Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

05/07/2012

 

La geografía electoral

 

Después de 12 años en el poder federal, el Partido Acción Nacional sigue siendo un partido mediocre, sin presencia nacional, sin estructura, sin organización.


Las elecciones federales del pasado domingo han puesto de manifiesto que el llamado partido blanquiazul, en vez de crecer, decrece.


No sólo perdió la Presidencia de la República, sino dos entidades que gobernaba, Jalisco y Morelos, y una en la que cogobernaba con el PRD, Chiapas. Disminuyó su número de representantes en el Senado y en la Cámara de diputados, y si no se pone las pilas y supera sus problemas y contradicciones internas, su influencia en el país, que no es mucha, será mucho menor que ahora.


En la elección de Presidente de la República, que se efectuó el domingo, quedó en segundo lugar en la votación en 14 estados del país, y en tercero en 15 estados, incluyendo el Distrito Federal.


Se mantuvo en el primer lugar en Guanajuato, en Nuevo León, un estado que ya gobernó, y en Tamaulipas.


Los estados donde Acción Nacional obtuvo la menor votación en las pasadas elecciones fueron Tabasco y Guerrero. En el primero alcanzó el 5.92 por ciento de los votos, y en el segundo el 10.99 por ciento.


Otro dato interesante es que en el vecino estado de Tlaxcala, entidad que ya fue gobernada dos veces por Acción Nacional, en esta elección quedó en tercer lugar. Fue superado por la coalición de izquierda, con el 40.43 por ciento de los votos, y el 35.48 por ciento que obtuvo el PRI. El PAN sólo alcanzó el 18.87 por ciento.


El caso de Puebla fue también dramático para Acción Nacional, pues quedó en tercer lugar con un 25.86 por ciento de la votación, mientras que el PRD llegó al 34.56 por ciento, y el PRI al 34.45 por ciento. Nunca antes la izquierda poblana había superado la votación de los panistas.


Esto en cuanto a la votación para Presidente de la República.


En lo que se refiere a la elección de senadores y diputados federales, los resultados fueron impugnados y el IFE decidió iniciar una revisión en los distritos con problemas.


Y es que los datos no checan. Si la candidata presidencial queda en tercer lugar de votación, casi 10 puntos debajo de sus competidores, cómo le resultan al PAN cuatro triunfos en las diputaciones y ninguno para la coalición de izquierda, misma que postuló al candidato a Presidente que aquí en la entidad obtuvo mayoría —por escaso porcentaje, sólo 3 mil votos en números redondos, pero mayoría al fin—. La revisión y el recuento de los votos en algunos distritos que fueron impugnados, y en la elección de senadores, aclararán las cosas.

 

Estas elecciones marcan una nueva época


Sin duda, estas elecciones federales marcan el inicio de una nueva era política, económica y social del país.


Las cosas ya no podrán seguir siendo como han sido hasta ahora.


Los partidos políticos, en quienes recae la responsabilidad de encaminar al país hacia una auténtica democracia, no sólo electoral sino también económica y social, deberán asumir con seriedad su responsabilidad.


Los partidos deben tener una ideología bien cimentada. Sus miembros deberán conocerla y actuar conforme a ella para que al pueblo, al ciudadano común, le quede claro cuál es el rumbo que el país tomará cuando cualquiera de los partidos existentes asuma el poder.


Este país tiene más pobres ahora que en toda su historia, no produce los alimentos que su población necesita, tiene que importarlos y cada día son más caros y difíciles de conseguir: estamos importando maíz de Sudáfrica, frijol de Perú y arroz de países asiáticos, y siendo productores de petróleo lo exportamos para luego importarlo como gasolina.


Varias de las entidades del país están sumidas en la violencia por la famosa guerra contra el narcotráfico, que cuesta al pueblo de México una millonada, pero lo más grave: que priva a muchos mexicanos jóvenes de la vida, ya van más de 60 mil muertos, según unos, y más de 70 mil, según otros. México tiene que cambiar, no sólo porque lo decía el candidato triunfador en su campaña, sino porque si no cambia, se va a hundir, y los responsables serán los políticos que no han sabido responder con acciones eficaces a las necesidades reales de la población.


Si los políticos saben leer, ya deben estar enterados que el pueblo de México castiga con su voto a quien no le sirve con responsabilidad y eficacia.


Acción Nacional, que hace seis años ganó la Presidencia con un escasísimo margen, en esta elección perdió 2 millones y medio de votos en números redondos, pues en 2006 obtuvo 14 millones 916 mil y en esta ocasión se quedó con sólo 12 millones 458 mil, muy por debajo de los candidatos del PRI y del Movimiento Progresista.


Aquí en Puebla ocurrió lo insólito: que el candidato de la izquierda alcanzara el triunfo sobre los candidatos del PRI (la entidad poblana ha sido siempre un bastión priista) y del PRD, que en casi todas las elecciones locales y federales ha quedado como tercera fuerza. Y es que los panistas, sobre todo poblanos, no tienen precisamente las características de líderes políticos y menos populares. Las cúpulas del partido blanquiazul generalmente las forman egresados de colegios y universidades privadas de tipo confesional, y eso no les permite, salvo raras excepciones, ganarse la confianza de los electores de tipo medio y popular.

 

Bueno, ahora sí, como dicen las autoridades electorales, los partidos deben entrar en una época de reflexión, para determinar cuál va a ser su papel en el futuro: trabajar realmente por su expresión política y por el país, o sólo esperar la llegada de las prerrogativas, para repartírselas equitativamente y continuar disfrutando alegremente de la vida, mientras el país se hunde.

 

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