Puebla en Perspectiva


Mario Riestra Piña
[email protected]

23/08/2010

El descrédito de las instituciones poblanas


Hace apenas unos meses, la empresa de opinión pública, Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), presentó los resultados de su segunda Encuesta Nacional 2009. Corría el mes de diciembre de ese año, para ser exactos, al tiempo que muy pocos medios informativos en Puebla dieron cuenta de los datos presentados, mismos que resultan de gran relevancia y demuestran la enorme desconfianza que tienen los poblanos respecto a las instituciones gubernamentales. Específicamente, se le formuló a miles de ciudadanos de los 32 estados del país la siguiente pregunta; Si el Gobernador de su Estado fuera su vecino y usted tuviera que ausentarse de su casa por varios días, ¿Le confiaría las llaves de su casa? El 81.4% de los entrevistados poblanos manifestó que no le confiaría las llaves de su hogar a Mario Marín, con lo que quedó evidenciada la enorme desconfianza que impera respecto a la investidura del ejecutivo local. El gobernador de Puebla fue el tercer peor evaluado a nivel nacional.


Con motivo del 4 de julio pasado, GCE levantó una nueva encuesta en todos los estados donde se realizaron elecciones. La triste realidad poblana respecto al descrédito de nuestras instituciones quedó nuevamente al descubierto. Según el citado estudio demoscópico practicado entre el 19 y 28 de junio pasado, la institución en la que más confiamos los poblanos es la familia, con una confianza superior al 80%. La Iglesia mantiene la confianza del 52% de los poblanos, mientras que la Universidad Pública del Estado apenas conserva el 40% de confianza. Es ahí donde comienza la tragedia de nuestras instituciones. Por cierto, el 10% de la ciudadanía señaló no tener confianza en absoluto en esta institución de educación superior. El Ejército tampoco es ya el organismo que contaba con el respaldo y admiración de una inmensa mayoría de la población. En nuestra entidad apenas el 30% de los habitantes confían mucho o algo en él.


En cuanto a la desconfianza de la ciudadanía se refiere, Puebla es el tercer estado con mayor suspicacia respecto al actuar del poder legislativo, y la segunda entidad con mayor desconfianza frente al poder judicial. El 22% y 25% de la población no confían nada en las instituciones mencionadas, respectivamente. Grave resulta para el funcionamiento del gobierno que los ciudadanos perciban este distanciamiento de sus autoridades. ¿Cómo lograr que, por ejemplo, los habitantes de nuestro estado acudan a denunciar a los delincuentes cuanto existe tal desconfianza en las autoridades encargadas de procesar dicha información?


Las malas noticias continúan. Si bien los niveles de delincuencia en Puebla no son equiparables con la inseguridad que experimentan entidades como Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa, Durango o Zacatecas (estados tomados en cuenta por el estudio), las Policías Municipales del estado son las que peor desprestigio presentan, por encima de los estados citados. El 35% de la población no confía en absoluto en las Policías Municipales del estado. En Puebla, ante la presencia de los uniformados municipales, la ciudadanía, lejos de descansar, tiende a desconfiar.


Por último, la ciudadanía poblana percibe claramente como actores externos han abusado de su influencia y han torcido las decisiones gubernamentales a su favor. Durante la actual administración los poderes fácticos se han apoderado de grandes beneficios ilegales. El 35.2% de los poblanos entrevistados manifestaron que el narcotráfico influye las decisiones políticas. El 22.2% señaló que los empresarios tienen más poder de decisión que los políticos y el 21.9% contestó lo propio sobre la Iglesia. Todo esto redunda en que el 72% de los encuestados en el estado señalara que las leyes en Puebla sirven para los intereses de unos pocos, siendo nuestra entidad la tercera peor evaluada de las 12 consideradas.


El reto del nuevo gobierno es grande. El desprestigio y descrédito de las instituciones públicas poblanas ha llegado a un extremo sin precedentes. Se debe transparentar la gestión pública e incorporar a la ciudadanía en el diseño de los nuevos programas y estrategias. Sin embargo, por sobre todas las cosas se deberá hacer más eficiente la tarea gubernamental a fin de reducir los tiempos de espera e incrementar los resultados que la ciudadanía espera.

 

El próximo martes 24 de agosto, GCE presentará su nueva Encuesta Nacional 2010. Seguramente los resultados sobre Puebla no cambiarán la tendencia de los últimos años. El distanciamiento entre la sociedad poblana y las autoridades actuales quedó evidenciado el pasado 4 de julio. Los estudios de opinión comparativos y repetidos a lo largo del tiempo no abundan en nuestro país, por lo que habrá que seguir de cerca este nuevo esfuerzo de GCE.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas