Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

01/04/2011

 

El 24 se renovarán más de 600 juntas auxiliares

Un nuevo proceso electoral se avecina. Será el 24 del mes que hoy inicia cuando se renueven las más de 600 juntas auxiliares pertenecientes a los 217 municipios de la entidad.


Aun cuando oficialmente los partidos políticos no participan en este proceso, la realidad es que sí lo hacen. Lo malo es que muchas veces provocan enfrentamientos entre los habitantes de esas demarcaciones, pues el entusiasmo con el que toman parte llega a desbordarse y a veces desemboca en violencia.


El sistema de elección es variable, pues en algunos casos se realizan procesos normales, con casillas, urnas y demás, y en otros se rigen por usos y costumbres que pueden ir desde formar atrás de cada candidato a sus partidarios y contarlos uno por uno, o reunir en una asamblea a los habitantes de un pueblo y pedirles que se pronuncien por la planilla de sus simpatías levantando la mano.


Los procesos deben ser convocados y organizados por los ayuntamientos, es decir, cada ayuntamiento es responsable del proceso en las juntas auxiliares que le correspondan.


Muchos presidentes municipales tratan de favorecer a sus cuates y ahí es donde estalla el problema.


Las juntas auxiliares deberían ser eso, auxiliares de los ayuntamientos para bien gobernar a los pueblos pertenecientes a un municipio, pero no es así.


Las autoridades municipales, en la mayoría de los casos, tratan a las autoridades auxiliares como un patrón trata a su criado. No hay un ordenamiento que los obligue a entregar determinada suma de dinero para que las juntas puedan funcionar. A los presidentes auxiliares se les hace dar muchas vueltas para que les den cualquier cantidad, en la inmensa mayoría de los casos insuficiente para cubrir las mínimas necesidades de administración y servicios para los habitantes de los pequeños pueblos.


Vamos a poner un ejemplo: el municipio de Chietla, donde la cabecera tiene menor población y menor movimiento económico que una de sus juntas auxiliares, Atencingo.


Atencingo tiene un problema grave de delincuencia, pues ahí hay muchos trabajadores del ingenio, cortadores de caña de la región, que llegan de otras partes del estado o del país y, como ocurre en muchos centros de esa naturaleza, se establecen bares y centros de diversión y surgen problemas, principalmente los días de pago de sueldos.


Los problemas de inseguridad surgen por lo general el viernes en la noche y el sábado; para afrontarlos, hasta hace poco Atencingo tenía una “patrulla” que era un Caribe renovado y seis policías: insuficiente para prevenir escándalos de rijosos y menos para hacer frente a los delincuentes comunes.


Pero esos son sólo algunos problemas de las juntas auxiliares, hay muchos más.


La Secretaría de Gobernación o General de Gobierno, como es ahora, puede estudiar a fondo este asunto para darle una solución adecuada.


Las autoridades auxiliares, bien coordinadas con los ayuntamientos a los que pertenecen, pueden lograr mucho para mejorar el nivel de vida de sus habitantes.


El doctor Fernando Manzanilla Prieto, titular de la Secretaría General de Gobierno, tiene capacidad de diálogo y negociación como para escuchar a representantes de los pueblos para que le expongan su problemática. Muchas cosas positivas se pueden derivar de una buena organización y de una buena coordinación entre los 217 ayuntamientos y sus más de 600 juntas auxiliares.

 

Que ese nivel de autoridad deje de ser el patito feo de la política y se convierta en lo que debe ser, en auxiliar del gobierno municipal en todo sentido. Eso propiciaría un desarrollo no sólo económico y social, incluso político. No nos hagamos tontos, mientras miles de habitantes de pequeños pueblos sigan viviendo en la ignorancia, en la insalubridad, en el atraso total, la tan decantada democracia mexicana seguirá siendo un bonito cuento chino.

 



 
 

 

 
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