Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

01/03/2011

 

La oposición, por las juntas auxiliares


Los partidos de la alianza Compromiso por Puebla ya tienen candidatos para las juntas auxiliares, cuyo proceso electoral será el domingo 24 de abril.


Son más de 600 las juntas auxiliares que tendrán que elegir autoridades, bien mediante el voto directo y secreto, mediante plebiscitos o por usos y costumbres.


Legalmente los partidos políticos no intervienen directamente en los procesos, pero todos lo hacen y lo están haciendo ya. Los candidatos de la alianza andan en campaña por lo menos en las juntas auxiliares del municipio de Puebla, pero se tiene conocimiento de que los partidos PAN, PRD, Convergencia y Panal andan activos en el interior del estado.


Quienes todavía no se mueven son los priistas, que parecen no haber superado el shock que les provocó su derrota el pasado 4 de julio. Están paralizados y los tiempos corren.


Dirán que falta mucho, casi dos meses para la elección, pero lo cierto es que los partidos opositores al PRI ya les llevan un buen trecho de delantera.


¿Cuál es la importancia de las juntas auxiliares? Que en ellas vive un alto porcentaje de la población rural que antes era cliente permanente del priismo, y dejar de serlo provocará al partido tricolor —cada día más necesitado de apoyos— una fuerte caída de su votación.


Estamos viendo el trabajo que le está costando a Fernando Morales Martínez sacudir la modorra de los ceneopistas para medio recomponer el que fuera el sector más fuerte, más movido, más alegre incluso, del priismo, el que agrupaba a las clases medias populares. Vemos cómo se derrumba el sector campesino, que en Puebla tiene un dirigente que realmente ya no lo es, pues ni concurre a sus oficinas desde la derrota del 4 de julio, y un barco sin capitán va a la deriva; aparte de un sector obrero que está recomponiendo lo que se les vino abajo cuando era dirigido por la gerontocracia (líderes de más de 80 años) del pasado reciente.


Hace unos días dijimos que al PRI sólo lo podrán salvar sus sectores, cuyos dirigentes son ajenos a las grillas de los grupos que controlan la dirigencia estatal del partido, pero para eso tendrán que trabajar duro, pues si van a continuar con la apatía que ahora se nota en el partido tricolor, el fracaso está a la vuelta de la esquina.


En lo que respecta a la CNOP, su nuevo dirigente ya le está echando ganas; en la CTM, el diputado Leobardo Soto está trabajando intensamente por recomponer su central, con buenos resultados, y lo mismo está haciendo René Sánchez Juárez en la Froc-Croc. Sólo el sector campesino está en la parálisis casi total, pues aunque la secretaria general de la Liga de Comunidades Agrarias, Maritza Marín, y el dirigente de la Liga Municipal de Puebla, Carlos Gil, están empeñados en sacar adelante al buey que se les atoró en la barranca, les faltan recursos materiales y humanos para hacerlo bien.


Hay priistas que están trabajando al margen de su partido para crearse una imagen entre sus correligionarios de la base y poder aspirar a una diputación o una senaduría en las elecciones próximas.


La lista de aspirantes es bastante numerosa, eso ya se sabe, pues estamos en los tiempos en que muchos creen que para ser diputado, senador o hasta presidente de la República sólo basta saber leer y escribir; don Vicente Fox fue ejemplo de ello.
Los candidatos no requieren ni militancia partidista, ni ideología política, ni nada, sólo echarle muchas ganas, según dicen los clásicos del voluntarismo.


Pero hay políticos serios también, aunque son los menos, que creen que el voto se consigue con trabajo, con atención a los ciudadanos en sus demandas, con conocimiento de la problemática regional para poder proponer soluciones, etcétera.


En el PRI están trabajando ya; en ese sentido, algunos de sus militantes ya lo están haciendo de buena fe y con inteligencia. Uno de ellos es Pablo Fernández del Campo, quien fue secretario particular del presidente municipal Rafael Cañedo Benítez —ya fallecido—, diputado local, regidor del Ayuntamiento y se ha desempeñado en otros puestos tanto en el municipio como en el estado.


Pretende despertar el interés por participar en la política a los ciudadanos del distrito XII, al que corresponde parte del territorio del distrito que representó en el Congreso del estado y donde no lo hizo mal; por el contrario, ha dejado una buena imagen personal, pero también de su partido. Otros priistas como él hacen lo mismo, unos con méritos reconocidos y otros sin ellos, pero la política es así y a veces los que ganan las candidaturas son los que carecen de cualidades y simpatías reales entre los electores, pero en el PRI se han especializado en los últimos años en escoger a los malos y despreciar a los buenos. Lo vimos con las candidaturas a las diputaciones locales del municipio de Puebla en el pasado proceso electoral local.


Bueno, el PRI está en bajada según reconocen destacados priistas. Los propios dirigentes y militantes del tricolor lo llevaron a la situación en que ahora se encuentra, deben ser ellos los que busquen la forma de recuperar su prestigio y su fuerza.

 

Lo que los priistas no hagan por reestructurar y fortalecer a su partido, nadie, absolutamente nadie lo va a hacer. Por el momento la percepción general es que el PRI está acelerando en Puebla su perredización, es decir, se están creando en su interior numerosas tribus dispuestas a pelear entre sí por los siglos de los siglos… Amén.

 



 
 

 

 
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