Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


30/10/2012


¿Vetocracia?


En el número de octubre de la revista Nexos de este año, Luis Carlos Ugalde, Ex – Presidente del IFE, público un ensayo denominado “Vetocracia”, en el cual hace referencia a la forma en que a lo largo de los gobiernos divididos (yo los llamaría de la división efectiva de poderes) se dieron las votaciones en el Congreso para aprobar diversas inciativas. El autor concluye: “…el inmovilismo en temas clave no es resultado de la falta de mayorías legislativas – porque han existido, sino más bien de la operación de poderes de veto que bloquean reformas que afectan intereses. Los vetos, no la falta de votos es la explicación más relevante de la ausencia de rumbo.”


Las reformas a las que se refiere Ugalde son: energía y petróleo, telecomunicaciones, pensiones y sector laboral. Una primera reacción a ese tipo de afirmaciones va en el sentido de que en todos los demás casos en que se logró la aprobación de reformas constitucionales o bien del paquete económico anual, sí se beneficio a grupos de interés y no simplemente a la población. Es decir, que cuando el Congreso se pone de acuerdo es porque nadie veta.


Considero que en la relación con el Congreso los grupos de interés tienen todo el derecho (así lo establece la ley) de proponer alternativas diferentes e intentar incidir en sus decisiones, pero nadie que sepa un poco de temas legisaltivos puede ignorar que a un cuerpo colegiado no se le veta, se le puede informar, negociar, pero vetar no es posible. Asimismo, si ese tipo de reformas no han caminado ha sido en buena medida, por la pésima estrategia de negociación con el Congreso que han emprendido los gobiernos en turno, el caso de las reformas energética y fiscal así lo indican, para no hablar de la recientemente discutida reforma laboral.


Ugalde no hace honor a los mismos datos que publica, y que muestran que del total de reformas a la Constitución desde 1934 a 2012 (suman 479) en los últimos doce años de aprobó el 25.5 por ciento de las mismas, es decir, en promedio 10 reformas constitucionales por año. No han sido reformas menores, destaco por ejemplo: la indígena, la de transparencia, la penal, la presupuestal y sobre todo la de derechos humanos. Si no se han dado otras ha sido por ser inviables o por falta de estrategia o por no convencer a la mayoría, o bien por oponerse a los documentos básicos de algún partido, pero no exclusivamente como lo reitera Ugalde por el poder de veto de algunos actores.

 

Pero sin duda algo sabe Ugalde quien llegó al IFE gracias a que no fue vetado y sí impuesto, con los votos por cierto, del partido que ahora a trasmano, fustiga desde sus escritos. La división de poderes se entiende sólo con contrapesos, y por ello nuestra marco legal le da espacio a las minorías para relacionarse con el Congreso y con los demás poderes. Sin duda hay jugadores con veto pero atribuirles el papel que Ugalde les otorga es insostenible, al menos así lo indican las 122 reformas constitucionales aprobadas desde el año 2001 y el conjunto de leyes de ingresos y presupuestos también aprobados con mayoría calificada desde ese mismo año. Menospreciar esos acuerdos conduce a una vereda cercana a la ceguera política.

 

Te invito a platicar en: @lgodina y a visitar mi blog luisgodina.org

 

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