Puebla en Perspectiva


Mario Riestra Piña

15/02/2010

Las alianzas, Gómez Mont y el segundo periodo de sesiones


Durante el proceso legislativo que culminó a finales del año pasado con la aprobación de la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos de la Federación, el PRI aceptó parte de la propuesta presidencial que incluía el incremento de diversos impuestos a cambio de que, desde la Secretaría de Gobernación, se impidieran las alianzas electorales entre el PAN y el PRD en diversos estados del país. El PRI asumió el costo de incumplir sus promesas de campaña y aprobó, junto con el Presidente, un incremento al IVA. Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones buscaban así allanar el camino al PRI en las elecciones a Gobernador en 12 entidades del país. Más allá de las críticas a la incompatibilidad ideológica de ambos partidos, una alianza opositora pondría en serio riesgo el predominio del PRI en varios estados de la República.


En el último trimestre del año anterior, la crisis en las finanzas públicas del gobierno federal alcanzaba su máximo esplendor. El Presidente tenía como primera prioridad asegurar la viabilidad financiera del gobierno y, en este contexto, parece que a través del Secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, estuvo dispuesto a pactar la no alianza entre el PAN y el PRD. De igual importancia resulta el hecho de que el PRI no haya cumplido a cabalidad con su parte de la promesa, ya que el proyecto fiscal finalmente aprobado distó mucho de la propuesta originalmente pactada. De cualquier forma, el PRI asumió parte del costo político del alza en los impuestos y el PAN, por su parte, postergó por algunos meses el diálogo en torno a las coaliciones opositoras.


La disciplina al interior del PRI ya no es tan férrea como en décadas anteriores, por lo que sus líderes no pudieron convencer a la totalidad de su bancada de la pertinencia de apoyar la propuesta presidencial. Ante este hecho, el PAN habría de desmarcarse del compromiso adquirido por el Secretario Gómez Mont. El PAN es autónomo del gobierno, parecería ser el argumento esgrimido.


Sin embargo, en pos de dar viabilidad a la importante agenda legislativa que el país requiere y que el Presidente desea impulsar en la segunda mitad de su mandato, resultaba imperioso mejorar la relación con el PRI. Este partido, ante las inminentes alianzas electorales entre el PAN y el PRD en estados como Durango, Hidalgo, Oaxaca y Puebla, reprochó inmediatamente el incumplimiento a la palabra empeñada por Gómez Mont. Peor aún, el PRI ha enviado diversos mensajes en el sentido de que las alianzas opositoras en su contra serán castigadas desde el Poder Legislativo Federal.


La venganza del PRI consistiría en el rechazo de los proyectos legislativos prioritarios del Presidente, entre los que destacan la tan comentada Reforma Política y la cada vez más urgente Reforma Fiscal. El PRI, poseedor de la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados gracias a su aliado el Partido Verde, habría de frenar las propuestas presidenciales y, además, buscará impulsar sus intereses legislativos en perjuicio de la Federación.


Durante la semana pasada, todos los partidos políticos con representación en la Congreso de la Unión hicieron del dominio público sus prioridades legislativas para el segundo periodo de sesiones de esta legislatura. Ahí se vislumbran ya las reformas que cada partido buscará impulsar. En el caso del PRI, por ejemplo, se buscará impulsar la descentralización de los programas sociales. Sin lugar a dudas, la idea de que la operación del Programa Oportunidades recaiga en los estados debe entenderse como una vendetta.


La renuncia del Gómez Mont al PAN debe observarse en este contexto. De nada le sirve al Gobierno Federal un Secretario de Gobernación sin capacidad de interlocución frente al partido mayoritario en la Cámara de Diputados. De ahí la importancia de deslindar a Gómez Mont de las alianzas, a fin de éste conservara su reputación y el PRI pudiera confiar en él en futuras negociaciones.


En lo que respecta a la aprobación de las tan mencionadas y urgentes reformas estructurales, mucho me temo que el ánimo de venganza priísta y el enrarecido ambiente electoral condicionarán la agenda legislativa en lo que resta del año. No esperemos una Reforma Fiscal de gran calado, ni la recurrentemente mencionada Reforma Laboral. Estas prioridades no son compartidas por el PRI en su agenda legislativa. En cuanto a la Reforma Política, PAN, PRD y PRI tienen posiciones muy distintas.


La virtud de la propuesta de Reforma Política presidencial radica en que será imposible evitar su discusión. La sociedad civil está muy atenta a su evolución. Sin embargo, dudo mucho que ésta sea aprobada en los términos plateados por el Presidente. El PRI busca el empoderamiento del Poder Legislativo en perjuicio del Ejecutivo. El PRD, por su parte, no concuerda con las propuestas panistas de la reducción de diputados plurinominales, la segunda vuelta y la reelección de alcaldes y legisladores. La comentocracia y las organizaciones no gubernamentales tendrán mucha influencia en el potencial avance de la Reforma Política.

 



 
 

 

 
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