Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


15/05/2012


75 por ciento


Uno de los aspectos que debe revisarse a la luz de las diferentes encuestas sobre las preferencias electorales de los mexicanos es el relativo al rechazo manifiesto al PAN-Gobierno. Se puede afirmar, sin temor a equivocarnos, que 75 por ciento en promedio de quienes han sido entrevistados no votaría a favor de ese partido, y su candidata alcanzaría apenas una cuarta parte de los votos posibles. Es más, en la encuesta de Milenio-GEA-ISA, no supera aún a los indecisos.


Las razones pueden ser varias, a continuación apunto las que considero más relevantes:


La situación económica del país. El efecto de la crisis de los últimos años no deja de sentirse en el grueso de la población. El votante se fija en lo que conviene a sus intereses al momento de emitir su sufragio y en estos momentos no ve que la economía y el empleo se recuperen. El salario no alcanza y la pobreza aumenta. Los jóvenes que se incorporan al mercado laboral o no encuentran opciones o bien las que existen les ofrecen salarios miserables.


La inseguridad va en aumento. Hace casi seis años se instrumentó sin planear la guerra en contra del crimen organizado. Los resultados están a la vista: con sólo repasar las páginas de los diarios, nos damos cuenta del fracaso y de la necesidad de revisar a fondo la estrategia para combatir esta lacra. El gobierno federal, su partido y su candidata achacan a las autoridades locales el nivel de violencia, se califica de manera diferente a entidades gobernadas por el PRI. Pero la opinión en las encuestas es otra, la seguridad es una responsabilidad del Estado, y éste y quien lo encabeza en México han sido incapaces de poner orden. Las armas que usa el crimen organizado pasan por la frontera y las aduanas o los puertos, cuya vigilancia y responsabilidad son de exclusiva competencia federal. Eso, al parecer, no pasa inadvertido ante la opinión pública.


El fracaso de la oferta de cambio. En el año 2000, Fox sacó al PRI de Los Pinos, pero metió a la incompetencia y la mediocridad. No llegó nunca el cambio anunciado, no hubo la capacidad de construir acuerdos, no existió la capacidad de gobernar. En su lugar, culparon al Congreso y al PRI del atraso, cuando en todos los años del panismo se aprobaron, en tiempo y forma, todos y cada uno de los paquetes económicos, se reformó la ley del ISSSTE y se pudieron lograr reformas constitucionales relevantes. Además, nunca en la historia de México el gobierno federal había contado con tanta y tan buena suerte: el elevado precio del petróleo. Sin duda, ha sido en la ejecución de los programas en donde se ha manifestado el fracaso, basta revisar las respuestas de los candidatos y la candidata a las preguntas que sobre educación que les realizara el diario Reforma. En ellas, la candidata del PAN hace una confesión de parte de lo que no hizo como secretaria de Educación, y de cómo fueron fracasando todos y cada uno de los programas que pretendió instrumentar durante su fútil paso por esa dependencia.


La Candidata del PAN-Gobierno. Se esperaba más, mucho más, de la primera mujer con posibilidades reales de ser presidenta de México. Hasta ahora, su campaña no prende y las divisiones al interior de su partido no alcanzan a superarse. El golpe de timón que dio al inicio no tuvo los efectos deseados, y ahora pelea el segundo puesto en las encuestas con el candidato de las izquierdas. Ser diferente no ha sido suficiente para los encuestados.

 

Vamos a la mitad de las campañas, en los próximos días se verá de qué están hechos los candidatos y la candidata. Esperemos que la propuesta y el civismo imperen, y no el bochornoso espectáculo de una alianza tácita entre la supuesta izquierda y la derecha para denostar al PRI y a su candidato. Los extremos se tocan, en las manos de los votantes está decidir.

 

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