Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


03/09/2012


Es tiempo de la política


El 7 de octubre de 2011 dio inicio el proceso electoral que concluyó con la entrega de la constancia de mayoría a Enrique Peña Nieto, misma que lo acredita ya como Presidente Electo de México para el período que va del primero de diciembre de 2012 al 30 de noviembre de 2018. La y los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación votaron de manera unánime y declararon válida la elección en la que participaron más de 50 millones de mexicanos, cuyo voto fue cuidado y vigilado por tres millones de ciudadanos. Fue una elección histórica pues se da el primer relevo en el Poder Ejecutivo producto de la alternancia. Los electores castigaron al partido en el gobierno y trajeron de regreso al PRI. A un PRI que en doce años aprendió a competir, a ganar y perder elecciones democráticas, a ofrecer y practicar políticas públicas eficaces. Un PRI dispuesto al debate, pero también al acuerdo.


En el callejón de la disputa sin rumbo quedó una parte de la izquierda mexicana (que ganó mucho en las elecciones de julio pasado), López Obrador y sus huestes no reconocieron la decisión del Tribunal y convocaron a la resistencia civil. Más de lo mismo, esa película ya la vimos y lo único claro es que el candidato de las izquierdas en 2018 será López Obrador. Al menos esa es, por la experiencia acumulada, la intención del candidato. Sin embargo, otra parte de la izquierda sí está dispuesta al diálogo y al acuerdo. En Tabasco Arturo Núñez ha señalado que tendrá una relación institucional con el nuevo Presidente de México, algo parecido ha declarado Graco Ramírez en Morelos. Por su parte, los coordinadores parlamentarios del PRD han apuntado un camino similar, incluso Cuauhtémoc Cárdenas señaló que es necesario dejar atrás actitudes sectarias. Hay pues dos izquierdas visibles una que quiere construir ya los acuerdos que le den sentido a México y otra que pretende llevar a una nueva candidatura a López Obrador.


Sin duda el mensaje de Peña Nieto es alentador. Se trata dijo, de llevar a México por otro camino, pero en unidad. En el proyecto que propone el Presidente Electo cabemos todos, eso lo debe entender la izquierda pero también la derecha. Hay la necesidad de emprender reformas de fondo a la política económica, sí, pero también a la política social pues en doce años el país ha profundizado sus desigualdades, hay que revisar también la política de seguridad. Esos tres ejes son claves para desatorar al país, hacer que se mueva y genere empleos, certidumbre y confianza para los tomadores de decisiones.

 

Son tiempos de unidad, pero como sabemos la unidad es un resultado no un objetivo. Por ello, la capacidad de operación política del nuevo gobierno estará a prueba, de hecho ya lo está pues el Presidente saliente envió al Congreso dos iniciativas denominadas "preferentes" lo que implica que el Congreso las tiene que dictaminar en plazos determinados por la Constitución. Esto parece una provocación de Calderón pues le impone una restricción adicional al equipo entrante, por ello, la negociación política aparece como indispensable. Es el tiempo de acuerdo. Es el tiempo de la política.

 

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