Puebla en Perspectiva


Mario Riestra Piña

26/10/2009

Presupuestos crecientes sin un enfoque de resultados


El gobierno de Puebla ha gozado, durante los últimos años, de un creciente monto de recursos federales que han incrementado de manera significativa el presupuesto del estado. Para el próximo año, por ejemplo, las participaciones federales para Puebla alcanzarán un nuevo máximo histórico. Dentro del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2010, el gasto federalizado para nuestro estado muestra nuevamente un aumento en términos reales, en esta ocasión de poco más del 3.6 por ciento respecto a los montos aprobados para el año 2009. En otras palabras, mientras en el año en curso el estado obtuvo poco más de 36 mil millones de pesos (mmdp) a través de transferencias de la federación, para 2010 Puebla recibirá más de 39 mmdp.


No obstante que el país enfrenta la peor crisis de los últimos 65 años en sus finanzas públicas, según declaraciones del propio Secretario de Hacienda y Crédito Público, Puebla recibirá montos federales históricos para educación, salud, infraestructura social y fortalecimiento estatal y municipal. Exceptuando los fondos de seguridad pública (FASP) y educación tecnológica y de adultos (FAETA), mismos que tienen ligeras disminuciones, todos los demás rubros federales transferidos a través de los ramos 28 y 33 presentan recursos sin precedentes para nuestro estado.


El imaginario popular suele atribuir como causa principal de los problemas del estado la falta de recursos económicos suficientes. Sin embargo, si bien es cierto que el estado requiere montos crecientes de inversión para el combate a la pobreza, el incremento de la calidad educativa y la competitividad estatal, por citar tan sólo algunos ejemplos, resulta indispensable adoptar un nuevo modelo de gestión pública a fin de elevar la eficacia en el ejercicio del gasto público. Tal cual se ejerce el presupuesto en el estado actualmente, el riesgo de que esa inversión adicional no rinda los resultados esperados es muy alto.


En lo que va de la administración marinista, el presupuesto federal transferido a la autoridad estatal se ha incrementado en términos reales en más de un 17 por ciento, al pasar de 26 mmdp a los ya reseñados 39 mmdp, de acuerdo a cifras del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados.

 

Lamentablemente, estos recursos adicionales no han traído beneficios proporcionales para la ciudadanía poblana. Según el Consejo Nacional de Población (CONAPO), el número de pobres en el estado se mantiene constante (en el mejor de los casos), y los indicadores educativos reportados por el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) muestran igualmente un desempeño del estado por debajo de la media nacional en cuanto a los principales indicadores de calidad educativa se refiere. Asimismo, durante los últimos diez años la competitividad del estado se desplomó más de 12 lugares hasta alcanzar la posición 26 entre las entidades federativas.


A nivel federal, la discusión fiscal se ha centrado en tres frentes a fin de solucionar el boquete de las finanzas públicas ocasionado por la previsible reducción de los ingresos petroleros para 2010. La reducción del gasto público, el incremento de los ingresos tributarios y la deuda pública fueron los mecanismos discutidos y aprobados en el Congreso de la Unión.


En el estado de Puebla, sin embargo, la discusión pareciera centrarse únicamente en la necesidad de contar con recursos públicos adicionales. En ningún momento se ha planteado la posibilidad de incrementar las fuentes de ingresos propios o incluso la posibilidad de reducir el tamaño del aparato gubernamental estatal. Iniciado el periodo electoral local, el costo político de cualquiera de esas medidas ha inhibido cualquier discusión en este sentido.


Tampoco se ha llevado a cabo esfuerzo serio alguno para incrementar la eficacia del gasto público estatal. Nuestro estado no puede estar eternamente esperanzado en la obtención de transferencias federales millonarias para la solución de los problemas locales. La evaluación de las políticas y programas públicos, la implementación de esquemas presupuestarios participativos y enfocados a resultados, la puesta en marcha de verdaderos mecanismos de transparencia y rendición de cuentas son requisitos indispensables para asegurar el máximo impacto de cada peso ejercido por el ejecutivo del estado.


El presente desafío de las finanzas públicas nacionales demanda de Puebla y sus gobernantes una actitud de mayor corresponsabilidad. La carencia generalizada de recursos, no obstante que las transferencias federales para el estado no han menguado, demanda de los tres órdenes de gobierno mayor imaginación en la implementación de políticas y programas gubernamentales. La búsqueda de eficacia en el ejercicio público debe llevar al gobierno del estado a innovar fórmulas que le permitan obtener maximizar los resultados.

 

 

 

 

 

 



 
 

 

 
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