Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

11/05/2011

 

Hoy, 11 de mayo de 2011, se cumplen los primeros cien días del gobierno de Rafael Moreno Valle Rosas


Quién sabe a quién se le ocurrió pensar que en cien días un gobierno podía demostrar su eficiencia o ineficiencia.


Normalmente en el primer año de un gobierno estatal o federal se ve si los nuevos funcionarios le agarran la onda a la administración pública o no; en el segundo año ese gobierno se afianza, se fortalece en el poder, realizando los ajustes necesarios. Tiene luego el tercero, cuarto y quinto año, para llevar a cabo sus planes y proyectos, y en el sexto año concluye lo que no ha terminado y se prepara para la entrega.


Un columnista de diarios nacionales, don José Luis Mejías, ya fallecido —cuya columna se llamó “Los Intocables”—, decía que el gobernante saliente —fuera gobernador o presidente de la República—, al irse a descansar a la vida privada, entregaba a su sucesor tres sobres, pidiéndole que abriera el primero al momento de que se iniciaran movimientos de protesta en su contra. Ese sobre contenía una carta que decía: “Échame a mí la culpa de todo”.


Con eso se lograban aquietar las aguas por un tiempo.


Después vendrían nuevas movilizaciones y entonces se debería abrir el segundo sobre, cuyo consejo sería: “Haz cambios en tu gabinete”. Y en medio de rumores de todo tipo, se determinarían cambios, emocionantes enroques, surgirían nuevas caras con futuro en la política, etcétera.


Pasado un tiempo, los ciudadanos volverían a inquietarse alentados por políticos ambiciosos de todos los partidos y entonces se debería proceder a la apertura del tercer y último sobre, cuyo consejo sería: “Haz tres cartas”.


Los cien primeros días, pues, son muy pocos para una evaluación seria. Sí sirven al gobernante, en este caso Rafael Moreno Valle Rosas, para evaluar a sus colaboradores, ubicarlos o reubicarlos mejor, afinar sus proyectos, determinar prioridades, en fin, para ver el debe y el haber en el gobierno.


Al pueblo en general le da una idea de la forma de actuar del nuevo gobernante. En este caso la percepción generalizada es que se trata de un trabajador incansable al que pocos de sus funcionarios le pueden seguir el ritmo.


Actúa como ejecutivo de una empresa, pero tiene oficio político y sensibilidad social y eso le permite colocar entre sus prioridades temas como el de la seguridad, el impulso a la agricultura, al turismo, que son actividades que crean gran número de empleos; mejorar la calidad de la educación y hacer llegar los servicios de salud a toda la población. Este pueblo será otro, con una agricultura y ganadería fuerte, con una buena y suficiente educación, con buenos servicios de salud, con más y mejores fuentes de trabajo y, sobre todo, con seguridad.


En el balance que se hará hoy de los cien primeros días del gobierno estatal, se dará a conocer el plan de trabajo para el sexenio, una vez que el gobernador y sus funcionarios ya tienen los hilos en la mano.

 

Lo más difícil ya pasó


Un eslogan oficial dice que “lo mejor está por venir”, y es cierto, porque lo más difícil ya pasó, que es la entrada de los nuevos funcionarios, la salida de muchos empleados, algunos justificada y otros injustificadamente, y las relaciones con la prensa escrita.


Algunos funcionarios fueron mal vistos porque no son poblanos. De repente surgió un regionalismo que no es propio de las personas de este estado en el que habitamos, donde hay cientos de miles que no nacimos en Puebla. Son mexicanos, en su inmensa mayoría capaces, cuya eficiencia o ineficiencia serán evaluadas convenientemente, una vez que empiecen a realizarse los planes y proyectos del plan de trabajo que hoy se dará a conocer.


Es muy fácil criticar sin bases, pero eso no ayuda en nada a mejorar las cosas, por el contrario, contribuye a empeorarlas.


La madurez de los ciudadanos para juzgar a un gobierno es básica para llegar a la auténtica democracia. Esa madurez debe empezar por los medios de difusión, cuyos análisis serios, responsables, objetivos, de las acciones de un gobierno, deben servir para orientar a la opinión pública. Un gobierno sensible política y socialmente, responsable, y una opinión pública bien informada, bien orientada, puede lograr maravillas.


Los poblanos tienen la gran oportunidad de intentarlo. Las condiciones están dadas, sólo hay que aprovecharlas.

 

El balance de los primeros cien días de gobierno será en el auditorio Siglo XXI de esta capital. Luego habrá una presentación de esos cien días de trabajo en video y finalmente una comida en el Centro Cultural Universitario.

 



 
 

 

 
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