Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


26/06/2012


2000, 2006, 2102...


Hace 12 años la ciudadanía votó de manera mayoritaria por Vicente Fox y profundizó el gobierno dividido ya que no otorgó el control del Congreso a un sólo partido. Fue una elección en donde el candidato del PRI perdió una ventaja considerable y al final los errores, pero sobre el hartazgo de la gente prevaleció. El PRI pagó la factura, pero no fue erradicado de la vida política de México, por el contrario desde el Congreso mantuvo una estrecha vigilancia de la acciones del nuevo gobierno.


Los resultados del gobierno foxista estuvieron muy lejos de lo que los mexicanos esperaban. La economía no creció y el gobierno fue ineficaz a pesar de la gran cantidad de recursos adicionales que recibió producto de un precio del petróleo muy elevado. Las negociaciones con el Congreso si bien fueron exitosas para que el paquete económico anual se aprobara sin mayores tropiezos, no lo fueron para obtener la aprobación de otros temas, aunque en la mayoría de los casos se trataba de despropósitos. No obstante, la inoperancia y disfuncionalidad de ese gobierno no fue suficiente para detonar un cambio de partido en el gobierno,


Hace seis años se experimentó una elección muy competida la cual se definió por menos de un punto porcentual. La protesta del perdedor desnudó un sistema electoral que pese a los avances requería ser ajustado con urgencia. Desde su inicio, el nuevo gobierno panista se impuso como tarea ganar legitimidad con base en la lucha en contra del crimen organizado. La imagen de un Presidente civil uniformado como militar será una de las rúbricas más tristes de los tiempos del calderonismo.


Los resultados de la estrategia legitimadora de Calderón no pueden ser más preocupantes: más de sesenta mil muertos, cientos de miles de desplazados, familias rotas, incontables heridos, huérfanos, en fin… la instrumentación de esa estrategia ha dejado mucho que desear. Para colmo los errores garrafales no han estado ausentes, como ejemplo baste mencionar la confusión reciente sobre la identidad de uno de los hijos del personaje más buscado en los últimos once años, el "Chapo" Guzmán.


En 2006 tampoco la ciudadanía dio mayoría absoluta a ningún partido y esa señal el gobierno la interpretó al revés, en lugar de convertirla en la posibilidad de legitimarse a través del acuerdo, echó la culpa de todos sus males a la falta del mismo. Esta visión miope paralizó al gobierno y la inercia ha sido su principal característica. Su respuesta a la severa crisis económica mundial fue la que registró peores resultados, si se le compara con el resto de los países de América Latina.


El próximo primero de julio se renuevan de nueva cuenta el ejecutivo y el legislativo a nivel federal. Las encuestas marcan tendencias pero no definen elecciones, con base en las primeras no es temerario afirmar que el PRI puede ganar el control de ambos poderes. Las encuestas hacen esperar una victoria clara del puntero: Enrique Peña.


Lo que los ciudadanos debemos exigir es el respeto a los resultados por parte de todos los actores. La participación de la ciudadanía será fundamental. Hay que votar. Al hacerlo solamente hay que preguntarse si estamos mejor que hace seis o hace doce años. Si la respuesta es no el voto está definido. Si al pensar esa respuesta se recuerdan la falta de oportunidades, los abusos del poder, los muertos o la intranquilidad social, tampoco habrá dudas: se impone el cambio de rumbo. Votemos todos el próximo primero de julio. En nuestras manos está darnos un gobierno representativo eficaz, justo y de nuestro tiempo.

 

Te invito a platicar en: @lgodina y a visitar mi blog luisgodina.org

 

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