Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

05/10/2012

 

Las mentiras piadosas

 

LOS POLÍTICOS SON dados a mentir. Son mentiras piadosas para no revelar a los ciudadanos sus fracasos, su falta de imaginación, su falta de oficio, de sensibilidad, y las grandes debilidades de las organizaciones políticas a las que pertenecen.


Vamos a referirnos concretamente a Puebla y a los partidos más importantes en la entidad.


El dirigente del PAN, Juan Carlos Mondragón Quintana, dice que su partido tiene empadronados más de 100 mil ciudadanos poblanos, entre activos y adherentes. Ah, pero ese partido, que durante sus 73 años de vida ha hecho gala de honestidad y de responsabilidad, hará una depuración para quedarse sólo con 30 mil. A nosotros nos siguen pareciendo muchos.


Desde la llegada del neopanismo empresarial encabezado por la Coparmex, en los años 80, el PAN abandonó el trabajo propiamente partidista y dejó de buscar nuevos afiliados. En el año 2000, cuando llegó al poder federal, se le vino una avalancha de gente, que en busca de “chamba” se afilió al partido blanquiazul en calidad de adherente.


El PAN pues, tuvo un crecimiento ficticio que continuó en el sexenio de Felipe Calderón, que afortunadamente está a punto de terminar y cuyo desplome se hizo evidente en las pasadas elecciones federales del 1 de julio al quedar ubicado en el tercer lugar de la votación general.


Durante la época de los panistas “doctrinarios”, fuimos testigos de los esfuerzos que hacían para ganar simpatías entre la población. Muchos fines de semana salían como si fueran familias protestantes o de Acción Católica, a catequizar políticamente a los habitantes de pueblos grandes y pequeños en incursiones que parecían días de campo: el ingeniero Iguíñiz, con su esposa y sus hijos, el matrimonio formado por don Teodoro Ortega y Rosalía Ramírez y sus hijas, el licenciado Miguel López y González Pacheco y su esposa, don Pedro de la Torre y su esposa, en fin.


Formaban grupos en los lugares que visitaban y mantenían una relación estrecha con esos grupos, a los que explicaban los objetivos de Acción Nacional, su doctrina, su programa de acción, etc. Tal vez no era la mejor forma de adoctrinamiento político pero lo hacían con verdadera convicción y ateniéndose a sus propios recursos, que no eran muchos, pues ninguno era rico y no recibían algún tipo de subsidio.


Después de que el presidente López Portillo nacionalizó la banca, los empresarios, que estaban muy cerca del PRI aunque manteniendo una actitud medio independiente, rompieron con el gobierno y decidieron formar su propio partido político.


Empezaron por conformar dos agrupaciones, el DHIAC y la Asociación Cívica Femenina, ésta encabezada por una mujer guanajuatense joven y guapa, con buena oratoria y de carácter abierto, Ana Teresa Aranda, que conquistó simpatías casi de inmediato, pues su porte, su oratoria y su actitud mucho más abierta que las poblanas, pese a venir de un estado más conservador, le abrieron el paso. La Asociación Cívica Femenina dio por eso mucho mejores resultados que el DHIAC, que en su primera asamblea propuso un modelo de país típicamente derechista: una clase empresarial que gobernaría al país por ser la más experimentada, pues el manejo de sus empresas le había capacitado, decían ellos, para conducir a México por un camino exitoso; una clase media de profesionistas y técnicos que se encargaría de operar los proyectos que los empresarios pusieran en marcha; y una clase popular, el populacho pues, que se dedicarían al trabajo. Y con un orden así, todos viviríamos felices y contentos.


Fue un 24 de febrero en el cine Puebla de esta capital, cuando se realizó la reunión a la que concurrieron cientos de padres de familia de los colegios confesionales, que rindieron homenaje a la bandera en su día, y se pronunció un discurso de elogio a don Agustín de Iturbide, creador de la Enseña Patria y el verdadero libertador de México, según ellos. Vicente Guerrero, como ocurrió el pasado 27 de septiembre en el acto organizado por el Ayuntamiento panista de Eduardo Rivera, ni siquiera fue mencionado.


Bueno, pues los empresarios-políticos se dieron cuenta de las dificultades que tendrían para crear un nuevo partido y combatir al gobierno, por lo que decidieron apropiarse del PAN, cuya ideología, dijeron, era muy coincidente con la de los hombres de empresa. Y así, los organismos empresariales, con la Coparmex a la cabeza, se apoderaron de Acción Nacional, corrieron o marginaron a los viejos militantes y empezaron a combatir a los gobiernos priistas corruptos, autoritarios, ineptos y todo lo demás.


Empezaron a ganar ayuntamientos en las grandes ciudades y luego el primer estado de la República, Baja California, que es el único que han mantenido en su poder.


Pero pese a todo, el PAN no crecía. Llegó al gobierno de la República en el 2000 sin ser un partido nacional, pues en entidades como Tabasco, Guerrero, Chiapas y Oaxaca, su presencia era mínima. En el norte, sólo tenía presencia importante en Baja California y Chihuahua, en esta última entidad ganó la gubernatura y el Congreso local, y en un sexenio lo perdió todo. Decepcionaron a los electores y no han vuelto a levantar cabeza.


Al no contar con cuadros formados para el ejercicio del poder, empezaron a lanzar candidatos salidos del PRI y, como dijera el exdirigente nacional del PAN, Manuel Espino, ganaron el poder y perdieron el partido.


Ahora se dan cuenta de que tienen un padrón inflado y dicen que lo bajarán a menos del 50 por ciento… Aun así seguirá estando inflado.

 

Las ilusiones del PRD


EL DIPUTADO ERIC Cotoñeto Carmona acaba de renunciar, o mejor dicho, pedir licencia para dejar la diputación local que ocupa, en manos de su suplente don Mario Franco Barbosa, porque él —dice— va a “luchar” por la dirigencia estatal de su partido.


Quiere ser el candidato de unidad, el que logre la unificación de todas las tribus o expresiones perredistas.


Hace sólo unas semanas, él era partidario de que la economista Socorro Quezada Tiempo ocupara la presidencia estatal de su partido. Y es que ella era la elegida de quien realmente decide las cosas en el glorioso Partido de la Revolución Democrática.


Como le comentamos ayer, algo pasó, hubo arreglos en la cumbre y el bueno para presidir al partido del Sol Azteca resultó ser el propio Cotoñeto.


Dice don Eric que “se siente fuerte” para llegar a la dirigencia. Cómo no se va a sentir fuerte si pertenece a Nueva Izquierda, la corriente que controla al PRD en Puebla y en todo el país, si es de la gente de confianza del senador y coordinador de la bancada perredista en el Senado, don Miguel Barbosa Huerta.


El PRD, que presume de democrático, es tan antidemocrático como lo han sido el PRI y el PAN. Hay un grupo o corriente o tribu que manda, que decide, y las demás corrientes se someten mediante ciertas concesiones a lo que ellos llaman negociaciones o acuerdos.


Todos los grupos tendrán pues, cabida en el Comité Estatal. Ya vendrá el reparto de carteras en las que participarán las tribus medianas y chicas, pero el control, lo que se dice el mando, lo tendrá Nueva Izquierda, el grupo de “Los Chuchos”.


El futuro dirigente perredista es un típico producto de la cultura del esfuerzo, eso sí, hay que reconocerlo. Llegó al PRD como vigilante del edificio que está en la 13 Oriente. Luego fue chofer del ahora senador de la República, Barbosa Huerta. Tuvo la oportunidad de ser diputado, llevando como suplente al primo de su jefe y ahora deja la diputación y se lanza al ruedo para dirigir al partido.

 

Y del PRI, ya ni se diga


EL PRI ES UN CASO ya conocido por todos. Ahora está en la onda de su reestructuración, de su regeneración. Dicen y ofrecen que al regresar al poder, serán un PRI diferente.


Efectivamente, son ya un PRI distinto. Los políticos viejos y experimentados del nacionalismo revolucionario ya se murieron o fueron sacados del partido por la ola tecnocrática de Carlos Salinas de Gortari.


En pláticas de amigos, en charlas de café, en lo obscurito pues, todos critican a la tecnocracia, a los salinistas, a quienes culpan de que el PRI haya salido de Los Pinos en el año 2000. Pero cuando en público se habla de cambiar la política económica neoliberal impuesta por el salinismo y culpable del descontento popular que hizo ganar a Vicente Fox la presidencia, entonces todos callan. Nadie se atreve a opinar, nadie critica, nadie sabe nada.


Los priistas perdieron el rumbo en el 2000 y ahora están llenos de oportunistas y muchos de ellos se volvieron también eso.


Hablan de cambios en el partido, de democracia interna, de valorar el trabajo partidista de sus militantes para los puestos de elección popular, pero llegado el momento, todo sigue igual.


Acaba de casarse el hijo del jefe de la tecnocracia criolla y el presidente electo no fue a la boda por estar en gira por Sudamérica. Pero estuvieron los que mandan en el Poder Legislativo, diputados y senadores, y estuvieron sentados a diestra y siniestra del anfitrión y estuvieron muchos del equipo de transición.


El PRI de ahora está mucho más cargado a la derecha que nunca en su historia. Esto no significa que abandone el laicismo, como sí lo haría el PAN, pero está a la derecha económica, como quieren los gringos, y las reformas a la ley laboral son una prueba de ello.

 

Los partidos en nuestro país viven en la mentira y de la mentira, y no parece que tengan intención de cambiar.

 

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