Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


05/09/2011


El adiós


El Quinto Informe de Gobierno es el canto del cisne de todo gobierno. A partir de esa fecha la sucesión se desencadena de manera irremediable. Pero antes, como sociedad debemos analizar lo que ha expuesto y entregado por el Presidente al Congreso de la Unión. Soy de los que piensan que con la cancelación de la presencia del Presidente ante el pleno del Congreso, la única que perdió fue la gente. En efecto, ese día era una oportunidad para conocer por lo menos algo de la situación país, ahora todo se pierde en los cientos miles de páginas que conforman el reporte del Presidente. La discusión en las cámaras se pierde a su vez en la noche de los tiempos.


El país que dibuja el Presidente es una tierra idílica: todos tienen acceso a la salud y los jóvenes oportunidades para su desarrollo en las escuelas que el gobierno ha construido; existen carreteras en buen estado por todo el territorio nacional y si la economía no ha crecido como debiera es por el necio escenario internacional. La realidad desafortunadamente es otra.


Basta revisar los resultados de los exámenes para educación básica o lo índices de deserción en la preparatoria para tener otra perspectiva de la situación social del país. La pobreza de millones de mexicanos es otro de los saldos que tienen que considerarse en la evaluación del informe, Coneval ya puso el dedo en la llaga y los más de 3 millones de pobres adicionales muestran que desde la crisis de 2009 se empobrecen 122 mexicanos cada hora.  Un saldo nada envidiable.


El tema de la seguridad como freno al crecimiento es sin duda uno de los aspectos a considerar en la evaluación del quinto año de gobierno de Calderón. La lucha en contra del crimen organizado era impostergable, pues Fox soltó los controles que se tenían en el pasado y dio por lo menos seis años de amnistía a los criminales. El caso es que la estrategia no funciona. Se le han canalizado recursos a la seguridad, a la educación, a la salud, que no han sido pocos, pero el problema está muy lejos de resolverse. El Presidente se empeña en descalificar una y otra vez las propuestas que vayan en el sentido de ajustar o cambiar la estrategia, para él – como lo dice en el informe – el rumbo es el correcto y no hay otro.


Pero hay mucho por hacer con los instrumentos con que se cuenta para enfrentar ese flagelo: inteligencia militar, inteligencia civil y atacar las fuentes de financiamiento del crimen son tan sólo unos de ellos. El Estado no puede ser tan débil como para que en una ciudad como Monterrey incendien un casino en una de las calles más importantes, y nadie sepa de antemano al menos que existía esa posibilidad. La UNAM y la ONU han hecho propuestas viables, a las que sin duda se deben sumar otros países, pero México debe poner el ejemplo.


El último año de gobierno puede ser fatal para la economía del país. Ojalá que en las negociaciones en el Congreso el paquete económico se aleje del “más de lo mismo” y se oriente a una política económica contracíclica. No podemos enfrentar el estancamiento con una disciplina ficticia en el gasto público, por el contrario la inversión productiva, la reactivación del mercado interno y la contención al gasto corriente deben ser la base de la negociación presupuestal para 2012. En el Quinto Informe las buenas noticias se opacan por la realidad terrible del país, esperemos que en el Sexto sea diferente ya que al menos se tendrá un Presidente Electo que debe marcar un nuevo rumbo para evitar que el país siga convertido en escombros.

 

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