Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

06/09/2010

Transición civilizada


Los gobernadores, constitucional y electo, Mario Marín Torres y Rafael Moreno Valle Rosas, han venido dando muestras de profesionalismo político, de madurez, de saber guardar las formas, lo que sin lugar a dudas, tranquiliza a los ciudadanos poblanos que por los rumores y chismes que se hicieron circular durante la campaña y en los primeros días posteriores a la elección, esperaban una guerra entre el gobierno saliente y el entrante, que en nada beneficiaría al estado, sino todo lo contrario.


El pasado viernes en Casa Puebla, hubo un desayuno convocado por el gobernador en funciones, Marín Torres, al que asistieron los diputados federales por Puebla y el gobernador electo Moreno Valle Rosas. El objetivo, ponerse de acuerdo en el presupuesto de egresos para el 2011, a fin de que puedan terminarse las obras pendientes del gobierno que se va y se lleven a cabo los proyectos que el próximo jefe del ejecutivo local, presentó ahí mismo a los diputados.


La reunión fue cordial y totalmente profesional.


Ya antes, el licenciado Marín Torres y el doctor Moreno Valle, habían tenido una plática privada en la que acordaron reunirse con los diputados federales, para que gestionaran ante el gobierno federal, un presupuesto para Puebla de 50 mil millones de pesos, y luego con los diputados locales para la elaboración del proyecto de presupuesto de Egresos en el que se aplicaría esa cantidad.

 

A raíz de que México entró a la democracia electoral formal, las campañas políticas entre los diversos partidos, se han convertido en un lapso de tiempo en el que privan el rumor y el chisme como fuentes de información.

 

Esto es verdaderamente devastador. Un pueblo que no está debidamente informado sobre la realidad y que se deja llevar por el “dicen”, “se rumora qué”, etc., crea fantasmas que luego lo espantan.

 

Eso estaba pasando en Puebla. Nunca antes se había dado el caso de que triunfara en una elección de gobernador, el candidato de la oposición. Ahora se dio y eso y la chismografía barata que circuló en las semanas previas a la elección, como parte de la “guerra sucia” que llevaron a cabo los partidos políticos, descompusieron el ambiente y el ciudadano común, el ciudadano de a pié, como ahora se dice, temía que ocurriera lo peor: un gobierno priísta que dejaría sembrado de escollos el camino al gobierno de oposición que llega, y un nuevo gobierno cargado de rencores, para tomar venganza con los que se van.

 

Nada de esos ocurrirá. Ya hemos dicho en este espacio, que Moreno Valle es un político con formación priísta y por lo tanto, con criterio abierto y no cerrado, como lo tienen muchos derechistas que militan en el PAN.

 

Desde que fue electo para sustituir a Marín Torres y cuando algunos medios manejaban que habría dos gobernadores durante seis meses (por el cambio del calendario electoral) él señaló en forma contundente: “No habrá dos gobernadores. El gobernador constitucional es el licenciado Marín Torres y lo será hasta el día 31 de enero. Mi gobierno se iniciará el primero de febrero”.

 

Luego tuvo un comportamiento que mostró el oficio político que aprendió como alto funcionario de un gobierno priísta, como diputado federal priísta y como diputado local y presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado y luego, como candidato y senador de la república por el PAN. Su trabajo como gobernador electo ha sido impecable, discreto, sin estorbar en lo más mínimo la actividad que sigue desarrollando en todo el estado el gobernador Marín Torres.

 

Ya se han cumplido los tiempos para que entre en contacto con el jefe del ejecutivo en funciones y ambos lo están haciendo de la mejor manera. La transición pues, se llevará a cabo sin problemas, máxime que ambos mandatarios, el saliente y el entrante, han designado para llevarla a cabo, a dos de sus mejores hombres: Valentín Meneses Rojas, secretario de gobernación y Fernando Manzanilla Prieto, el hombre de mayor confianza de Moreno Valle. Los dos son políticos profesionales, formados en el PRI y en la administración pública priísta.

 

La entidad poblana pues, no sufrirá los embates de un choque de grupos políticos, porque la madurez y el profesionalismo, prevalecen en ambas partes.

 

Que bueno que así sea. Lo contrario sería una catástrofe para la entidad, sobre todo en estos tiempos difíciles en que en el país prevalece un clima cargado de signos ominosos, como el desempleo, la carestía, la falta de oportunidades para los jóvenes con estudios o sin ellos, la creciente pobreza y sobre todo, la inseguridad que predomina en numerosas entidades del norte y del sur del país y de la que hasta ahora ha escapado Puebla.

 

El porqué se insiste en esto

 

Algunos se preguntarán porqué insistimos tanto en la actitud de los gobernadores entrante y saliente, ante el cambio de estafeta. Porque estamos viviendo, ya lo hemos dicho, momentos sumamente delicados en el país y tanto Mario Marín, como Rafael Moreno Valle, son jefes de dos grupos políticos, integrados éstos, por personas de diferente capacidad, de diferente extracción, de diferente visión sobre lo que es y debe ser la política. Si sus jefes no señalan con su propio comportamiento el camino, ellos, para hacer méritos, para congraciarse con quienes toman decisiones en sus respectivos grupos, van a hacer barbaridades.

 

Desde la llegada de “la democracia electoral” a este país, la clase política mexicana en general, no ha dado muestras de mucha inteligencia, sino de falta de oficio, de un protagonismo que muestra sus innumerables carencias para ser lo que son o lo que quieren ser. Contrariamente a lo que señaló don Manuel Gómez Morín, el fundador del PAN, los partidos no son “escuelas de política”, sino centros de colocación de muchos oportunistas, en puestos públicos.

 

Ya llegará el tiempo en que los partidos se conviertan en verdaderas escuelas de capacitación política, en escuelas de capacitación de servidores públicos. Mientras tanto, quienes tienen altas responsabilidades y sí tienen oficio político, deben actuar con la seriedad y el profesionalismo que exigen, el bien del país y del estado, para que su actuar sirva de ejemplo a sus subordinados. Marín Torres y Moreno Valle, lo están haciendo.

 



 
 

 

 
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