que hay en el mercado político hacia sus productos (mediciones). Las encuestadoras se han convertido en sastrerías que fabrican trajes hechos a la medida de la candidatura del cliente. ¿Cómo quiere su traje (encuesta)? ¿Cruzado o recto? ¿Con Blanca o sin Blanca? ¿Con chaleco (ayudadita) o sin chaleco? ¿Esta tela (cuestionario) está bien?

 

Así es la Guerra de las Encuestas en que cada uno juega su rol. Lo cierto es que las encuestas hoy se encuentran en su fase de putrefacción, ¿me equivoco?

 

*Ruptura en el PRI


Las horas están contadas, una bomba parece estar a punto de estallar en el proceso sucesorio. La liga se estiró demasiado, el costo de la imposición está a punto de cobrar sus primeras facturas. En la próxima entrega más detalles.

 



 
 

 

 
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