Puebla en Perspectiva


Mario Riestra Piña
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16/11/2010

Un enigma, dentro de un misterio, envuelto en un acertijo


Durante tres días de la semana pasada, miles de poblanos tuvimos la provocadora ocasión de cuestionar nuestras ideas, reflexiones y paradigmas, gracias a los planteamientos presentados en La Ciudad de las Ideas. El primer día del evento, los ahí presentes tuvimos la oportunidad de escuchar a David Konzevik hablar sobre la excepcionalidad brasileña. Este influyente pensador cuenta con la peculiaridad de que nunca en su vida ha otorgado una sola entrevista y suele rehuir cualquier tipo de exposición mediática, a pesar de lo cual mantiene una inmensa influencia en diferentes gobiernos a lo largo del mundo.


El misterio que busca resolver Konzevik radica en la siguiente pregunta ¿Por qué habiéndose jodido el subcontinente de Latinoamérica, observamos el surgimiento de Brasil como un caso atípico en la región? Para responder esta interrogante, el economista argentino desarrolla un marco de referencia a partir de 5 premisas a analizar, que en conjunto buscan descifrar si la cultura de un país inhibe o facilita el crecimiento económico:

 

En primer lugar, deberíamos cuestionarnos si somos una sociedad de títulos o impulsamos la meritocracia. A diferencia de otras latitudes, en nuestra sociedad se prefiere estudiar ciertas carreras que el mercado no demanda, en lugar de especializarse en oficios altamente rentables. En otras palabras, otorgamos mayor reconocimiento a licenciados desempleados que a técnicos bien retribuidos. De ahí la proliferación de centenares de universidades sin prestigio que ofrecen la promesa de otorgar el ansiado título que vendrá a resolver el futuro económico de quien lo ostente.

 

¿Somos un país donde impera la ley o prevalece la corrupción y el intercambio de favores? Las prebendas personales y las excepciones a la ley afectan directamente la eficacia gubernamental, por lo que la justicia tiende a ser un patrimonio exclusivo de aquellos capaces de pagarla o con las suficientes relaciones personales para asegurarse un trato digno.

 

¿Nuestra sociedad es prisionera del pasado o tiene la mira puesta en el futuro? Pareciera que en nuestra cultura tenemos una excesiva nostalgia por el pasado que nos impide centrarnos en crear mejores condiciones para el porvenir. Vivimos de glorias añejas que reducen nuestra capacidad de innovación. No hemos sabido combinar tradición y modernidad.

 

¿Cuál es nuestra visión del mundo? Habría que entender que la globalización, más que un riesgo, es una gran oportunidad. La soberanía nacional no debe ser argumento válido que impida la coordinación con otros países para ser más competitivos (como la Unión Europea). La estrategia aislacionista parecería no ser opción.

 

¿Qué concepción tenemos de la riqueza? ¿Son nuestros empresarios emprendedores o se dedican a la administración de la riqueza heredada del pasado? El miedo de la clase empresarial no es buen consejero y conduce a la comodidad, de ahí que muchos industriales prefieran convertirse en proveedores gubernamentales en lugar de salir y conquistar nuevos mercados.

 

Para Konzevik, estas son las claves que explican las diferencias de la cultura brasileña, mientras que, para mí, estos criterios resultan eficaces para analizar las implicaciones del cambio de gobierno que viviremos en Puebla. La cultura es producida por las instituciones, la educación y la religión, pero también es influenciada por los líderes gubernamentales, como el mismo conferencista lo reconoce. De tal suerte que vale la pena cuestionar si el triunfo de nuestro Gobernador electo, Rafael Moreno Valle, implica también un cambio cultural que permita a nuestro estado despegar. El líder impone el rumbo mientras que la sociedad (y su cultura) la velocidad.

 

A la luz de estas variables, las diferencias entre la actual y la futura administración resultan evidentes. A partir de febrero, la búsqueda de la eficiencia gubernamental será una constante. La ley no será torcida ya que existe conciencia respecto a su negativo impacto en las condiciones de competitividad del estado. A fin de evitar la fuga de inversiones como la de la nueva planta de motores de Volkswagen, se buscará competir al más alto nivel mundial. El pasado no es garantía de un futuro prometedor, y la planta de esta importante armadora en nuestro estado no garantiza automáticamente inversiones futuras (el gobierno no será prisionero de viejas glorias). A diferencia del gobierno actual, ensimismado y temeroso de mirar más allá de los volcanes, Puebla saldrá a buscar socios en el exterior. La administración actual simplemente careció de una visión internacional. Por último, el empresariado dejará de ser percibido de forma clientelista, y será considerado un socio corresponsable para la creación de un nuevo futuro. El éxito empresarial debe dejar de ser sinónimo de la obtención de contratos gubernamentales, para retomar su valioso papel de modelo social, digno de reconocimiento por su arrojo y esfuerzo.

 

La cultura impulsada por el gobierno marinista, consciente o inconscientemente, podría explicar el misterio, enigma o encrucijada del rezago de Puebla que, teniendo todo para ser líder, este sexenio produjo el letargo poblano.

 



 
 

 

 
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