Puebla en Perspectiva


Mario Riestra Piña

07/12/2009

Zavala y Montero, una dupla improbable


Javier López Zavala y Mario Montero forman una interesante dupla de candidatos que, sin embargo, no estará presente en las boletas electorales de 2010. Sin importar que ambos tengan posiciones privilegiadas en el gabinete estatal, gocen de la confianza y apoyo del Gobernador del estado y cuenten con un significativo conocimiento dentro la ciudadanía, alguno de ambos terminará por ceder (voluntaria o involuntariamente) en sus aspiraciones políticas personales.


Curiosamente, el que ambos ostenten un importante cargo público en la administración estatal y sean sumamente cercanos al Gobernador del estado terminará por hacer inviable su común postulación como candidatos a la gubernatura y la presidencia municipal de la capital, respectivamente. Zavala y Montero son vinculados inmediatamente con la continuidad transexenal del proyecto político marinista, lo que incrementa por diversas razones su vulnerabilidad electoral.


El hecho de que ambos sean catalogados, invariablemente, como los candidatos oficiales del Gobernador, si bien conlleva una serie de ventajas asociadas al uso de recursos y estructuras públicas así como a una envidiable exposición mediática, también representa un cúmulo de desventajas derivadas del ejercicio del poder.


En un ambiente de alta competencia electoral como el que se prevé en 2010, la percepción del continuismo incrementa, aún más, la ya latente amenaza de la derrota electoral del PRI. Nadie duda de la capacidad de operación política del Gobernador, sin embargo, los deficientes resultados en diversos temas hacen de sus precandidatos preferidos presas fáciles de los cuestionamientos que señalan la ausencia de crecimiento económico, la pérdida de competitividad y la falta de transparencia, por citar algunos temas.


De igual forma, aunque Zavala y Montero tengan niveles significativos de conocimiento entre el electorado, ambos gozan también de amplios porcentajes de opiniones negativas, por lo que su potencial de crecimiento como candidatos tiene un techo que los hace vulnerables ante candidatos más ciudadanos y con una oferta tangible de cambio para Puebla. El electorado poblano difícilmente avalaría una dupla que además de continuista, sea percibida como una imposición.     


Inclusive al interior del Revolucionario Institucional, la imposición de candidatos afines al régimen marinista es percibida como una mala señal para todos aquellos que no pertenecen a la burbuja que ostenta el poder actualmente. Diversos actores Bartlistas, Melquiadistas o grupos descontentos con capital político propio bien podrían tocar otras puertas y aglutinarse conjuntamente en torno a diferentes fuerzas políticas. Si el marinismo no demuestra ser incluyente, qué incentivos tendrán otros grupos de priístas para apoyar a los candidatos oficiales.


Por ende, en pos de tener mejores argumentos para retener la gubernatura del estado, el Gobernador Marín muy probablemente deba negociar con diversos grupos y estas negociaciones seguramente modificarán la postulación de candidatos. Bajo este contexto, grupos afines a la Presidenta Municipal, Blanca Alcalá, y el ex rector de la BUAP, Enrique Doger, podrían verse beneficiados como una herramienta que busque asegurar su apoyo al candidato marinista a Gobernador.


Otro factor de influencia tiene que ver con el tiempo en que se den las respectivas designaciones de candidatos. Parece ser que la designación del candidato a Gobernador del PRI antecederá a la del candidato a la Presidencia Municipal. Bajo este supuesto, no sólo la opinión del Gobernador Marín será determinante en la elección del abanderado priísta a la capital del estado. El candidato del PRI a la gubernatura tendrá también una opinión que será escuchada.


La opinión del candidato a Gobernador del PRI pesará en la designación del candidato a Presidente Municipal.  Mucho se ha escrito sobre la relación entre Zavala y Montero. Lo cierto es que la expectativa de que Zavala será impuesto como candidato bien podría explicar las recientes declaraciones del Secretario de Gobernación sobre el proceso de selección interno del PRI a la gubernatura. De tal suerte que aún cuando el ejecutivo del estado logré imponer su candidato a Gobernador, esto no necesariamente implica que logre hacer lo propio a nivel municipal. Si bien Mario Montero cuenta con aceptación en la capital del estado, López Zavala idealmente quisiera tener como compañero de fórmula un candidato que le acerque adeptos ahí donde él no puede llegar, es decir, más allá del marinismo y el priísmo incondicional.

 

Existen diversos factores que tampoco hacen sencilla la designación de Zavala como candidato, pero incluso suponiendo que esto suceda, la amenaza de la derrota electoral del PRI, la necesidad de ampliar la coalición que apoye el candidato oficial del Gobernador y la opinión de Zavala sobre su potencial compañero de fórmula son factores determinantes que hacen improbable que observemos la dupla Zavala – Montero en 2010.

 



 
 

 

 
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