La Presunta Izquierda


Rubén Moreno Medina


El tsunami priista


Los cuatro procesos electorales que se llevaron a cabo en el país en la primera quincena de noviembre, de un  paquete de 16 elecciones locales, fueron los últimos del 2007. Con ellos se modifico la geografía política en el país, y los electores colocaron en su justa dimensión a las tres principales fuerzas partidarias, sin dejar de lado a los demás partidos emergentes.


En Tlaxcala el PAN logro una mayoría legislativa y municipal, el PRD ocupo el segundo lugar y el PRI no pudo remontar su presencia local; en Tamaulipas el PRI obtuvo la mayoría legislativa y también en los pocos municipios de aquel estado, Acción Nacional se mantuvo en segundo y el sol azteca se conformo con su lugar de siempre; en Michoacán el PRD mantuvo la gubernatura, pero en el Congreso local no será mayoría, el PAN creció electoralmente, el PRI rescato la capital de Morelia pero se quedo en una tercera posición; Puebla, represento por su importancia en votos, para el PRI una importante victoria, estuvo a punto de llevarse todo, será mayoría absoluta en el Congreso Local y en los ayuntamientos recupero posiciones importantes que antes estuvieron en manos de la oposición.


Nunca como antes los comicios poblanos despertaron un sinfín de escenarios previos al 11 de noviembre, levantaron muchas especulaciones políticas e interpretaciones diversas, tanto en el PRI como en el PAN se movieron todas sus piezas partidarias, se conjugaron intereses internos y externos, el reacomodo de fuerzas fue interesante y el juego político de una de las elites políticas fue quién logro la victoria final sobre Acción Nacional, movió tácticamente mejor sus piezas.


Cabe señalar que las elecciones que acabamos de presenciar y sus espectaculares resultados para unos, y trágicos para otros, han suscitado un gran caudal de material mediático para la reflexión política y todas las lecturas que se quieran hacer de lo sucedido en Puebla el pasado domingo, aportan diferentes análisis y cuestionamientos sobre el comportamiento electoral y sus consecuencias.


2006 y 2007, ¿cuál fue la diferencia?  Para unos nada tiene que ver un proceso federal como el del año pasado, con una elección intermedia, sin embargo hubo contextos nacionales que influyeron en los diferentes partidos políticos. La contienda por la Presidencia de la República fue cerrada y muy competida entre Felipe Calderón Hinojosa y Andrés Manuel López Obrador, sus efectos aún siguen presentes en las discusiones nacionales.

 

Roberto Madrazo Pintado para algunos sectores del PRI no fue la mejor alternativa partidaria para disputar el poder en México, tuvieron fracturas internas y perdió. En Puebla el PRI simplemente dejo pasar dichas elecciones, el PAN opero electoralmente y gano diputaciones federales y Senadurías de mayoría, para el proceso local 2007, Acción Nacional de manera torpe pensó que en el estado habían crecido y que su fuerza era fundamental para ganar, se equivocaron, fue una falsa ilusión. El Revolucionario Institucional demostró musculo, volvió a operar como en los viejos tiempos, manejo sus estructuras partidarias, se pusieron de acuerdo todos los grupos internos y demostraron porque el poder no se comparte. Estratégicamente hicieron todo lo correcto, el gobierno local no intervino políticamente, sus mejores activos ocuparon el papel de operadores con autorización para decidir, su dirigencia nacional los apoyó en todo momento, tejieron finito nacionalmente y pararon en seco al PAN.


Liberales contra conservadores: nunca fue una disputa ideológica en Puebla, fue una guerra política y pragmática, así lo entendieron los miembros del PRI y derrotaron a una derecha partidaria que nunca supo que hacer.


Referéndum y reelección priista: Obtenido el triunfo en la mayoría de los distritos electorales, en la capital poblana, en las principales cabeceras y en un número importante de ayuntamientos de la entidad, es obvio que con esto se legítima y fortalece cualquier gobierno local, los votos que le dieron los electores al PRI sirven de referéndum para el actual gobernador. Conjuntamente hay una reelección del partido gobernante, sí en el 20004 recuperaron la ciudad y obtuvieron una mayoría en la actual legislatura, para el 2007 los sufragios que les han dado un triunfo aplastante sobre la oposición los volvió a reelegir.


Mayoría absoluta y contrapesos: Con los resultados que obtuvo en los 26 distritos y los 217 ayuntamientos, el Partido Revolucionario Institucional tiene todos los espacios necesarios para maniobrar e imponer las condiciones que quiera, porque los contrapesos políticos han dejado de existir. Sin embargo cometerán un grave error, si imponen su mayoría política como fórmula para excluir y marginar a las demás fuerzas partidarias.


Nadie les disputa que celebren sus triunfos, pero son tiempos de la mesura y la prudencia, dejar pasar  la soberbia y envalentonarse simplemente provocará enconos y resentimiento social. En cualquier democracia electoral no hay triunfos definitivos y por toda la vida, los ciudadanos perciben ahora de diferente forma las cosas y pueden    decidir en cualquier momento otra cosa.


La oposición: realmente es difícil saber que suceda con el PAN y la izquierda legal, unos están hechos bolas y los otros perdieron la brújula de tiempo atrás. Todos les exigen que deben cambiar y refundarse, tal vez lo hagan, pero no tienen otra alternativa para seguir funcionando como partidos. Es lo que hay y tampoco es valido iniciar procedimientos de linchamiento en contra de ellos.

 

Democráticamente son momentos para los acuerdos, no importa quien tenga la mayoría en Puebla, las diferentes fuerzas deben pactar y acordar, tenemos que forzar los encuentros, son la mejor vía política para empezar para mejorar las actuales condiciones de vida de todos. En Puebla siguen existiendo grandes desigualdades sociales, que apremian una solución; el desarrollo económico no es el mejor y la calidad de nuestra democracia debe mejorar



 
 

 

 
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