Política y Poder


Manuel Cuadras

 

EL NUEVO PACTO


Confirmado: MARÍN PACTÓ CON EL PAN. ¿El operador? Manuel Espino, el entonces Dirigente Nacional del PAN en la campaña de Felipe Calderón. ¿El acuerdo? Salvar a Marín ante la SCJN a cambio de que éste no operara a favor del PRI en la elección de 2006. Y así fue, nunca hubo estrategia, ni operadores, ni mucho menos recursos; los coordinadores regionales preguntaban cuándo llegaría el apoyo para la movilización, y la respuesta recurrente era: “no va a haber recursos”. ¿Así o más claro?

 

De esa manera se consumó el pacto, Marín entregó a su Partido para salvarse él, como Judas cuando entregó a Jesús, y de la misma manera recibió su pago, recogiendo del suelo las monedas de oro arrojas por los fariseos (panistas), quienes una vez obteniendo lo que querían no quisieron volver a tener ningún trato con Judas, de la misma manera en que Calderón trata a Marín cada que viene a Puebla.

 

Sin embargo, esa no es la única ocasión en que Marín ha operado en contra de su Partido, lo hizo también en el 2001 cuando abandonó a su suerte al entonces candidato a la Presidencia Municipal de Puebla por el PRI, Carlos Alberto Julián y Nácer. ¿Qué ocurrió en aquella ocasión? Nada, que Marín sabía que si Julián y Nacer ganaba la elección se ponía en la antesala de la gubernatura, por lo tanto, retiró a sus operadores de todos los distritos y los concentró en uno solo, ¿cuál creen? El tercero, ¿y quién cree que era el candidato en ese distrito? Nada más ni nada menos que Javier López Zavala. ¿Qué curioso no, pierden todos los candidatos, menos el único de Marín?

 

Ahora bien, ¿negociará Marín nuevamente con el PAN en las elecciones federales del próximo año? La respuesta es: sí, pero de manera diferente. Me explico: Como lo escribió Arturo Rueda en su columna de ayer, Marín tratará de venderse como un buen operador político con los actores políticos a nivel nacional, ¿quiénes? Enrique Peña Nieto, Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa. Los tres primeros porque de ahí saldrá el candidato a Presidente de la República y Gamboa por ser un fuerte candidato a suceder a Beatriz Paredes, ahora, ¿por qué quedar bien con ellos? Pues porque a Marín nadie le quita la idea (o más bien el sueño) de despachar en las grandes ligas, y digamos que las elecciones del próximo año son una especie de examen de admisión, o casting de la última generación de la Academia, o ¿ve cuando los equipos de fútbol lanzan  convocatorias para que los jóvenes se vayan a probar y sólo escogen a los mejores? Algo así será para Marín el 2009. Y usted se preguntará ¿dónde está entonces la negociación con el PAN? Mire usted. Marín se encuentra absuelto por la Corte, por lo tanto, su problema jurídico ya no existe; por lo tanto, ya no está de rodillas ante Calderón; no obstante, la amenaza de un conflicto mediático siempre seguirá latente, y eso en muchos de los casos es más peligroso que el asunto jurídico, eso lo sabe Marín muy bien. La negociación entonces (a diferencia de la de 2006) es que Marín podrá escoger a sus candidatos, hacerlos ganar (y con ello cumplir con los priístas), pero una vez llegando a San Lázaro, tendrán que aprobar todas las iniciativas del Presidente so pena de sacar el garrote de Lidia Cacho, es decir, a Calderón no le interesa tener diputados azules con corbata tricolor. ¿Qué gana Marín con ello? Quedar bien con los priístas, con los panistas y encima tener representación en San Lázaro para cuando ya no sea gobernador.

 

Sin embargo, esa no será la última negociación de Marín con el PAN, la mejor será para las elecciones de 2010 (cuando acabe su periodo), sólo que hay un pequeño inconveniente llamado Rafael Moreno Valle. Pero esa es otra historia que después se la cuento.

 

Hasta la próxima.

 



 
 

 

 
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