Política y Poder


Manuel Cuadras

26/02/2009

“MARÍN NO ES MELQUIADES”


Sin duda el tema mediático de esta semana, fue el de los efectos producidos por la reunión convocada el viernes pasado en Casa Puebla, en la que el gobernador reunió a seis aspirantes a la candidatura del Gobierno del Estado.

 

El nerviosismo se siente entre toda la clase política y uno que otro columnista, quienes hacen todo lo posible por vender a la gente la interpretación que mejor le convenga a su candidato, intentando “demostrar” (o convencer) a la gente que tal o cual candidato es el mejor. Los políticos a su vez, cabildean, suben, bajan, desayunan, se placean, prometen, pactan, acuerdan, golpetean, filtran, atacan, amenazan, reprochan, se quejan, gritan y patalean. Es la lógica del poder. Es la lógica de la política y es la lógica del nerviosismo propio de una sucesión cerrada.

 

Las cosas están muy claras, actualmente tres grupos son los que se disputan la candidatura rumbo a Casa Puebla: marinistas, dogeristas y melquiadistas. No más. Los primeros buscan permanecer en el poder, los segundos arrebatarlo, y los últimos, regresar a la dulce nómina para dejar de vivir en el error. Obvio, como decía en la entrega anterior, siempre estará el grupo de los que únicamente entran para negociar algo, pero que ellos mismos saben que declinarán su aspiración ante el primero que les haga un ofrecimiento formal de unas cuantas croquetas: una diputación, alguna secretaría chafa, o una que otra concesión de obra.

 

Por los marinistas, Javier López Zavala, Enrique Agüera y Blanca Alcalá se vislumbran como claros finalistas del grupo. La pregunta es ¿por quién de ellos se decidirá Marín? ¿Qué pesará más: El cariño y afecto hacia su pupilo Zavala, el perfil ciudadano de Enrique Agüera o el carisma natural de Blanca Alcalá? Marín tiene su favorito, y lo sabemos, pero de eso a que empeñe su futuro (y su tranquilidad política) por imponerlo a como dé lugar, hay mucha diferencia. Mario Marín sabe de los riesgos de forzar una sucesión y conoce también las bondades de flexibilizarla, sí, efectivamente, tal y como lo hizo su antecesor Melquiades.

 

Se cuenta que en la última etapa del sexenio melquiadista, en plena carrera desatada por la sucesión, se dio el siguiente diálogo entre dos personas que representaban intereses opuestos:
“Me manda el gobernador a decirte lo siguiente: Mario Marín no es su candidato y no tiene porqué chingaos serlo. Melquiades Morales tiene dos candidatos y son, Germán Sierra y Rafael Moreno Valle, en ese orden, pero tampoco se va a tirar de la torre más alta de catedral si no quedan. Él (Melquiades) está poniendo todo el resto para que crezcan, pero si no lo hacen, tampoco se va pelear con el que quede, nadie se da un balazo en la pierna. Si se los chinga Marín, tendrá que negociar con Marín o con el que sea”.


Hasta aquí la anécdota. Algo similar ocurre en este proceso. Mario Marín —a diferencia de Melquiades— tiene tres candidatos que son: Zavala, Agüera y Blanca, en ese orden. Pero (al igual que Melquiades) no se va a tirar de la torre más alta de catedral si no quedan. Marín está poniendo todo su resto para que Zavala crezca, para proteger a Agüera y para que Blanca despierte, pero si no lo hace, tampoco se va a pelear con que quede. Si se los chinga Chucho, Doger o Estefan, tendrá que negociar con ellos o con el que sea. Cierto (como muuuchas veces se ha dicho) Marín no es Melquiades, pero ¿usted cree que —parafraseando al enviado de Melquiades— Marín se dé un balazo en la pierna?

 

Imagine el siguiente escenario: Zavala nunca repuntó en las encuestas. Marín tantea la posibilidad de impulsar a Blanca, pero se le viene el mundo encima cuando todos alegan el compromiso hecho ante notario (de permanecer los tres años en el Ayuntamiento); Alcalá con ese solo intento, pierde 15 puntos y se prevé que si sale como candidata aplastarían su campaña. Eliminado el plan B (de Blanca), Marín se juega su última carta: promueve la candidatura de Agüera y lo convence de separarse del cargo de rector. Apenas una semana de haber dejado la BUAP, comienza una guerra impresionante de todos los flancos contra Agüera (priistas, panistas, perredistas, petistas, académicos) por confirmar lo que venían anunciando desde hace meses: Agüera utilizó la BUAP para promocionarse. Se cae el mito del impresionante capital político del exrector. Marín tiene dos opciones: aferrarse a cualquiera de sus gallos (con los riesgos que ello implica) o negociar (como lo hiciera Melquiades con él) con la dupla formada por Chucho Morales y Enrique Doger.

 

Con esto no estoy diciendo que el próximo gobernador esté entre Chucho Morales y Enrique Doger, no lo sé, falta mucho tiempo, y en política las cosas cambian de un momento a otro, lo que quiero decir es que, el panorama para el gobernador no están tan fácil como muchos creen. Quienes se ufanan de decir la ya trillada frase de: “Marín no es Melquiades”, haciendo referencia a que a Marín no le sacarán los tres puntos de la bolsa, olvidan que Marín es un viejo lobo de mar que es capaz de engañar a todos con la verdad, y que antes de entregarse apasionadamente a una batalla que no le ve triunfo, preferirá aplicar la graciosa negociación en aras de su victoria personal (de la de nadie más). Que nadie se engañe, Marín ha salido victorioso de la mayoría de batallas que a él le tocó librar, una derrota de alguien más (aún muy cercano a él), no representa un fracaso para Marín, ¿ha escuchado usted la frase de “PERDER GANANDO”? Marín, se lo puedo asegurar, no se tirará de la torre más alta de Catedral ni se dará un balazo en la pierna, ¿verdad que no son tan diferentes él y Melquiades? Si no, como dirían por ahí, al tiempo…

 

*Una reflexión.


El día de ayer el procurador de los E.U. informó de una megacaptura de 50 narcotraficantes mexicanos, vinculados al cártel de Sinaloa. Dicha captura fue resultado del operativo denominado Xcalletor, puesto en marcha desde hace algunos meses para mermar la presencia de capos mexicanos en territorio norteamericano y evitar una ola de violencia como la que vivimos en nuestro país. Más allá del anuncio de relumbrón que pretende dar tranquilidad a los ciudadanos estadounidenses, es clara la diferencia de estrategias y capacidad de los cuerpos policiacos norteamericanos y los nacionales. La ciudad de Phoenix, después del D.F. es la ciudad con mayor número de secuestros en todo el mundo. La peste comienza a propagarse. Será interesante ver la reacción del gobierno de Obama ahora que el cáncer ha hecho metástasis en la frontera de los Estados Unidos. Por lo pronto ayer, con la captura de 50 narcos en un solo día, amputaron una mano que peligrosamente amenazaba con desestabilizar la ya de por sí tensa situación del vecino del norte. Veremos las reacciones.

 

*Otra reflexión.


En su comparecencia del pasado martes, el contralor Municipal reconoció que el costo de la instalación de la llamada “Villa Mágica”, mejor conocida como la “Pista de Hielo” ó Holliday on White”, superó el monto que inicialmente se tenía presupuestado. Originalmente se dijo que tendría un costo de cuatro millones de pesos aproximadamente, y de acuerdo a los datos revelados por el Contralor Mauro Uscanga, el costo final quedó en 7.5 millones de pesos, de los cuales, la Iniciativa Privada aportó únicamente la grandiosa cantidad de 200 mil pesos. ¿No que la pista no sería gravoso para los poblanos? No sé qué concepto tengan de “gravoso” las autoridades municipales, pero el hecho de gastar 7.3 millones de pesos para aprender a patinar, me parece menos productivo que invertir la misma cantidad en pavimentaciones y banquetas, ¿no cree?

 



 
 

 

 
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