Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

12/07/2012

 

Manuel Bartlett, con peso en el Senado

 

Todo mundo está de acuerdo en que Manuel Bartlett Díaz será uno de los senadores de la próxima legislatura con mayor peso.


No sólo su amplio conocimiento de la realidad mexicana, su empeño y dedicación (durante su paso por el Senado en la pasada Legislatura) por defender los recursos naturales de México, como el petróleo, las minas y la electricidad, sino también su bien cimentada ideología nacionalista, apegada a los principios de la Revolución mexicana, garantizan una real defensa de los intereses de la nación.


Manuel Bartlett tiene una amplia experiencia política y administrativa: fue uno de los mejores secretarios de Gobernación que ha tenido México. Logró mantener la tranquilidad y la paz en el país, convulsionado por la terrible devaluación del peso, durante el gobierno de Miguel de la Madrid, y en el 85, durante los terremotos que asolaron a la capital de la República, mantuvo al país en calma, cuando éste era gobernado por tecnócratas que nada sabían del oficio político que se necesita para enfrentar situaciones como las que se presentaron.


Como gobernador de Puebla, puso en marcha el proyecto de Angelópolis, que en poco tiempo se convirtió en el desarrollo comercial y habitacional más moderno y exitoso de la capital del estado.


Es un político muy completo que desde su juventud decidió dedicarse al servicio público, en el que ha permanecido no por recomendaciones o influencias, sino por su reconocida capacidad política y administrativa.


También tendrán su brillo en el Senado Blanca Alcalá y Lucero Saldaña, políticas poblanas muy experimentadas y con verdadera vocación de servicio.


Miguel Barbosa, del PRD, es un político hábil que desde que presidió estatalmente el Partido de la Revolución Democrática, hace 10 años, sigue siendo el que decide las cuestiones relativas a su partido, aun cuando radique en la ciudad de México, donde se convirtió en brazo fuerte de los llamados “Chuchos”, de la fracción perredista denominada Nueva Izquierda, la más poderosa dentro de ese partido.


Si a don Javier Lozano Alarcón, algún médico homeópata le da unos chochos, a alta potencia, de Nux Vomica, es seguro que calmará sus nervios y su tendencia a crear broncas. Es el mejor remedio homeopático para tranquilizar a los rijosos. Si se logra eso, canalizará sus energías, no a agredir a cuanto se le pare enfrente, sino a ser constructivo, porque talento lo tiene. Lo que lo pierde es su protagonismo y su tendencia a la agresión verbal.


Y fíjese que sus excompañeros de escuela, tanto de aquí de Puebla como quienes cursaron con él la carrera de Derecho en el Distrito Federal, afirman que fue el amigo más simpático y amistoso que tuvieron. Algo pasó que lo cambió.


De la sexta senadora poblana, una panista que entrará por el sistema de representación proporcional, se sabe muy poco. Pero los panistas así son: en esta Legislatura tienen por lo menos a cuatro senadores poblanos y el más conocido era el expriista Rafael Moreno Valle Rosas, hoy gobernador del estado y de los otros tres se sabe muy poco. Son humildes, como San Francisco de Asís.

 

Las pilas y los partidos


Si los partidos políticos no se ponen las pilas, se enfrentarán a un futuro incierto. El PRD, que durante mucho tiempo fue considerado como el partido de izquierda por antonomasia, ya no lo es, pues el Movimiento de Regeneración Nacional, creado por “El Peje”, lo rebasó en esta elección, pues fueron los de Morena y no los perredistas quienes participaron en mayor número y con mayor entusiasmo en la vigilancia de las casillas.


No hay que olvidar que ese partido, el PRD, tuvo a su cargo la capacitación de la gente que debería vigilar las casillas hace seis años, cuando Andrés Manuel fue candidato presidencial por primera vez y perdió porque no se pudo comprobar que obtuvo mayoría, ya que tan sólo en el estado de Puebla, los perredistas dejaron sin representantes a mil 100 casillas.


Dicen que hubo líderes perredistas que se vendieron, aquí sí puede aplicarse eso de que “haiga sido como haiga sido”, el hecho es que los del PRD no podían comprobar con actas que hubieran ganado en mil 100 casillas de la entidad.


Si ni el PRD, ni el PT, ni Movimiento Ciudadano, deciden dedicar un buen esfuerzo para crear infraestructura, para organizarse y capacitar a su gente, van a ser barridos por Morena, que va a convertirse en partido político, que tiene que convertirse en partido, a fin de evitar que todo el esfuerzo que miles de ciudadanos con ideología política progresista, para organizarse y constituirse en una alternativa real de poder, se pierda.


Si eso ocurre, no sería nada sorpresivo que una vez que obtuviera su registro como partido político, se convirtiera en el representante de izquierda más fuerte que esa corriente tuviera en México.

 

Vuelve la vista al sur


Enrique Peña Nieto, el candidato presidencial del PRI que obtuvo mayoría, en declaraciones que hizo al periódico español El País, firmó que tiene la intención de volver los ojos al sur del continente y que antes de tomar posesión de la Presidencia, visitaría Brasil para hacer una alianza con la presidenta de ese país.


Para nadie es un secreto que en su afán de quedar bien con los Estados Unidos, los gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón dejaron de ver al sur y se entregaron por completo en manos de vecino del norte.


El resultado fue que México perdió el fraternal liderazgo que ejercía en América Latina y que se alejara de los países con los que tiene las mayores similitudes culturales, históricas, raciales incluso, para concentrarse a ser “el patito feo” de América del Norte.


Ahora los sudamericanos tienen su propio sistema financiero, han avanzado más que nosotros en el aspecto económico, son más independientes de los Estados Unidos y su comercio lo realizan con mayor intensidad con Europa y la zona Asia-Pacífico, mientras nosotros dependemos en un alto grado de los Estados Unidos, con quien realizamos el 80 por ciento de nuestro comercio.


En la crisis que afecta al mundo, nos rezagamos tanto que fuimos el país de la región con menor crecimiento económico y con mayor incremento de pobreza.

 

Qué bueno que el futuro Presidente de México vuelva los ojos al sur del continente, a los países con los que por razón natural tenemos mayores similitudes de todo tipo.

 

Columnas Anteriores


 
 

 

 
Todos los Columnistas