Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


29/08/2011


¿Solamente adjetivos en contra del crimen organizado?


Toda la indignación que se pueda acumular es poca para condenar el ataque al Casino Royale en la ciudad de Monterrey. Como se ha afirmado en los medios de comunicación se trata del peor atentado a la población civil de que se tenga memoria en la historia reciente (y no tan reciente de nuestro país). La respuesta de los diferentes órdenes de gobierno ha sido desconcertante.


Me explico. El Presidente de la República sale en cadena nacional hasta el día siguiente, con un mensaje plagado de adjetivos (conté 70) en contra de los responsables, pero no se atisbó ni una línea en la que anunciara al menos -si no un cambio– una evaluación de la estrategia. Decretó tres días de luto nacional de manera retroactiva pues la tragedia fue el 25 de agosto pasado, por la tarde y el luto partió de ese día. Además de las banderas a media asta, no se pudo identificar otra consecuencia del duelo nacional, no hubo ley seca, no hubo paro de actividades de ningún tipo. Ese decreto fue solamente un adjetivo más.


El Presidente recomendó a Estados Unidos, que si estaba resignado a que su población consumiera drogas, que aplicara “mecanismos de mercado” para proveerla. En buen cristiano Calderón sugirió a nuestro vecino que legalizara las drogas en su territorio. La pregunta obvia es: si una buena parte del problema es el aumento del autoconsumo en México ¿no valdría la pena explorar lo mismo aquí? El fracaso de la estrategia mundial de combate a la producción y consumo de estupefacientes fue evidenciado en el estudio sobre el tema que publicó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el cual fue elaborado por intelectuales eminentes, expresidentes de países y expertos. Hay que cambiar la estrategia de eso no hay duda.


Por otra parte, en la prensa del fin de semana las reacciones de los gobiernos estatal y municipal fueron en el sentido de revisar la operación legal del casino, el cual es un aspecto a atenderse pero no es el más relevante, no al menos en estos momentos.


El Presidente en su alocución dijo que TODOS tenemos que enfrentar ese flagelo. Que nos diga qué nos toca a la población civil. Pues hasta donde entiendo para eso está el Estado. Bien decía Víctor Trujillo (en su personaje de Brozo): ya sabemos de qué tamaño son ellos, pero no sabemos de qué tamaño y capacidad es el Estado, hasta ahora ha sido insuficiente. No obstante que la Cámara de Diputados a lo largo de esta Administración ha aprobado presupuestos históricos para la seguridad del país, el gobierno no ha podido resolver cosas básicas, ni mucho menos emprender una tarea de inteligencia efectiva. Al parecer depende de Estados Unidos para esta última función.


De ser cierto lo que afirma Gabriel Zaid en su editorial de Reforma del domingo 28 de agosto pasado, enfrentamos una desquiciante realidad, el autor señala: “Hay 429 cárceles en el país, con 223 mil internos… (cifras a febrero de 2011 en www.ssp.gob.mx). Estos números eran semejantes en 2006 (220 mil internos)” y agrega: “Según la Procuraduría General de la República (Cuarto Informe de Gobierno, Anexo Estadístico, p. 80) de enero de 2007 a julio de 2010 hubo 96,538 detenidos por esos delitos. ¿De entrada por salida?”. Se tiene que aclarar lo básico, desde ahí que es preciso revisar la estrategia.

 

Van casi 50 mil muertos en esta guerra que ahora enfrenta al terrorismo y por tanto exige otro nivel de atención. Que quede claro: no estoy en contra de que se combata al crimen, creo que  la demanda ciudadana es que se haga bien, que no se repartan culpas a diestra y siniestra, y sobre todo que el empecinamiento no sea la única estrategia.

 

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