Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

07/07/2010

Reestructuración a fondo, requiere el PRI


Después del triunfo de la coalición Compromiso por Puebla, el PRI va a requerir una cirugía mayor. La reestructuración del Partido Revolucionario Institucional, heredero de la tradición liberal de este país, tiene que ser a fondo pues si esto no se hace, la debacle va a continuar hasta que se acabe.


Lo anterior lo afirma un connotado priísta que prefiere mantenerse en el anonimato, “pues si me identifico voy a sufrir la marginación de mis compañeros de partido, ya que todavía no se elimina del todo la creencia de numerosos priístas de la cúpula, de que la militancia nació para callar y obedecer, exactamente igual que en tiempos de la Colonia ”.


“Pienso que hay que cambiar al PRI de pe a pa. Más que reestructurarlo, yo diría que habría que hacer una refundación, empezar de cero y bajo nuevas bases, sin perder de vista los principios que le dieron origen y su profunda vocación social, que se perdió desde la llegada de los tecnócratas con Miguel de la Madrid , Carlos Salinas y Ernesto Zedillo,  que fueron los que iniciaron la debacle del partido y del país. Para ellos todo fueron pérdidas y ganancias, números rojos y números negros. Nos impusieron la política económica neoliberal que han continuado los gobiernos panistas con todas las negativas consecuencias como mayor pobreza, concentración de la riqueza en pocas manos, desempleo, inseguridad, etc.


“El PRI, estoy convencido de eso, dejó de ser lo que fue al llegar los tecnócratas al poder. Tenemos que revisar todo eso y volver a nuestra ideología original y sobre todo, tenemos que organizarnos mejor, preparar a nuestra gente, que tenga ideología priísta, que sienta al partido. Se tienen que sentar reglas claras para la designación de candidatos para evitar los fracasos que ahora vemos. En fin, tenemos que tomar medidas enérgicas contra quienes traicionan al partido, no premiarlos a su regreso a nuestras filas porque eso es caer en los chantajes que ahora nos hacen”.

 

Los errores contaron mucho

 

En este espacio dijimos, que en estas elecciones ganaría el partido o la coalición que menos errores cometiera y llegamos a pensar que la coalición PAN-PRD y partidos de la chiquillada, serían los perdedores, partiendo del hecho de que la alianza de la derecha con la izquierda constituía un error de primer orden.


Fue un error, pues dividió internamente a ambos partidos, pero no contamos con los errores en la designación de candidatos que cometió el Partido Revolucionario Institucional en numerosos municipios, para las presidencias municipales y tampoco en los errores cometidos en varios distritos electorales con la designación de candidatos a diputados locales.


Los candidatos de Compromiso por Puebla y de Puebla Avanza, a la mejor eran tan novatos unos como otros y tan desconocidos los de un lado como los del otro, pero en el PRI hay mucha gente con méritos para tener una candidatura, que luchó por ella y que cuando vio que triunfaba algún jovencito sin militancia y sin méritos partidistas, se resentía y se pasaba del otro lado, aunque no fuera candidato, solo para vengarse.


Fue así como malas decisiones fueron fortaleciendo a la oposición al grado de que ésta obtuvo triunfos que los priístas jamás imaginaron.

 

A los partidos, los hacen sus militantes

 

Los partidos políticos son lo que son sus militantes. Militantes ideologizados, firmes en sus convicciones, con oficio político, con sentido social, con conocimiento de la historia del país, hacen partidos fuertes y competitivos.

 

Militantes sin ideología, sin conocimiento de la historia patria, sin oficio político, sin sensibilidad social, hacen partidos débiles y desorganizados, que son fácil presa de los oportunistas.


Ejemplos tenemos muchos. Partidos que no crecen porque sus mismos dirigentes lo impiden, ya que si aumentaran su militancia, correrían el peligro de ser desplazados y dejarían de manejar los pocos o muchos recursos que les llegan del centro para supuestamente desarrollar sus actividades.


Hay tres partidos que representan las tres corrientes ideológicas más importantes del espectro político del país: el PRI, el PAN y el PRD y coincidentemente son los más importantes. Tienen sus altas y sus bajas, pero por eso mismo están en renovación constante.


El PRI, desde su derrota en el 2000, debió haber iniciado una total reestructuración, pero no lo hizo. Dejó que las cosas siguieran su curso y si ahora ha surgido como el partido fuerte para el 2012, se debe a que el partido en el poder, el PAN, ha hecho gobiernos tan malos, que la ciudadanía quiere que vuelva al poder el que demostró en los diversos gobiernos que presidió, que puede hacer las cosas mejor, que a pesar de sus errores y sus vicios, que ya se vio que todos los partidos tienen, ofrece mejores resultados para el ciudadano común y corriente.


Si el PRI se reorganizara bajo nuevas bases, si cambiara su sistema de selección de candidatos, si educara mejor a su gente para el ejercicio del poder, sus triunfos serían numerosos y contundentes.


Pero se puede empezar ahora en entidades que como Puebla, los priístas estén a punto de dejar el poder estatal. Una reorganización total con miras al 2012 primero y al 2017 después, aunque sea en plan experimental, es muy necesaria.

 

Es un clamor de muchos priístas convencidos con quienes hemos platicado a raíz de los resultados electorales del pasado domingo.

 



 
 

 

 
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