Poder y Política


Manuel Cuadras

31/03/2009

TRES HISTORIAS PINTADAS DE BLANCO


HISTORIA UNO: EL ELEFANTE BLANCO


El pasado viernes el gobernador Mario Marín compareció ante el Comité Técnico que habría de definir la sede de la nueva refinería de la empresa PEMEX. Se presentaron en total diez gobernadores, con igual número de propuestas, de las cuales, la de Puebla fue de las más débiles.

 

Más allá de las ventajas comparativas que tienen otros estados frente a Puebla para la instalación de la refinería, e incluso más allá de los compromisos que ya tenga el Gobierno federal con “x” estado para otorgarles la “concesión”, lo que queda claro es el proyecto improvisado, la deficiente exposición y la falta de argumentos para defender (y cabildear) la propuesta marinista.

 

Ya la semana pasada le habíamos informado en CAMBIO, a través de la nota de mi compañero Miguel Ángel Cordero, que aún cuando los otros nueve estados contrataron los servicios de despachos expertos en la materia para la elaboración de sus proyectos y promover a sus respectivos estados como la mejor opción, el gobierno del Estado de Puebla decidió no contratar a ningún despacho y dejó en las manos (y en las mentes) de los “brillantes” José Antonio López Malo, Lauro Sánchez y Javier García Ramírez, la elaboración del complicado proyecto.

 

Los resultados no podían ser excelsos. Reza un dicho que “cuando haces las cosas medio bien, salen las cosas medio mal”, y así fue. A todos nos dio la impresión de que se armó un proyecto guango y sin posibilidad de competir con los otros estados. Y es que (con todo respeto) ¿qué diablos pueden saber García Ramírez y compañía de instalar una refinería? ¿O qué, pensaba incluir García Ramírez en la presentación un capítulo especial de comisiones por asignación de obra ($$$)?

 

La comparecencia terminó por ser un fiasco. Penosamente Puebla fue el único estado que no llevó presentación, como lo puede usted corroborar en la siguiente página: http://www.pemex.com/index.cfm?action=news&sectionid=8&catid=11300&contentid=19951 y en suma los asesores del gobernador lo expusieron por llevar un trabajo poco profesional.

 

A todos nos quedaba claro que Puebla no iba a obtener la sede. Todos —de una u otra forma— sabíamos que la presencia de Marín ante ese Comité técnico, únicamente serviría para cumplir con la indicación de Calderón (de presentarse y hacerle al cuento), sin embargo, algo que vale la pena analizar dentro de la intervención de Marín, es justamente la manera en que describió al lugar donde quería implementar la famosa refinería, me refiero a la “Mega Obra” del sexenio conocida como La Célula. Esto dijo Marín al referirse a su Mega Obra: “No, la verdad no, porque inicialmente este nodo logístico intermodal que diseñamos (La Célula), que lleva ya cuatro años y que hoy estamos ya consiguiendo las primeras obras de infraestructura…” ¿Leyó bien? Una obra que lleva cuatro años y apenas se están consiguiendo las primeras obras de infraestructura! ¿Cómo se le llama a eso? Elefante Blanco ¿no? ¿Y el Centro expositor? ¿Y la vía Atlixcáyotl? ¿No le parece mucha casualidad que las denominadas Obras Magnas de este sexenio se retrasen mucho más de lo debido? ¿A quién le conviene (además de los albañiles) que una obra se tarde más de lo programado? ¿A los contratistas? ¿A los que pagan con dinero público? ¿A ambos?

 

HISTORIA DOS: EL CABALLO BLANCO

 

Hace algunos meses comentaba en este mismo espacio acerca del trabajo discreto que realiza Alejandro Armenta Mier para buscar la candidatura al gobierno del Estado. Callado, oculto y quizá hasta temeroso, el dirigente del PRI en el estado aprovecha su condición de “no favorito” para moverse libremente por todos los municipios, sin que nada ni nadie se lo impida, pero lo más importante: sin que nada ni nadie lo ataque. Mucho se ha hablado acerca de un personaje que bautizaron como “el delfín” y que —según decían— era el candidato natural del gobernador. Todos los movimientos y acciones de Marín eran interpretados como señales a favor de este candidato. El tiempo ha ido demostrando que todo fue parte de una estrategia de engaño por parte del dueño del tablero, para proteger a su candidato verdadero. Ahora, ¿es Armenta ese candidato verdadero? Al parecer sí. Ante las complicaciones de Blanca Alcalá y Enrique Agüera para hacerse de la candidatura, la lógica indica que nadie con más posibilidades que Armenta para recibir la bendición papal marinista.

 

El problema para Armenta radica en dos aspectos. Uno es su completo entreguismo precisamente al proyecto de Javier López Zavala y el otro el poco tiempo con el que cuenta para crecer y posicionarse en la carrera sucesoria. Así es, Alejandro Armenta mucho tiempo se dedicó a ser (en la práctica) el coordinador General de la campaña de Javier López Zavala, cuando bien pudo haber trabajado por su propio proyecto con muchos mejores resultados. Por ese motivo ahora se encuentra muy rezagado con respecto a otros contendientes que lo superan por mucho en las encuestas, sin embargo, Armenta parece estar dispuesto a dar la pelea y recuperar el tiempo perdido, ya que el pasado fin de semana ejecutó una carambola con dos entrevistas que tuvo. En la primera se le cuestionó su opinión acerca de ser considerado como el “caballo negro” de la contienda, a lo cual contestó que más bien es el CABALLO BLANCO como el del corrido, que se aparece en el momento justo. ¿Así o más claro? En la segunda entrevista dijo que los candidatos de su partido que ganen el próximo 5 de julio, tendrán que ser diputados por tres años, y de ser necesario tendrán que firmar ante notario para cumplirlo, porque —dijo— “en el PRI no habrá políticos chapulines”. ¡¡¡Zas!!! ¿Indirecta? ¿Quién firmó ante notario que permanecería en el cargo por tres años? ¿A quién realmente envió el mensaje de permanecer en su cargo? ¿A los diputados? ¿O a una ex compañera suya en Desarrollo Social?

 

HISTORIA TRES: MAL DÍA PARA BLANCA

 

Un mal día fue el que tuvo ayer la presidenta municipal de Puebla, ¿la razón? la torpeza y falta de oficio de uno de sus colaboradores. La historia es la siguiente:

 

Resulta que ayer le organizaron (al vapor) un evento a la presidenta con las trabajadoras de barrido manual de la ciudad, mejor conocidas como “naranjitas”. Es por todos conocido el ambiente tenso que se vive al interior del Organismo de Limpia (OOSL) debido a las fricciones entre su titular, Hector Sulaiman con el personal sindicalizado encabezado por su dirigente Israel Pacheco. Sulaiman, que tiene la sensibilidad política de un rinoceronte (o un boxeador de los que patrocina su tío), ha intentado en múltiples ocasiones debilitar al Sindicato, tratando de cooptar algunas naranjitas, según él, con cierto éxito. Incluso, ha promovido abiertamente la creación de un nuevo sindicato para dividir y mermar al actual (como si fuera tan fácil). Alguien debería recordarle a éste junior que Luis Paredes tuvo la misma idea, con resultados parecidos a los de Sulaiman, y obvio, sobra decir, que el Junior Sulaiman no es ni remotamente cercano a lo que era el ex presidente municipal (en inteligencia, en habilidad, en maldad, en arrojo, etc.)

 

Ayer Sulaiman constató los resultados de sus torpezas. El evento en el cual la presidenta municipal debía haber salido entre porras, por poco sale entre jitomatazos (literalmente porque fue en las instalaciones de Limpia). Resulta que el Junior tuvo la brillante idea de sentar en el presídium a las cinco naranjitas disidentes a manera de “distinción”, lo cual generó la molestia y el repudio de las cientos de naranjitas “alineadas al sindicato”.

 

Nunca he sido un promotor de líderes sindicalizados, por el contrario, pero lo sucedido ayer en las instalaciones del Organismo de Limpia llama la atención de cualquiera: Israel Pacheco (sin estar presente) recibió la ovación de sus representadas, mientras que la Presidenta Municipal (por culpa del “sesudo” Sulaimán, no de ella) pasó lo que bien puede ser catalogado como el peor día de su administración. Si no me creen, pregunten a algunos asistentes. Y para terminarla de amolar, la prensa destaca la declaración del Presidente de su Partido, para exigir a los políticos de su partido, a cumplir con el periodo para el que fueron electos. Definitivamente, mal, mal día.

 



 
 

 

 
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