Puebla en Perspectiva


Mario Riestra Piña
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31/08/2010

¿Alguien sabe cuánto costó la Ciclopista en la ciudad de Puebla?


Muchas veces he reflexionado sobre la Ciclopista construida el año anterior en la capital poblana. Me he preguntado sobre su costo, sobre los criterios para decidir su ubicación y, muy importante, sobre el número de beneficiados y su impacto.


Aprovecho el espacio para comentar el tema de la Ciclopista pues ayer domingo visité el Distrito Federal y fui parte del Ciclotón que se desarrolla en la capital del país el último domingo de cada mes. A lo largo de un circuito de casi 50 km que permanece cerrado al tránsito de vehículos de 8 a 14 hrs., peatones, corredores y ciclistas disfrutan de amplias avenidas para la práctica deportiva. Mi trayecto inició en la colonia Condesa, a través de la calle Mazatlán, llena de árboles y restaurantes. La ruta prosiguió por la colonia Roma, misma que ha venido resurgiendo últimamente gracias a la reconstrucción y restauración antiguos edificios ahí ubicados. Posteriormente, me incorporé a la avenida Reforma, justo a la altura del Ángel de la Independencia; gozar de esta avenida fue sin duda un deleite. De lance en lance,  llegamos a la Alameda, para vivir la nueva versión del cuadro de Diego Rivera titulado “Un domingo en la Alameda”. El trayecto marcado por las autoridades establece el cruce del centro histórico a través de la calle Fray Servando, hasta Francisco del Paso y Troncoso. Un pequeño tramo de la lateral del Viaducto para pasar justo frente al Palacio de los Deportes hasta tomar Río Churubusco y Río Mixcoac, y finalmente incorporarnos al punto de original de partida por medio de la avenida Patriotismo.


A medida que recorría el trayecto y veía como decenas de miles de ciudadanos recobraban el espacio público que les pertenece, pensaba aún más en Puebla y su Ciclopista. Mes con mes, miles de capitalinos han hecho suyo el hábito de la práctica deportiva sobre estas importantes vialidades que, por un día, ceden su vocación vehicular. La ciudad se vive y goza de otra forma e, inclusive, este programa es ya un atractivo turístico más del D.F.


Mientras tanto, pensaba en Puebla y su solitaria Ciclopista. Pensaba en recorrer la avenida Juárez y cruzar el Paseo Bravo. Imaginaba como sería cruzar el centro histórico a través de avenida de la Reforma. Vivir el Zócalo y la majestuosa Catedral desde una bicicleta, hasta incorporarme a la 5 de mayo para llegar a Analco y comprar algunas artesanías. Una vez al mes, ¿por qué no imaginar que este sueño puede ser realidad en Puebla? En el D.F. ha quedado demostrado que los establecimientos comerciales, lejos de ver afectadas sus ganancias, se benefician del mayor flujo de ciudadanos que pasean por las calles que forman parte del recorrido.


Pensaba en el mensaje que estaríamos mandando como sociedad al recobrar los espacios públicos. Reflexionaba en cómo el programa Ciclotón en el D.F. ha triunfado en el impulso de una cultura de activación física y deportiva. Al meditar sobre este punto, fui consciente de como la Ciclopista en Puebla no ha permeado en la sociedad. Transito constantemente por la 31 oriente, avenida en la que se ubica esta obra, y no pude recordar una sola vez en la que haya observado siquiera dos ciclistas haciendo uso de la Ciclopista, a pesar de la millonaria inversión realizada por la autoridad municipal.


Con una inversión mínima que consiste en la colocación de conos y la capacitación de oficiales de tránsito que conducen el cauce de deportistas por un recorrido establecido, el D.F. ha logrado mucho más. Tan grande ha sido su éxito, que hace unos meses inició en la capital del país un segundo programa titulado Ecobici. Este programa ha logrado que se coloquen miles de bicicletas sobre espacios públicos (parques, calles y camellones, principalmente) a lo largo de diferentes colonias de la ciudad. Por medio de una membrecía, todos los ciudadanos interesados pueden hacer uso de este servicio a través del pago de una anualidad.

 

El día de ayer culminé un agradable recorrido gracias al Ciclotón, pensando en cuán importante sería para Puebla lograr que contemos con un proyecto similar. Más allá del costo de la Ciclopista, resulta por demás obvio que su fracasado. No ha motivado a formalizar una cultura del deporte y tampoco es utilizada por aquellos que, desde antes, practicaban el ciclismo. Peor aún, su ubicación, debido a la gran pendiente de la avenida 31 oriente, resulta por demás errónea. Gracias a la alianza Compromiso por Puebla, la nueva administración municipal bien podría adoptar esta política pública del gobierno de izquierda en el D.F. Finalmente, la coalición en Puebla conlleva la suma de los mejores programas de todos los partidos involucrados.

 



 
 

 

 
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