Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

11/09/2012

 

Congreso de Morena, 19 y 20 de noviembre

 

Para decidir la conversión del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a partido político, se decidió que los días 19 y 20 de noviembre se realice un congreso con delegados de todo el país en la ciudad de México.


Mientras tanto, se determinó que Morena no reconocerá al Enrique Peña Nieto como Presidente de la República y que sus miembros participarán activamente en la protesta de desobediencia civil pacífica. Ese día, el 1 de diciembre, fecha de la toma de posesión de Peña Nieto, habrá manifestaciones en las plazas públicas de las ciudades y pueblos del país en protesta por lo que llaman “imposición”, advierten que rechazarán la propuesta de la nueva Ley Federal del Trabajo y que a través de cartas, desplegados y volantes explicarán al pueblo las razones de ese rechazo.

 

El impacto en Puebla


El anuncio de la creación de un nuevo partido, Morena, ha causado diversas reacciones entre los izquierdistas o supuestos izquierdistas poblanos. Unos piensan que eso no afectará al PRD, partido que otros consideran como el que saldrá más perjudicado, por sus tradicionales pleitos internos, sus eternas divisiones y la falta de oficio político de sus líderes.


Hay quienes opinan que los viejos, casi eternos líderes de la izquierda tradicional poblana, no se han dado cuenta de que el surgimiento de una nueva organización política progresista los dejará a la orilla del camino.


“Y es que ellos siempre piensan en positivo: que son únicos e insustituibles, que realmente representan a la corriente de izquierda y que el pueblo los quiere tanto, que exige su presencia en los puestos de dirección del PRD”, señala un perredista que piensa en unirse a Morena, pues en el Sol Azteca nadie tiene futuro sino pertenece a la corriente “chuchista” y él, no es de esa corriente.


Ayer, Norberto Amaya, dirigente de una corriente militante del PRD, dijo que en realidad no hay ruptura con el Partido de la Revolución Democrática, sino una separación amigable.


Por lo pronto, Morena no ha expresado nada respecto a la forma en que se organizará el partido que piensan formar. Los planes que se conocen son de manifestaciones, desobediencia civil, conmemoración del 2 de octubre, unirse a los campesinos en defensa del maíz y en el Día Mundial de la Alimentación, hacer jornadas informativas en defensa de la economía familiar, además promover boicots a medios de información, principalmente electrónicos y realizar una campaña internacional para denunciar el fraude electoral.


Para todo lo anterior, utilizará las redes sociales. Son muchos, en los medios políticos, que consideran que ese proyecto sino se encamina a formar un verdadero partido político, bien estructurado y organizado, va rumbo al fracaso. Si su objetivo es la permanente agitación y no el trabajo político, no tiene futuro.


Es cierto que hay mucha inquietud y mucho descontento popular, pero la gente también muestra cansancio de tanta politiquería. Se da cuenta que una constante movilización para protestas, no conducirá a nada positivo, dicen.


Lo urgente es una educación política que sólo pueden dar los partidos, tanto en la teoría como en la práctica. El fundador del PAN, Manuel Gómez Morín, lo dijo hace 73 años: “los partidos deben ser escuelas de política”, pero bueno…

 

Las dos corrientes del PAN enfrentadas


Dentro del Partido Acción Nacional se están moviendo dos corrientes que se disputan el control de la organización partidista: el Yunque, una corriente ultraderechista, pasada de moda y sin futuro, y la corriente liberal que conforman quienes piensan en un partido moderno, ágil, abierto a las corrientes actuales del pensamiento.


En Puebla, como en el resto del país, esas corrientes están peleando el control de la dirigencia estatal.


Los yunquistas ya llevan perdido el primer round. Juan Carlos Mondragón, dirigente estatal, ya se descartó para continuar al frente del panismo poblano, como pretendían los ultraderechistas del Yunque.


Ha surgido dentro de esa corriente un grupo encabezado por Ana Teresa Aranda, Humberto Aguilar Coronado y Miguel Mantilla, para buscar la candidatura blanquiazul a la presidencia municipal de Puebla.


Lucharán internamente contra Fernando Manzanilla, Jorge Aguilar Chedraui y Antonio Gali Fayad, que son los precandidatos de la corriente liberal panista.


Los del Yunque no se han dado cuenta que los poblanos de hoy, no son los de hace 30 o 40 años. Que ha habido una evolución importante en la mentalidad de los habitantes de esta ciudad, incluso hicieron ganar en las pasadas elecciones a Andrés Manuel López Obrador, el candidato de las izquierdas, que ellos siempre han considerado fuerzas demoniacas que atentan contra la religión “que nos legaron nuestros padres” y contra nuestras costumbres “heredadas de la madre España”.


Ese modo de pensar ya es rechazado hasta en pequeñas poblaciones del interior. En el aspecto ideológico, el de hace 73 años —que se cumplirán el 15 de septiembre próximo—, los panistas de esa corriente, llevan las de perder.


En el pasado proceso electoral hubo elecciones de gobernador en tres entidades tituladas por el PAN: Morelos, Jalisco y Guanajuato. Perdió Morelos, lo que tiene explicación porque ese estado nunca ha sido reaccionario y si el PAN gobernó ahí dos sexenios, fue por un pésimo gobierno priista que cansó a la población y vio como alternativa a los panistas. En Jalisco, un estado tradicionalmente derechista, pero la serie de malos gobiernos panistas inclinó la balanza a favor del PRI que ganó la elección; y Guanajuato, tal vez la entidad más conservadora del país, que junto con Jalisco hicieron la guerra cristera en los años 20 y que también ha tenido malos gobiernos panistas, como el de Vicente Fox, que ni siquiera despachaba en el palacio de gobierno, sino que gobernó por teléfono celular, pero que en el gobierno de Calderón recibió la visita del Papa Benedicto XVI por determinación presidencial, unos meses antes de las elecciones. Eso y las obras de restauración y embellecimiento de su catedral y del monumento a Cristo Rey, inclinaron la balanza para que el PAN siguiera manteniendo el poder.


Pero Guanajuato es diferente a la mayor parte de las entidades del país en el aspecto político e ideológico. Ahí surgió el movimiento cristero y al final de los años 30, la Unión Nacional Sinarquista, movimiento de ultraderecha para oponerse al cardenismo. Muy su gusto y hay que respetarlo.


Pero ya ni el viejo PAN, el de Gómez Morín y menos el del Yunque, encajan en la época actual.


Muchos de los principios panistas de su primera época son rescatables, pero lo que ese partido necesita es sacudirse las telarañas, ser un partido con una buena estructura, con una buena organización, crecer y ser una opción real de cambio. Porque lo que vimos en los dos gobiernos federales panistas, fue una mala imitación del PRI, con todos los defectos del partido tricolor, corregidos y aumentados. Todo debido a la inexperiencia política de los panistas, a la falta de oficio político y al talante soberbio de quien se cree superior.

 

¿Y qué va a ser del PT y del Movimiento Ciudadano?

 

El Partido del Trabajo (PT) y el partido Movimiento Ciudadano (MC) han apoyado la decisión de Andrés Manuel López Obrador, de convertir a Morena en partido político y, según comentan columnistas de México, están dispuestos a ceder su registro para que el proyecto lopezobradorista se acelere.


Los dos son partidos pequeños que no han hecho nada, pero lo que se dice nada, para crecer. Han sobrevivido gracias a sus alianzas y a las prerrogativas oficiales.


Ninguno de los dos cumple con lo que la ley señala, que deben ser los partidos políticos, pero han sido necesarios precisamente para implementar alianzas, dar una apariencia de pluralidad a nuestra incipiente democracia.


Ceder sus registros es una buena opción para sus dirigentes, pues de otro modo desaparecerían junto con sus organizaciones, del panorama político nacional. De otra forma morirían sus partidos, pero ellos seguirían en el escenario.

 

Notas breves: Juan Carlos Natale, actual dirigente y diputado federal del Verde en la pasada legislatura, informó ayer en desayuno de prensa sus propuestas: 63 proyectos de ley, de los que fueron aprobados cinco; suscribió otras 29 propuestas y se unió a 28 más. Sus propuestas más importantes fueron para el desarrollo metropolitano, la protección de la ecología, el medio ambiente, para impulsar la salud y el deporte entre la juventud. Logró un presupuesto extraordinario de 70 millones de pesos para la pavimentación de calles en la ciudad de Puebla, cantidad que manejaron los ayuntamientos de la ahora senadora Blanca Alcalá y el de Eduardo Rivera Pérez.

 

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