La Presunta Izquierda


Rubén Moreno Medina


¿Para qué sirven los informes gubernamentales?


Los informes de cualquier gobierno deben ser no sólo para cumplir con el mandato legal, estos deben servir para evaluar la gestión de un mandato, para corregir lo que no funciona y para informar a la opinión pública del trabajo realizado y de lo que aún falta por hacer. Son un ejercicio del poder que legitiman a quien lo tiene, también se convierten en pulso político para saber y medir su fuerza y presencia entre la clase política.

 

En nuestro país, en la mayoría de las veces solo se convierten en un protocolo institucional para entregar toda la información correspondiente de lo hecho durante un año ante el Poder Legislativo en turno. En la mayoría de los estados sigue funcionando el mismo formato legal, sólo en algunas ocasiones sufre algunas modificaciones dicha ceremonia y deja de ser una fiesta del Poder Ejecutivo.

 

Algunas cosas en el país han cambiado para bien y para mal, es claro que estos rituales oficiales que se realizan año con año, deben ser modificados en la forma y en el fondo, sobretodo para que la sociedad pueda entenderlos y logre estar informada de lo que hacen sus gobiernos.

 

En la actualidad los procesos de transparencia de cualquier administración pública deben ser a plena luz del día, tienen que garantizar que los ciudadanos conozcan el uso legal de los recursos públicos y que estos fueron destinados correctamente en las diferentes tareas gubernamentales, con el fin de generar credibilidad pública y aislar el desinterés que hay sobre las  actividades de cualquier gobierno.

 

De nada ayuda y sirve que un Poder Ejecutivo rinda un informe solamente para recrear lo positivo y lo que ellos consideran fundamental, gana más cualquier gobernante diciéndole a sus gobernados todo lo que está bien y lo que se necesita hacer. Reconocer lo que no ha funcionado y al mismo tiempo avizorar todo lo que es urgente por realizar será saludable para cualquier administración.

 

La gente necesita procesar desde su propia realidad las cosas, desde su óptica nunca podrán percibir el trabajo de un gobierno, tampoco sabe y entiende los alcances que pueda tener cualquier política pública, en términos de abatir la pobreza, la marginación, las demandas de educación, salud y empleo.

 

Un informe que sirva para escucharse a sí mismo, nunca podrá lograr las metas que busca alcanzar en beneficio de todos, simplemente aburre, nadie niega que hay cosas que se han hecho y realizado, pero es urgente hablar con la verdad y trazar la ruta crítica que el estado necesita para salir adelante en rubros que son prioritarios.

 

Ningún gobierno por sí solo podrá alcanzar el desarrollo social, económico y político que requiere en estos momentos, efectivamente pueden existir muchos recursos públicos, sin embargo se necesita que el capital humano también participe en las estrategias del desarrollo.

 

Los tiempos del paternalismo social y político no sirven a ninguna administración pública, la asistencia ha dejado de funcionar y es el momento de desmantelar todo un tejido clientelar y corporativo que en nada ha ayudado a mejorar las condiciones de vida de los poblanos.

 

Independientemente de las cifras, la coyuntura actual es fundamental para hacer una parada y reflexionar a medio periodo gubernamental, para que los poblanos sepamos con certidumbre hacía donde marchamos y como hacerlo.

 

El clásico besamanos y las formas condescendientes de que todo está bien en Puebla, en lugar de ayudar simplemente causan daño y no contribuyen a generar las mejores condiciones para salir adelante.

 

Por otra parte tampoco nos podemos sustraer de las condiciones actuales del país, estas siguen siendo difíciles y en algunos casos graves, ningún estado de la República puede ser ajeno a ello, todos están involucrados por diversos factores y circunstancias políticas en esta realidad.

 

Y los problemas vuelven a ser los mismos: pobreza, marginación, salud, educación, empleo, desarrollo, seguridad, narcotráfico y la exigencia de mejorar la vida democrática.

 

El gobierno local debe contemplar el actual contexto nacional del país, ninguna administración local del partido que sea, puede actuar como una ínsula apartada de lo que pasa en la vida nacional.

 

Puebla sigue siendo un estado importante geográficamente, tanto hacía el centro del país como al sur sureste, las demandas han dejado de ser meramente locales y tienden a convertirse en búsquedas de soluciones de largo plazo.

 

La visión localista o meramente regionalista no encontrará respuestas en ningún lado, se necesita tener desde estos momentos en la administración estatal una nueva visión de altura. En donde el estado pueda abatir sus rezagos y se coloque dentro de los principales a nivel nacional, requiere atraer recursos frescos, proyectos de inversión e impulso a políticas públicas que garanticen mejorar las actuales condiciones de desigualdad que persisten entre la población.

 

Mucho se puede esperar de un informe o del balance que se hace, pero más importante es: construir desde ahora los cimientos para enfrentar los retos de una realidad que nos ha alcanzado y requiere propuestas concretas en todos los espacios. Sin liderazgo social, no se podrá caminar a ningún lugar, el desgano gubernamental sólo conducirá a que se hagan las cosas por inercia.

 

Son muchas las cosas que faltan por hacer, tantas las demandas por solucionar y grandes las necesidades de muchos, que ningún presupuesto alcanzaría para solucionarlo; la vida política también necesita renovarse, nuestra actual clase política desde ahora sólo ve la disputa por el poder, le gana más su ambición, es cerrada y limitada, nada democrática,  y con una corta visión de lo que sucede a su alrededor.

 

Puebla necesita urgentemente resolver los grandes rezagos y necesidades que tiene, requiere de reformas de fondeen todos los sentidos y atender cuanto antes las condiciones injustas que genera la desigualdad social. El tiempo se acorta y se tienen que poner en práctica medidas necesarias para reconstruir un estado que requiere de todos




 
 

 

 
Todos los Columnistas