Política y Poder


Manuel Cuadras

 

100 días del gabinete blanquista


Recientemente se cumplieron los primeros 100 días de la actual administración municipal. El inicio –aunque difícil- ha resultado en términos generales positivo para quien lleva las riendas del Ayuntamiento.

 

Muchos han sido los problemas y pocas las ideas para resolverlos; han sido tres meses de aprendizaje, de errores, de ineficiencia, de negligencia y soberbia por parte del gabinete de la primera Presidenta Municipal en Puebla, quien dos días antes de asumir el cargo que actualmente ocupa, nos presentaba un equipo de gente “experimentada” y “comprometida” con la Ciudad, que a más de uno nos hizo recordar el famoso “gabinetazo” de Vicente Fox.

 

¿Qué pasó entonces? Pues que ni los “brillantes” funcionarios resultaron tan brillantes, que los problemas no resultaron tan sencillos y que muchos de los integrantes de ese “gabinetazo” no son gente de Blanca Alcalá. Veamos:

 

-Juan de Dios Bravo (Secretaría de Gobernación).
Desde su llegada se sabía que sería el principal operador de Javier López Zavala en el Ayuntamiento, prueba de ello es que toda la Secretaría se encuentra atiborrada de gente afín a López Zavala, incluso las dos direcciones más importantes de esa dependencia, las de mayor contacto con los grupos, Atención Ciudadana y Desarrollo Político, se encuentran en manos de verdaderos soldados del zavalismo: Humberto Hidalgo (cuñado del gobernador) y Martín Arroyo (gente del golden boy zavalista, Lázaro Jiménez). ¿Así o más claro?

 

-César Pérez (Secretario General)
Incondicional 100% a una sola persona: Mario Marín Torres. Durante su trienio, fungió como regidor y posterior Secretario General del Ayuntamiento, en cuya encomienda, su mayor logro fue rescatar la Cédula Real en el temblor del ´99.
Actualmente es un funcionario gris, tibio, que no toma decisiones importantes y que las pocas que toma, las consulta previamente con “la gente del gobernador”, dicen que el que sigue indicaciones no se equivoca, ¿o no?
Su llegada se debió a la negativa del gobernador por aceptar la propuesta de Blanca Alcalá para ese cargo: Victor Giorgana, por lo cual, la hoy Presidenta aceptó la “sugerencia” del gobernador de que fuese César Pérez, sabedora de que sería meramente una figura decorativa.

 

-Román Lazcano Fernández (Síndico Municipal)
Otra posición cedida ¿para quién creen? Efectivamente, para López Zavala. Pero el caso de Román Lazcano es todavía peor al de César Pérez; originalmente se pensaba hacer lo mismo con él, es decir, convertir la Sindicatura (al igual que la Secretaría General) en la Secretaría de Asuntos Sin Importancia (SASI), sin embargo, este sujeto decidió no perder el tiempo, y sabedor de que no goza de las confianzas de la Presidenta, sus compañeros de gabinete dicen que se ha dedicado a hacer negocios propios, convirtiendo a la Sindicatura en su despacho personal.

 

-Sergio Vergara (Secretario de Gestión Urbana)
Si bien es cierto que es una de las pocas posiciones que fueron respetadas para la Presidenta Municipal (cuando debería ser al revés), también es cierto que éste funcionario no tiene mando ni control al interior de su Secretaría, ya que las principales áreas de esta dependencia se encuentran ocupadas por personal del Sindicato de Trabajadores del Ayuntamiento, que como se sabe, no mantienen una buena relación con la administración de Alcalá.
Entonces, si consideramos que el Secretario (apodado “el bolas”) se hace bolas en cada entrevista, no sabe nada de servicios públicos y tiene poco tacto para tratar al personal (recordemos que el fue el que inició la tensión entre Sindicato y Ayto.) comprenderemos porque programas tan exitosos durante la campaña de Alcalá como: “Manos a la Obra”, “Programa de sustitución de luminarias” y “bacheo a tiempo”, simple y sencillamente en estos 3 primeros meses de gobierno no han lucido.

 

-Alberto Hidalgo Vigueras (Secretario de Seguridad Pública)
Se dice que la llegada de éste funcionario se debió ¿a qué cree? Eeeefectivamente, a una “recomendación”. En esta ocasión no fue ni de Mario Marín, ni de López Zavala, ni mucho menos de Montero, NO, fue de un personaje todavía más pulcro en su trayectoria política, ¿su nombre? Alejandro Fernández Soto, Secretario Técnico del Consejo Estatal de Seguridad Pública y encargado de los giros negros en el trienio de Mario Marín.


Por lo que respecta a Vigueras, ¿qué podemos decir? Más allá de su personalidad y anécdotas que son dignas de escribir un libro acerca de su comportamiento explosivo, intransigente y estrafalario (espero que ya no le dé por andar en calzones por los pasillos de donde trabaja), Más allá de eso, quizá (y recalco el quizá) sea una de las dependencias donde más estancamiento haya habido durante el cambio de administraciones, lo cual no quiere decir que sea ni la peor dependencia, ni el peor funcionario, ni mucho menos que la administración de Doger haya combatido mejor la delincuencia que el actual Ayuntamiento (no lo sé), me explico: en todos los anteriores ejemplos se pueden dar casos de ineficiencia, protagonismo, y negligencia que tal vez sean desapercibidos por la ciudadanía, es decir, si un dictamen que pasa por cabildo (responsabilidad del Secretario General) es presentado con errores, la gente no se da cuenta, si un juicio laboral es perdido por parte del Ayuntamiento (responsabilidad del Síndico), la gente no lo percibe, sin embargo, si hay una balacera en la Ciudad, donde roban una camioneta de valores, se despliega un operativo impresionante en el que el encargado de la Seguridad en el Municipio (en un exceso de protagonismo) intenta atrapar a los delincuentes con su ametralladora para que todos viéramos que sabe de armas, y al final no atrapan ni un mosco, y no sólo eso, que a los quince días se repite la escena, sólo que en esta ocasión no atraparon pero ni un resfriado, ¿qué cree que piense la gente? Pues justamente eso, que la delincuencia en 3 meses se ha disparado y que en lugar de contratar un Secretario de Seguridad Pública, contrataron un actor de las películas de los hermanos Almada.

 

En fin, así las cosas, si el gobierno de Blanca Alcalá no camina como debiera, como muchos esperábamos, es porque se encuentra secuestrado y sometido a intereses que no son los mismos a los de la alcaldesa.


Cierto, el balance general de estos primeros 100 días de gobierno ha resultado positivo, al menos así lo indican los números que ubican a Blanca Alcalá en segundo lugar en todas las encuestas y el 6.24 que le otorgan de calificación a su administración, sin embargo, como mencioné en mi anterior entrega, ¿no cree que un 6.2 de calificación es muy bajo para un gobernante que se encuentra en la “luna de miel” con sus votantes? Hagamos el ejercicio contrario, si actualmente, que está viviendo lo que DEBERÍA SER su mejor momento, solo el 37.7 de los entrevistados (es decir, menos de la mitad) aprueban su gobierno, ¿qué será al final de su administración cuando empiece la caída natural de todo político que deja el gobierno? ¿cuáles serán sus números?

 

*Patrimonio secreto

 

Seguramente usted se enteró recientemente que un ciudadano solicitó, sustentado en la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública, se información acerca de la Declaración Patrimonial del gobernador. Bueno, pues resulta que el Secretario Particular del gobernador, Guillermo Deloya, en su papel de responsable de la Unidad de Acceso a la Información de la oficina del gobernador, le contestó que no era posible brindar la información solicitada toda vez que podría poner en riesgo la estabilidad personal del gobernador, ya que podría “potencializar el riesgo de un atentado en su contra”. Y la pregunta es: ¿qué tantas propiedades tendrá el gobernador como para que sea un riesgo revelarlas? ¿No que estaba a favor de políticas de austeridad? Dr. Deloya, si el gobernador quisiera recuperar un poco (poquito) de confianza de los poblanos, ¿no hubiera sido un buen gesto declarar lo que tiene?

 



 
 

 

 
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