Política y Economía


Luis Antonio Godina Herrera


27/06/2011


Javier Sicilia: el reto de los partidos


Esta semana se verificó un hecho sin precedentes. El Presidente de la República se reunió con el movimiento de Javier Sicilia en el Castillo de Chapultepec para analizar la situación de la seguridad en el país, pero sobre todo con el fin de que el Presidente escuchara a los familiares de las víctimas de los mal llamados “daños colaterales”. Fue un diálogo franco, en donde le expusieron el sentimiento de frustración ante el fracaso de la estrategia del gobierno en su guerra en contra del crimen organizado. El Presidente respondió con las fórmulas acostumbradas, pero hay que reconocer el perdón parcial ofrecido a las víctimas de esta guerra. Aunque no por la guerra misma.


La reunión es histórica por muchas razones. Desde mi punto de vista, una de las más relevantes es la que se refiere al reto de los partidos como intermediarios entre la sociedad y el poder público. Esa función en México al parecer ha dejado de ser propia de los partidos políticos, o al menos no tienen ya el “monopolio” de la misma. La ruptura entre sociedad y gobierno/partidos es evidente.


Entre varias encuestas al respecto, destaca la presentada en febrero de este año por Nexos – Lexia, sobre los sueños y los valores de [email protected] [email protected] Una de las preguntas que se hicieron fue: ¿Si tuviera que confiarle a alguien, que no sea de su familia, el futuro de sus hijos (los tenga o no) a cuál de los siguientes personajes SÍ se los confiaría? La respuesta mayoritaria ubica en primer lugar al maestro, al médico y al cura/Ministro/pastor de alguna religión, que suman 64 por ciento del total; un segundo grupo lo conforman el soldado (7%), el Presidente (6%), un empresario (5%), un juez (4%) y un actor (3%); el hecho a destacar es el que señala que los encuestados que respondieron confiar a sus hijos a políticos, diputados o militantes de partidos suman apenas 3.3%. Este análisis coincide con otros en donde ante un problema, la sociedad prefiere organizarse y gestionar sola que pedir la intervención de los partidos políticos.


En el marco Constitucional que nos rige, los partidos políticos son el gozne sobre el que gira nuestro gobierno representativo. Los partidos, además de ser organismos de interés público, representan a la sociedad y son el vehículo para que los ciudadanos ejerzan el poder público. La realidad que desnuda de manera cruda el movimiento que encabeza el poeta Javier Sicilia es que ese supuesto no se cumple. En efecto, se aprecia con claridad un hiato en la relación sociedad/partidos. La sociedad tiende a autorepresentarse y se acerca por sí sola al poder público. Si los partidos políticos no transforman su acción y la adecúan a los tiempos actuales en donde la consulta directa ya no parece tan lejana, corren de riesgo de quedarse sin contenido, sin la base social que se supone es su objetivo central.

 

Javier Sicilia desde su profundo dolor, desde su religiosidad ejercida a plenitud y llevada a la práctica con llanto y con canto, pone en jaque a todos los partidos. O voltean a ver a la sociedad y se funden en ella y la representan con eficiencia y lealtad, o la sociedad los rebasará y tomará un camino diferente. La crisis de los partidos por cierto, no es solamente de México, se da en muchas regiones del mundo. Sicilia ha arrojado el guante, los partidos deberán estar a la altura que la historia les marca y no la que sus burocracias les imponen.

 

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