Economía y Política


Luis Antonio Godina Herrera


30/01/2012


En el PRI ahora


El PRI es un partido histórico. Su origen fue el acuerdo de diversas sociales que decidieron construir un país diferente. Desde su fundación el partido no ha estado exento de contradicciones, es más el PRI solamente se explica a través de sus contradicciones, su evolución así lo demuestra.


Este partido lo han construido mujeres y hombres de todos los orígenes y de todas las posiciones sociales, es aún el crisol de la sociedad compleja que es la mexicana. A lo largo de su vida el PRI y los gobiernos emanados de él  han enfrentado escenarios internos y externos por demás convulsos: la crisis económica de los años treinta, la segunda guerra mundial, la guerra fría, el avance inexorable de los derechos sociales, el fin del mundo unipolar, el desarrollo de la  globalización como un fenómeno de finales del siglo XX.


Asimismo, el PRI ha estado a favor de la democratización del país, sin la voluntad del priismo en diversas etapas del desarrollo democrático de México, la historia se habría escrito de manera diferente. En cada reforma electoral los votos del PRI en el Congreso fueron no solamente determinantes sino definitorios.


No olvidemos que el PRI pagó en las urnas los errores cometidos, lo hizo con madurez y ha sabido ser una oposición, ahora es opción de gobierno. Las reformas que no se ha aprobado obedecen a la ineficacia del gobierno o bien porque el PRI no las comparte.


El trabajo de un partido es la lucha por el poder, esa es su esencia pero también lo es proponer políticas públicas pertinentes. Éstas no deben sustituir a la ideología de los partidos sino ser un derivado de las mismas. Las políticas públicas no se dan en estado puro, responden a intereses concretos, al igual que el mercado tienen nombre y apellido.


Por ello no dudo equivocarme al señalar que en el espectro político el PRI se ubica en el centro progresista, busca la igualdad y sabe que la acción del Estado es determinante para avanzar. En este tiempo se impone un Estado eficaz que gaste bien y recaude con eficiencia, que gestione y respete derechos y ponga al tema social en el primer lugar de la agenda. Los planteamientos de The Economist en su número de la semana pasada le otorgan al Estado un papel central para el desarrollo de la economía, ese análisis a pesar de su tendencia conservadora tradicional en esa publicación, pone un acento importante en el Estado.


Los ejes fundamentales de un partido progresista en el siglo XXI ponen por delante a la sociedad, lo demás es accesorio. Antes que nada está la gente, antes que nadie, está la gente. Los partidos no son no deben ser, solamente maquinarias electorales, su deber es perfilar el país que queremos y trabajar todos los días para lograrlo, no deben solamente buscar dirigir, deben saber obedecer.

 

No creo en la partidocracia, pues los partidos están conformados por ciudadanos, que tienen intereses comunes; los políticos al igual que los académicos, los artistas, los defensores de los derechos humanos son ante todo ciudadanos. Es falso el debate entre ciudadanos y políticos, políticos y ciudadanos. Ciudadanos somos todos y políticos también los somos todos. No debemos caer en esa engañifa.

 

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