Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


26/03/2012


Macroeconomía modesta, pero… ¿y el empleo?


Los ciclos económicos y los políticos van de la mano, sobre todo en un año en el que las elecciones presidenciales en Estados Unidos y en México coinciden. El vecino del norte según el semanio The Economist crecerá en 2012 en 2.1% y en febrero de este año su producción industrial lo hizo en 4.0% por ciento. Por su parte, la economía mexicana según el INEGI creció en 2011 a un ritmo de 3.9%.


El mismo INEGI informó que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) durante el mes de enero de 2012 aumentó 0.50%, señaló además que las industrias manufactureras avanzaron 0.98%, la publicación inglesa ya citada estima que el crecimiento de la economía de nuestro país para el conjunto del año se ubicará en 3.3%. Estimación que va línea con los resultados para febrero de la Encuesta Sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado que realiza el Banco de México, misma que indica que para 2102 se dará un incremento anual del PIB en 2012 de 3.34 por ciento (la expectativa era de 3.33 por ciento en la encuesta de enero).


Si bien estos números parecen alentadores, la bestia negra de la economía no deja de estar presente: el desempleo. Si bien tengo claro que el gobierno per se no es el principal generador de empleos, sí tiene la responsabilidad de establecer las condiciones indispensables para detonar el crecimiento sostenido del mismo, sobre todo en un país en donde gran cantidad de jóvenes año con año se incorporan al mercado laboral. Se estima que es necesario crear más de un millón de puestos de trabajo al año tan sólo para satisfacer esa necesidad, si se considera el subempleo o los empleos mal pagados ese nivel se multiplica a niveles cercanos al millón y medio de empleos al año. Para ello, la economía debería crecer por lo menos entre 6% y 7%, niveles sin duda lejanos para las condiciones actuales del país.


La anterior reflexión viene a cuento, dados los resultados de los indicadores oportunos de ocupación reportados también por el INEGI para el mes de febrero. En efecto, en el segundo mes de 2012 la tasa de desocupación a nivel nacional fue de 5.18% respecto a la Población Económicamente Activa, tasa superior en 0.42 puntos porcentuales a la de enero. En el mismo lapso la subocupación creció en 0.4%). Un dato que es necesario revisar, evaluar y tomar decisiones es que un 28.3% de los desocupados no completó los estudios de secundaria, en tanto que los de mayor nivel de instrucción representaron al 71.7 por ciento. Las cifras para la situación de subocupación son de 44.2% y de 55.8%, respectivamente. En este rubro deben encenderse focos rojos pues es claro que la política pública de empleo del gobierno no refleja en los números del INEGI lo que dicen los discursos y los informes. No hay oportunidad para quienes egresan de las instituciones de educación superior y el reto de la deserción en la media superior es inmenso.

 

Si la política económica no genera empleos y combate a la pobreza, no cumple con su objetivo fundamental. Los números son claros: en 2012 habrá más de lo mismo, crecimiento modesto y atado al ciclo económico de Estados Unidos, crecimiento sí de la pobreza y de los jóvenes con oportunidades escasas. Esa es la realidad para un país que julio tendrá la oportunidad de cambiar el rumbo.

 

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