Poder y Política


Manuel Cuadras

30/04/2009

TRES TEORÍAS DE LA INFLUENZA


Teoría de la conspiración. Ya en mi columna anterior hablaba sobre la teoría de la conspiración, según la cual el Gobierno federal estaría manipulando el tema con un propósito eminentemente electoral. Ojo, con esto no quiero decir que el Gobierno creó la enfermedad, o que la enfermedad no exista, NO, lo que quiero decir es que el Gobierno está alterando la información para beneficio suyo. Información es poder ¿cierto? Quien detenta la información, detenta el poder ¿cierto? Y quien detenta la información, y es capaz de manipularla, detenta mucho más poder ¿no es así?


Cuando mencionaba que “el Gobierno creó el problema para después resolverlo”, no me refería a que Calderón contrató unos científicos inhumanos, quienes malévolamente trabajaron en unos laboratorios secretos para crear un extraño virus, y posteriormente agentes del CISEN se encargaron de esparcirlo discretamente para que la gente se infectara, NO, simplemente que el Gobierno tuvo conocimiento del problema, lo ocultó, lo maquilló, lo agrandó, para al final “resolverlo”. Así habría sido el plan original, sin embargo, tal parece que el problema los rebasó.


Conforme pasan los días son cada vez más las irregularidades que salen a flote y las evidencias de que se está exagerando el tema, además de incrementarse la desconfianza de la gente ante la “versión oficial”. Todo esto, dado que hay mucho más interrogantes y contradicciones, que las pocas certezas que tenemos. Veamos.


Se habla mucho de que ésta enfermedad no es la misma influenza que tradicionalmente se conocía, sino una que “mutó” de un cerdo proveniente de Asia, se propagó por Europa y entró al Continente Americano vía México. Se dice también que quienes están expuestos a contacto directo con cerdos (los de granja, no los que usan traje y corbata) tienen mucho más probabilidades de contraer el virus. Y es aquí donde nacen las primeras interrogantes (o contradicciones): ¿Por qué si el virus surgió en Asia y pasó por Europa, no dejó secuelas en esas regiones? ¿Por qué si las personas de granja son las más “vulnerables” son justamente las que menos casos se han reportado? ¿Por qué si ha habido un número de muertes tan bajo, se declara estado de emergencia?


Estas son algunas de las preguntas que se hacen millones de mexicanos, quienes, ante la incapacidad del Gobierno para responderlas de manera convincente, comienzan a desconfiar de las autoridades. Los politólogos utilizan un término que se llama manejo de crisis. El Gobierno federal se encuentra actualmente ante una crisis y me da la impresión que no está sabiendo manejarla (se les salió de las manos). Si continúa en aumento la desconfianza por parte de la gente hacia el Gobierno ante este problema, la estrategia podría resultar contraproducente.


Teoría de la Cortina de Humo. Las autoridades mexicanas se han cansado de repetir: “Es necesario guardar la calma, lo peor que podemos hacer es entrar en pánico, etcétera”. Sin embargo, en la práctica, tal parece que hacen todo lo posible porque se dé lo contrario. ¿Qué hemos escuchado en la última semana en todos los noticieros? Influenza, influenza y más influenza.


En todos los medios no se habla de otra cosa, todas las noticias, todas las secciones: políticas, deportivas, culturales, sociales, todas, apuntan a la influenza: “que si Calderón pide calma; que si Ebrard lanzó nuevas cifras; que si los gobernadores se sumaron (se colgaron) al tema; que si a las Chivas les gritaron “apestados” en Chile; que si al mexicano Carlos Vela lo hicieron entrenar aparte en el Liverpool; que si Televisa prohibió escenas de besos en sus novelas; que si T.V. Azteca está donando cubre bocas (que por cierto no sirven de nada), en fin, en México hoy no hay otro tema más que ese.


¿Cómo se le llama a eso si no “cortina de humo”? Ojo, no estoy en contra de la difusión a los temas de salud, pero sí a la manera tan descarada de ocultar otros temas. Mucha gente se niega a comparar este fenómeno con el de aquel (tristemente célebre) caso del “chupacabras”, que en su momento se dijo era también un distractor; pero aún en esos día s de crisis de 1997, aún en plena fiebre de la cumbia del “chupacabras” se daba foro a otras noticias. En este caso no. De inicio a fin, en todos los espacios de noticias no se habla más que de la influenza, ¿es acaso que se pretende desviar la atención de otros temas? Déjeme poner a su consideración sólo dos: La reforma a la “Ley contra el narcomenudeo” y la injerencia del Pentágono en las actividades del Ejército Mexicano.


Así es, mientras todos nos perdíamos en noticias de la influenza, los senadores aprobaron aumentar la cantidad de dosis de consumo en marihuana, cocaína, cristal, entre otras, es decir, anteriormente una persona podía consumir 2.5 gramos de estas sustancias, ahora los senadores permiten que una persona pueda portar hasta 5 gramos, ¿no es contradictorio, que en plena “lucha contra el narco”, se tolere más consumo de drogas? ¿Así es como justifican su slogan de “para que la droga no llegue a tus hijos”?


La segunda nota diluida tiene que ver con el anuncio hecho por el Pentágono de “entrenar y capacitar” al Ejército Mexicano en su lucha contra el narco. ¿Qué no acaso fue exactamente eso lo que (en público) rehusó Calderón en la visita reciente de Hillary Clinton? No sé si recuerda usted que la secretaria de estado norteamericano ofreció al Gobierno mexicano la ayuda del Pentágono para capacitar al ejército, a lo cual, Calderón, rasgándose las vestiduras rechazó la oferta porque dijo “sería atentar contra la soberanía nacional”. ¿Qué pasó después? ¿Siempre sí aceptó la ayuda? ¿Ya no le pareció tan violatorio a la soberanía? Al menos eso fue lo que informaron las cadenas norteamericanas, porque aquí en México esa noticia pasó desapercibida por estar atentos a la fiebre porcina.


Teoría de la Reactivación Económica. ¿Ha escuchado hablar de la “economía de guerra”? Quizá el caso más representativo sea el de los E.U. quienes permanentemente viven en “estado de guerra” para promover la industria bélica, es decir, ¿quiénes son los máximos productores de armamento bélico? Los E.U. por tanto, ¿a quién beneficia que haya guerras en todo momento alrededor del mundo? Adivinó: a los E.U. La lógica es simple: si hay guerra, se necesitan armas, ¿quiénes venden las armas? E.U.


Algo similar ocurre con las enfermedades. ¿Sabe usted qué países son los mayores productores de medicinas en el mundo? Francia, Alemania, Italia, Inglaterra y por supuesto, E.U. ¿Sabía además que la industria farmacéutica se ha visto mermada en los dos últimos años por la proliferación de productos “genéricos” (en México los conocemos como Simi). Y déjeme darle otro dato, ¿sabía que a finales del año pasado, los grandes laboratorios de estas potencias anunciaron un relanzamiento para fortalecer su industria? Esto fue lo que dijo Murray Atiken, vicepresidente de Healthcare Insight de IMS: “El desarrollo se deberá sobre todo al aumento del gasto público y una mayor financiación, tanto pública como privada de la asistencia sanitaria, lo que redunda en la mejora del acceso a los servicios sanitarios y a medicamentos innovadores”.


¿A qué se refería con lo de “financiamiento público? ¿Qué quiso decir con “mejores accesos a medicamentos innovadores? ¿Acaso se refería a vacunas que curen “enfermedades nuevas? ¿Por qué anunció el FMI y la OMS “apoyos” económicos para que los países pudieran compara medicamentos contra la influenza?


¿Por qué la Organización Mundial de la Salud ha elevado su nivel de alerta a fase 5? ¿Acaso la OMS se prestaría a un juego perverso de manipulación? Aquí viene otra teoría fascinante (que reforzaría la idea de la reactivación económica), se llama “La Teoría del Shock”, su principal promotora es la investigadora Naomi Klein. Según esta teoría, cuando una sociedad entra en estado de “shock”, difícilmente, cuestiona, critica, ni se opone, de hecho, el ideólogo del liberalismo económico Milton Friedman decía que “sólo una crisis (real o percibida) produce un auténtico cambio…” ¿No le da la impresión de que se trata de generar un estado de alarma? Reflexione lo siguiente: si la gente se alarma, no razona; si la gen te no razona, obedece; y si el gobierno convence a la gente que hay una enfermedad y necesitan protegerse, ¿qué hará la gente? Adivinó nuevamente: solicitar medicinas.


La OMS, es un organismo dependiente de la ONU, lo cual nos lleva a preguntar, ¿de cuándo a acá la ONU se guía por criterios totalmente imparciales? O para decirlo más claramente: ¿Sería raro pensar que la ONU actuara con criterios que beneficiaran a las grandes potencias? Concretamente a los E.U.

 



 
 

 

 
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