Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


15/08/2011


Otra vez la economía…


Se ha vuelto un lugar común la anécdota de la primera campaña presidencial de Bill Clinton, que cuenta cómo su asesor económico lo convenció de que el tema era la economía. En las oficinas de campaña se leía: “es la economía… estúpido”. A la vuelta de los años esa ruda recomendación sigue siendo válida, sobre todo en los tiempos que corren.


En efecto, después de una batalla política (que no económica) en el Congreso de nuestro vecino del norte, para aumentar la deuda del gobierno y financiar así su gasto, una de las calificadoras de deuda disminuyó su calificación para Estados Unidos. La reacción de los mercados no se hizo esperar y las bolsas de valores del mundo cayeron a lo largo de la semana pasada. En México las cosas no fueron diferentes.


El riesgo es inminente y el mundo se puede enfrentar a una recesión mayor que la de hace un par de años. Paradójicamente la caricatura de la revista The Economist refleja los resultados del endeudamiento de Europa y Estados Unidos y da como ganador a China. ¡Quién lo hubiera supuesto hace apenas unos años! La revista de economía conservadora por excelencia pone por encima de los países capitalistas a una nación que se autodenomina todavía como comunista.


La pregunta que habría que responder es si Europa y Estados Unidos tenían otro camino para tratar de salir de la crisis de 2008 – 2009. La respuesta es no. Sin esa deuda los estragos en la gente hubieran sido peores. Cabe señalar que las calificadoras avalaron de manera descarada todas las operaciones financieras que ocasionaron la crisis. Stantard and Poor´s, Fitch y Moody´s se quieren imponer como los jueces supremos y en realidad han sido cómplices del capital financiero especulativo.


Sin embargo, lo que sigue es poner en orden las finanzas públicas de los países más desarrollados, ya que según la misma revista en su número de esta semana, el peso del déficit público en Estados Unidos es de 9.2% del PIB, en Inglaterra (quien regresa a los tiempos anteriores a Hobbes) 9.1% y en Francia 5.8%. En contraste China tiene un déficit de 1.7%. El mundo al revés. Por ello, el ajuste debe ser ordenado y privilegiar siempre al crecimiento de la economía, ya que si ésta crece las cosas no se pueden descomponer más.


En México (lo advertimos en esta columna hace unas semanas) las predicciones oficiales sobre el blindaje se han mantenido, ello a pesar de la disminución en las expectativas de crecimiento de la economía. El colapso que viene debe ser bien valorado y la respuesta no puede ir en el mismo sentido de lo aplicado en los últimos tres años, pues el saldo en términos sociales sería aún más terrible.

 

La realidad de la economía mexicana obliga a quienes aspiran a ocupar cargos de elección popular a tener una agenda clara, a proponer a sus simpatizantes medidas concretas para responder a la emergencia económica. Las campañas políticas que están ya en marcha se deben centrar en la economía. Es un deber de los políticos sobre todo cuando, por ejemplo, la inflación de los alimentos es el doble de la nacional. El debate tendrá que ser económico pues el escenario de 2012 va a imponer esa agenda. Otra vez va a ser la economía…

 

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