Puebla en Perspectiva


Mario Riestra Piña

22/02/2010

Las potencias económicas emergentes y el cambio en las estructuras internacionales de la Gobernanza Global


El día de hoy se corona un importante periodo intelectual de mi vida. Casi dos años después de haber partido hacia el exterior para continuar mi formación académica, presento hoy el fruto de esos esfuerzos que se ven reflejados en la publicación de un libro de mi coautoría; “Power Shifts and Global Governance, Challenges from the South and North”, de la editorial Anthem Press.


En verano de 2007 inicié una travesía académica por el continente de Europa. La aventura inició en Berlín y, si bien conocía perfectamente el puerto de llegada inicial, los vientos del destino poco a poco hicieron impredecible el desenlace final del viaje. Como camaradas de barco, dentro de este postgrado sobre Gobernanza Global patrocinado por del Gobierno de Alemania, participamos 20 jóvenes funcionarios públicos y académicos de Alemania, Brasil, China, India, México y Sudáfrica. Los primeros dos meses transcurrieron en la capital de aquel país, para después trasladarnos a la ciudad de Bonn, sede de las instalaciones del German Development Institute (GDI).


Después de muchos esfuerzos para sortear la burocracia internacional, logré que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), con sede en París, Francia, aceptara recibirme por un par de meses para desarrollar ahí a profundidad mi tema de investigación. Tras haber vivido en Alemania, emprendía el trayecto hacia Francia, lugar que sería mi domicilio por algunos meses más. Tuve la fortuna de ser adscrito a un área de reciente creación en la OCDE, con no más de dos meses de existencia, encargada de supervisar y apoyar el proyecto de diálogo político que apenas semanas antes logrará impulsar la Canciller alemana Angela Merkel.


El timing no podría haber sido mejor. Poco después de haberse desarrollado la Cumbre del Grupo de los Ocho (G8) en Heiligendamm, Alemania (grupo que alberga a los países más ricos y poderosos del planeta) tenía la oportunidad de seguir de cerca la evolución del principal acuerdo de la reunión de ese año. Por primera vez en la historia los países del G8 había decido iniciar un diálogo institucionalizado con las principales potencias emergentes, Brasil, China, India, México y Sudáfrica (grupo conocido en la actualidad como G5). Los temas acordados para su discusión fueron: Inversión Transfronteriza, Innovación, Eficiencia Energética y Cooperación para el Desarrollo, con especial énfasis en África. Si bien estos países habían sido ya invitados en años anteriores a participar en algunas de las sesiones de las cumbres del G8, la iniciativa conocida como “Proceso de Heiligendamm” era mucho más ambiciosa y profunda, ya que incluía metas concretas y una más frecuente interacción política.


El hecho de iniciar un proceso de diálogo político del mayor nivel jerárquico posible entre los países del G8 y el G5 resulta, aún hoy, de la mayor relevancia mundial por diversas razones:

  • El G8 ha sido considerado, durante toda su historia, como un grupo de suma flexibilidad institucional. Inició en 1975 como el G6 y a lo largo de los últimos 30 años ha evolucionado con gran adaptabilidad. El entonces G6 se amplió por medio de la incorporación de Canadá y Rusia, y ha sabido también incorporar a actores supranacionales como la Unión Europea y la ONU, además de actores de la sociedad civil y miembros de los poderes legislativos y judiciales de cada país. Fundado inicialmente para discutir temas económicos, con el paso del tiempo el G8 ha logrado generar acuerdos en temas tan diversos como la educación, la salud, la cooperación internacional, el terrorismo y el cambio climático. Tomando en cuenta esta flexibilidad, el “Proceso de Heiligendamm” ha sido considerado como un paso previo para la ampliación del grupo. Diversos Jefes de Estado, como Nicolas Sarkozy, se han manifestado a favor de la inclusión formal de los países del G5, hecho que redundaría en un posible G13.

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  • Por último, en el caso de México, el “Proceso de Heiligendamm” ha venido a revitalizar la política exterior de nuestro país. Con la firma del TLCAN y el ingreso de nuestro país a la OCDE (considerado por muchos como el club de los países ricos), México ha debilitado sus lazos con los países en vías de desarrollo. Nuestro país dejó de ser parte del G77 y de instituciones como South Centre, por lo que su capacidad de interlocución y liderazgo con naciones con niveles de desarrollo similares al nuestro había sido cada vez menor. Brasil, China, India y Sudáfrica, en cambio, se habían convertido durante los últimos años en verdaderos líderes de los países del sur. Gracias al G5, México tiene ya un canal directo y frecuente de interlocución con estos países, lo que le ha permitido recobrar cierto liderazgo. Aunado a lo anterior, nuestro país ha fungido durante los últimos años como el coordinador formal del G5, llevando el liderazgo del grupo frente al G8.

  • En medio de la coyuntura electoral nacional, muchas veces pasamos por alto importantes temas internacionales. El impacto del “Proceso de Heiligendamm”, prácticamente ignorado por la opinión pública, podría ser de gran significancia para nuestro país. México tiene ante sí una importante vitrina internacional que debería saber aprovechar.

     

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    Los invito el día de hoy a la presentación de mi libro a las 5:30 p.m., en las instalaciones de la Universidad TECMilenio de Puebla. Agradezco de antemano a las autoridades de la Universidad por la invitación, especialmente a su rector, y a Arturo Rueda y Mario Alberto Mejía, quienes aceptaron amablemente ser los comentadores del libro durante la presentación.

     



     
     

     

     
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