Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


06/06/2012


Hacia el final


El día de la elección se acerca de manera inexorable, cada candidato a cualquier puesto de elección popular sabe que las últimas cuatro semanas son clave, ahí se concentra buena parte del esfuerzo, del talento y por supuesto de los recursos para soportar la jornada electoral.


México vivirá su quinta elección con un IFE ciudadanizado y la segunda con un esquema de acceso a medios de comunicación regulado también por ese instituto, por ello llama la atención que una buena parte de quienes protestan en contra de determinados candidatos, lo hagan exigiendo equidad en cuanto al tratamiento de los candidatos en los medios, cuando al menos en lo que va de las campañas ésta ha sido absoluta, para ello basta revisar el monitoreo que lleva a cabo la UNAM.


Asimismo, pretender que la TV impondrá a alguno de los candidatos suena más a pretexto para justificar la derrota o proceder a un poselectoral farragoso, que a un análisis serio de la realidad. Analicemos el caso de los candidatos punteros: tanto Enrique Peña como Andrés Manuel López han tenido una intensa exposición en medios, en ambos casos derivada de su ejercicio como gobernantes del Estado de México y del Distrito Federal, respectivamente. Lo anterior resulta natural ya que los temas de esa región del país son cubiertos en general por los medios nacionales. Pero en campaña, los spots han estado en función de lo que marca la ley. No hay ventajas, no ha habido ventajas.


Sin duda la lucha del nuevo movimiento estudiantil tiene sentido, pero lo que es un sinsentido es el desprecio de las encuestas cuando éstas no son favorables al candidato que prefieren. La encuesta de Reforma es buena porque coloca a las izquierdas en un segundo lugar, muy por encima de la candidata de la derecha y cerca de Enrique Peña. Todas las demás están manipuladas. Es tan poco serio pensar que pueda ser exactamente al revés, como sostener esta chabacanería del análisis político. Cada encuesta tiene su valor y hay que juzgarla por su metodología y por lo que se aproxime a los resultados finales, pero en última instancia las encuestas son instrumentos —sólo eso— para aproximarse a la realidad, no son la realidad. Sin duda son útiles y son cartas de navegación fundamentales en la política de hoy en día, pero no sustituyen la voluntad ciudadana ni mucho menos la condicionan.


A lo largo del proceso electoral en marcha, hemos visto a un candidato sólido en el primer lugar de las encuestas, esa misma solidez se tiene que demostrar el día de la elección y convertir las intenciones de voto en votos efectivos. Ése es el verdadero reto.

 

Varios. En el debate entre los candidatos al Senado por nuestro estado, quedó de manifiesto que la vocación de palafrenero no se pierde: Islas fue eso y solamente eso al servicio de su nuevo y Lozano amo.

 

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