Puebla en Perspectiva


Mario Riestra Piña
[email protected]

30/07/2012

Reflexión, renovación, unidad y respaldo a nuestras autoridades


A raíz de los resultados electorales del primero de julio, el PAN ha iniciado un proceso deliberativo en su interior que consiste en analizar las causas de la derrota presidencial y aterrizar algunas reformas a su interior que le permitan recuperar la confianza ciudadana y volver a ser una opción atractiva de gobierno.


El PAN es un partido acostumbrado a la reflexión colectiva y a la autocrítica. Como ninguna otra institución política, su historia demuestra capacidad para renovarse a sí misma a través de procesos democráticos. La coyuntura actual demanda al PAN, a su dirigencia y a los militantes, iniciar un nuevo proceso deliberativo para constituirse como la mejor oferta política en el siglo XXI.


Hace algunas semanas, Jorge Volpi enfatizaba que una de las grandes tragedias de los últimos 12 años era que el PRI, tras su derrota electoral en el año 2000, nunca llevara a su interior un proceso de reflexión y renovación. El PRI prefirió administrar internamente el conflicto, simulando que nada había sucedido y que la derrota había sido causada por actores particulares que habían traicionado al partido. Fue así como terminó en divorcio definitivo la convulsionada relación entre Zedillo y el PRI. La salida fácil siempre ha sido la de culpar a un individuo específico de las derrotas electorales, mientras los procesos de autocrítica requieren un esfuerzo adicional de sinceridad y disposición al cambio.


La circunstancia actual le permite al PAN demostrar que es un partido distinto. Una oposición responsable, que no obstaculizará mezquinamente las reformas estructurales desde el Congreso de la Unión y que, además, reconocerá aquello que lo ha alejado de la ciudadanía a fin de renovar su vocación de vehículo social para la participación política.


El primer paso, como se ha apuntado, es el de la reflexión. Reflexión y análisis que no debe centrarse en el corto plazo y que requiere la capacidad de vencer la reticencia al cambio. Abrir de inmediato un espacio de deliberación resulta fundamental, antes de que las futuras coyunturas  y sus respectivas demandas de respuesta inmediata hagan a un lado lo importante.


La apertura debe ser sincera. Las áreas de oportunidad son muchas y requieren respuesta. Ya se han puesto sobre la mesa los principales temas de una renovación institucional. Varios de los ex dirigentes nacionales del PAN han señalado, correctamente, la necesidad de llevar a cabo una renovación estatutaria donde destacan los siguientes puntos; 1) revisión de los esquemas de apertura a la ciudadanía y renovación de la membresía y, 2) análisis de los mecanismos de selección de los candidatos, entre otros.


La modernización del PAN requiere llevar a la reflexión institucional a buen puerto. De nada serviría el diálogo y análisis si éste no redunda en una renovación. La renovación requiere de plazos y circunstancias concretas, mismas que deberán ser definidas a la brevedad por los órganos de gobierno y la dirigencia nacional. Sin prisas, pero con una ruta crítica bien definida.


A nivel local, la proximidad de los comicios intermedios de 2013 exige a los principales actores esfuerzos adicionales. Elecciones pasadas nos enseñan la importancia de mantener la unidad. La división pone en riesgo los resultados del año que entra y, todos los actores debemos tener conciencia de ello.


Las últimas elecciones locales en Aguascalientes, San Luis Potosí y Veracruz demuestran como la unidad puede ser la diferencia entre la victoria y la derrota. En los tres casos, por márgenes realmente pequeños y en contextos internos de división, los candidatos panistas a la gubernatura terminaron en segundo lugar. Lo mismo ha sucedido en Puebla las veces que el PAN ha buscado refrendar el triunfo en la capital del estado.


Por último, siendo el PAN el partido gobernante en nuestro estado, debemos tener claro que el desempeño de nuestras autoridades es nuestro principal activo político. La muy alta evaluación de la administración del Gobernador Moreno Valle será la principal carta de presentación que el PAN tendrá ante la ciudadanía. El triunfo del 2013 pasa entonces por la necesidad de mantener la unidad y tener mecanismos de comunicación exitosos que permitan comunicar correctamente los más importantes logros de los gobiernos que emanan de nuestro partido.

 

Los próximos meses serán definitivos para  Acción Nacional. La tierra es fértil para la reflexión y modernización del partido. De postergar este proceso, el clima político difícilmente favorecerá la autocrítica. A nivel local, el PAN debe capitalizar el desempeño de sus autoridades y construir un entorno de unidad. Ambos son requisitos para renovar el triunfo de 2010. Se trata de un proceso profundo pero realizable. Queda poco tiempo para poner manos a la obra.

 

Columnas Anteriores


 
 

 

 
Todos los Columnistas