Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


02/05/2012


Falta menos


Las campañas política para renovar los poderes públicos del país entran en su segundo mes de actividades. Los números que reportan las encuestas muestran un claro puntero en las preferencias de la población encuestada, así al menos lo refiere Consulta Mitofsky en su más reciente Boletín: en promedio Enrique Peña, Candidato del PRI – Verde tiene el 49% de la preferencia efectiva, seguido por Josefina Vázquez Mota con 27.3% y Andrés Manuel López Obrador con 22.7%, muy atrás se ubica el candidato del PANAL, Gabriel Quadri con apenas el 1.0%.


Como en todo juego estratégico (y en buena medida las campañas políticas tienen mucho de esto) las actividades se ajustan a lo que dicen y a lo que no dicen las encuestas. Así por ejemplo llama la atención que el número de encuestados que no declara ronde el 20%. Para los candidatos que van abajo en las preferencias electorales este número debe resultar muy preocupante, dado que hoy, aunque todos los indecisos se volcaran a su favor (supuesto más que heroico) no derrotarían al puntero.


Por ello, no resulta extraño que a partir de este domingo el PAN arrecie sus críticas en contra de Peña Nieto acusando a los gobiernos priistas en las entidades federativas, de cuanto mal hay en el país. La campaña negra del PAN quiere emparentarse con la de 2006 en donde la calificación a Andrés Manuel López Obrador como “peligro para México”, apuntaló el apretado resultado que obtuvo finalmente Calderón. Pero al parecer no entienden la nueva realidad política que vive México.


En efecto, hace seis años era una batalla en la que el tercer lugar (Roberto Madrazo) estaba muy lejos del segundo y el voto útil hizo su papel. Una lectura cuidadosa de las encuestas (sobre todo la de Milenio - GEA que es un seguimiento diario) muestra que Peña Nieto se mantiene en una preferencia efectiva de alrededor de 50% mientras que la pelea entre el segundo y tercer lugar está muy cerrada. La guerra sucia del PAN paradójicamente ha beneficiado al candidato de las izquierdas. Nadie sabe para quién trabaja.


No obstante, la estrategia de centrar la campaña en el denuesto y no en la propuesta concreta debe ser una condicionante más del voto el próximo primero de julio. Atacar por atacar poco debe importar a una población a la que en el 2000 se le prometió un cambio de rumbo y quienes lo hicieron han llevado al país al borde del abismo. La economía no crece, el empleo menos, sí lo hacen la pobreza y la violencia. Esta última detonada por un guerra en la que primero se ordena disparar y después se decretan los límites para hacerlo. Una guerra voluntarista. Calderón deja un país en guerra, así lo reconoce al menos su candidata a la Presidencia quien afirma que quiere ser la Presidente de la paz. Menuda contradicción.

 

Ojalá que en el debate prevalezcan las propuestas y los caminos concretos para llevar adelante los proyectos. Lo dijo muy bien el candidato Peña Nieto en Puebla el viernes pasado, en México somos muy buenos para planear y malos para ejecutar. Es tiempo que esto cambie. Ya falta menos para el primero de julio.

 

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