La Presunta Izquierda


Rubén Moreno Medina


La reforma electoral y los partidos emergentes


La Reforma Electoral recién aprobada por el Congreso de la Unión, es una avance importante para el actual sistema de partidos en nuestro país, de ningún modo significa que será la única, es un proceso que busca consolidar nuestra democracia y hacer que los institutos partidarios asuman sus responsabilidades ante la sociedad.

 

Sobre todo en momentos en donde el quehacer político y el trabajo partidario están seriamente cuestionados por la opinión pública y los diferentes sectores sociales, muchas de las actuales reformas siguen levantando críticas y cuestionamientos, pero estas tienen cambios de fondo e importantes para la competencia electoral y también buscan evitar la participación de los poderes fácticos que tanto daño causaron en las elecciones del 2006.

 

Lo último que falta es la elección de los tres nuevos consejeros electorales que formaran parte del IFE, las tres principales fuerzas partidarias- PAN, PRI y PRD- hasta el momento no se han puesto de acuerdo sobre quiénes serán los consejeros electos, todo parece indicar que en enero tomaran su decisión. Muchos son los argumentos en favor o en contra, así también como el veto partidario hacía otros aspirantes, es obvio que cualquier acuerdo que se tome tiene que pasar por el consenso de los coordinadores parlamentarios, ellos no se pueden dar el lujo de tomar una decisión equivocada y jugar con un organismo electoral que es el arbitro central del juego por el poder político en México.

 

A pesar de las presiones políticas de los sindicatos patronales para bloquear por medio de un amparo improcedente  las reformas electorales, y de los cuestionamientos de una izquierda que forma parte del movimiento que encabeza AMLO, están fueron aprobadas. La coyuntura nacional del 2007 fue  importante para que el Congreso de la Unión aportara diferentes reformas legales, es claro que el país necesita transformaciones y soluciones de fondo a todos y cada uno de sus problemas, y estos pasan por la Cámara de Diputados, en donde se tienen que discutir y construir las grandes y necesarias reformas.

 

Por eso la izquierda legal debe seguir jugando el papel que le corresponde en ambos espacios legislativos, para cuestionar, modificar, negociar, acordar, dialogar, pactar y lograr los acuerdos necesarios que hagan posible avanzar en construir un proyecto de nación más justo, de igualdad y democrático. Es parte de la lucha que decidió la izquierda desde el momento que acepto participar legalmente en la vida política del país, con la primera reforma electoral que le dio el registro al entonces Partido Comunista Mexicano, en 1979.

 

Por lo tanto la postura que asumen los partidos denominados emergentes, es falsa y carece de argumentos de peso, las diferentes  reformas electorales que se han dado, también le han abierto las puertas a otras expresiones partidarias y han dilapidado su registro y los grandes recursos económicos que recibieron.

 

Muchas han sido sus aventuras políticas de los  partidos arrecife, unos se han quedado con dineros públicos e inmuebles, otros negocian alianzas y algunos se convirtieron en negocios familiares. Pero nunca han aportado nada para consolidar la democracia mexicana.

 

PARM, PPS, FCRN, PRT, PSN, PDM, Fuerza Ciudadana, el partido creado por Gilberto Rincón Gallardo, PVEM y más recientemente PANAL y Alternativa Socialdemócrata, son las fuerzas emergentes que han experimentado su participación en el actual sistema de partidos del país. Su costo político y económicos ha sido y es demasiado en aras de  la pluralidad política.

 

Los resultados son malos, nunca han lograron consolidar una nueva opción partidaria, por el contrario han generado el rechazó de la sociedad hacía todos los institutos políticos, sobretodo por las formas mediante las cuales trafican sus siglas para convertirlas en meras franquicias electorales.

 

La mayoría de ellos ha desaparecido abruptamente, algunos han corrido con más suerte que otros, algunos otros siguen existiendo y casi arañando el dos por ciento para mantener su registro y todas  las perrogativas. Actualmente no se puede hablar de una consolidación de partidos en México, tampoco de tendencias ideológicas definidas que ellos hayan construido.

 

Su enojo  por las reformas, es más bien por que perderán muchos espacios públicos e intereses de todo tipo, es de sobra conocido que tienen una sobre representación en las Cámaras y que las alianzas electorales que realizan poco aportan. El PRI con el PVEM son un grotesco ejemplo y los resultados son pocos,  el PRD  vive en estos momentos una confrontación política con sus propios aliados, el fuego amigo es con todo,  Convergencia y  PT  han obtenido su registro de manera gratuita gracias al perredismo, nadie conoce a ciencia cierta la fuerza real que aportan en cada elección y menos aún los votos que aportaron en el 2006.

 

Por lo anterior resulta interesante, que ahora las nuevas reglas para las coaliciones entre los diferentes partidos hayan cambiado, y cada organización partidaria participe con su  propio emblema y sus votos.  Así podremos observar la dimensión real de los partidos  emergentes.

 

Finalmente es rescatable e interesante la propuesta de edificar un solo partido de izquierda en México, la última experiencia sobre la unidad de fuerzas fue en 1987, cuando el PMS se disolvió para construir el FDN y en 1989 darle vida al PRD. Ahora esperemos la congruencia política de Convergencia y PT para hacer un partido- frente, se ve difícil que lo acepten, pesan más sus propios intereses y el control que tienen sobre sus aparatos partidarios que la voluntad por conjuntar una unidad de izquierda en el país.




 
 

 

 
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