Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


20/02/2012


¿Y ahora qué?


El proceso electoral se encuentra en un espacio denominado de inter campaña, esto es no habrá manera de que se promueva el voto hasta el 30 de marzo, esta es una de las incongruencias mayores de la actual ley electoral. La política no puede detenerse y permitir que ahora sea el árbitro el único actor en el escenario. Quienes pergeñaron esa reforma no pararon mientes en que la política es como el agua: nada puede detener su flujo.


Por ello, a pesar de la ley la ciudadanía podrá seguir a quienes aspiran a los diferentes cargos de elección popular, pero sobre todo el gobierno y su partido harán lo que sea necesario para influir en el electorado a través de la publicidad de los programas sociales o bien denostando a los opositores. En el caso del PAN no deja de ser revelador el mensaje que aparece en la TV desde el domingo pasado. En él se señala la búsqueda de ese partido de alguien que lo guíe, al final aparece la bandera y el palacio nacional y una mujer. No se devanaron los sesos y la promoción resulta evidente.


Los demás partidos seguramente hallarán la manera de mantenerse en el ánimo de la opinión pública, no tienen otro camino, son semanas clave para la definición de quienes al final decidirán en la soledad de la urnas, por ello, las redes sociales y los mensajes subliminales como el descrito tomarán aún más, carta de naturalización en la política nacional.


En el PRI el trabajo de sanar heridas en estados como Puebla, deberá ser una tarea prioritaria. Algo debe estar pasando cuando prácticamente todos los candidatos al Senado y un buen número de candidatos a la Cámara de Diputados, son priistas o lo han sido en algún momento de su vida. La revisión de la vida interna del PRI es una tarea que debe asumirse en una primera etapa en estas semanas, para salir lo mejor posible a la calle a partir del 30 de marzo. Después de la elección el PRI de Puebla, al menos, tendrá que hacer un examen de fondo sobre su devenir. No es posible que si alguien no obtiene lo quiere (a pesar de haber sido todo o casi todo gracias al Partido), de buenas a primeras cambie de camiseta. El PRI se formó como una gran alianza de clases, actualmente no está claro, al menos en Puebla, de qué lado está el PRI. La nueva dirigencia tiene una misión enorme para encaminar al Partido sobre todo después de la elección del mes de julio.

 

Los resultados de las últimas encuestas muestran un amplio margen del PRI para recuperar después de doce años la Presidencia de la República, mientras que para el Congreso las diferencias se cierran. Estamos ante un escenario de gobierno dividido, el rompimiento de este esquema será sin duda una de los objetivos de los partidos punteros, para lograr cambios de fondo o se tiene mayoría absoluta o se transita a un gobierno de coalición, desde mi perspectiva este escenario es el más probable si se quiere avanzar de verdad. Es así que el tremor de las campañas deberá de moderarse en función de que los márgenes se amplíen o se reduzcan, de lo contrario el alcance de los consensos en temas torales, sería tan lejano como lo ha estado en estos doce años. Tensar la cuerda por parte de quien o quienes “odian” al PRI puede, en última instancia, resultar contraproducente. Esperemos que los políticos atiendan la voz de un México que quiere un gobierno eficaz, solamente eso, no una madre protectora o un pastor del amor y la amistad.

 

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