Pulso Político


Gabriel Sánchez Andraca

13/10/2010

Se están complicando las cosas en el PRI


Todo parece indicar que dentro del PRI hay una guerra entre los grupos que se disputan la dirigencia estatal de ese partido, que no puede conducir sino a mayor división, pues se hacen declaraciones ofensivas que van a provocar más enconos y resentimientos.


Las declaraciones de los grupos ante los medios de difusión, generalmente no son sensatas y ecuánimes, sino agresivas. Se lanzan acusaciones a diestra y siniestra y pocos son los que mantienen el equilibrio que en estos casos se requiere.


Ayer un grupo de partidarios del licenciado Javier López Zavala, entre los que estaban los diputados electos Filiberto Guevara y Edgar Salomón, así como algunos alcaldes del sur del estado, manifestaron en rueda de prensa efectuada en esta capital, que Guillermo Deloya, aspirante a la presidencia del PRI estatal y ex secretario particular del gobernador Mario Marín y el diputado local electo, Enrique Doger, están detrás de la guerra sucia, contra el licenciado López Zavala.

 


Para varios priístas consultados al respecto, dijeron que no existe ninguna guerra sucia contra el ex candidato a gobernador, por el contrario, hay muchos de los que están en contra de que sea el futuro dirigente de su partido, que lo aprecian en lo personal y así lo han manifestado. Lo que se ha dicho es que en el momento actual, no es conveniente que quien acaba de perder la elección de gobernador, se convierta en el dirigente del partido en el Estado.


El dirigente de la CTM , diputado federal Leobardo Soto, negó que su central esté apoyando la candidatura del licenciado López Zavala para la dirigencia del PRI. Aclaró que la convocatoria aun no se emite y que una vez que esta se de a conocer, así como el sistema que se empleará en la elección, ya veremos.


Hizo hincapié en que en todo sistema democrático, el voto es secreto y que por lo tanto, los consejeros tendrán plena libertad de votar por quien quieran.


Leobardo Soto tuvo un encuentro con Guillermo Deloya, otro de los aspirantes a la dirigencia partidista, quien dialogó sobre su proyecto para el partido, si llega a la presidencia estatal.

 

Se fue la Paloma Guillén


Por otra parte se supo que doña María de las Mercedes Guillén, (“Paloma”, para los cuates) diputada por Tamaulipas y quien estuvo en Puebla como delegada del comité ejecutivo nacional del PRI en el pasado proceso electoral, voló de Puebla a la ciudad de México para ocuparse de los asuntos de su representación ante el Congreso.


Como dijera don Rubén Aguilar, el inefable vocero del ex presidente don Vicente de Fox y Quesada: “Lo que el comité nacional del Partido Revolucionario Institucional quiere decir, es que pronto vendrá un nuevo delegado, que podría hacerse cargo además, como ha ocurrido en otros estados, de la dirigencia estatal en forma interina o figurar como encargado de la presidencia estatal del partido, hasta en tanto no se apacigüen las aguas y se pueda proceder a la elección del presidente y secretario o secretaria del comité directivo estatal priísta, como Dios manda”. Es decir, en orden y de acuerdo a los estatutos y convocatoria que se emita.

 

Debe imponerse el “sentido común”


Parecería que es mucho pedir que en los momentos en que los priístas perdieron la gubernatura del estado, por primera vez desde que el PRI es PRI, tuvieran un comportamiento de sentido común.


El sentido común lo han venido perdiendo desde que llegaron los tecnócratas priístas al poder. Los genios de Harvard, llenos de títulos académicos, pero sin conocimiento de la realidad política de este país, quisieron acomodarlo todo de acuerdo con las más avanzadas teorías que habían aprendido en sus doctorados en el extranjero y sin analizar la realidad de un país que acaba de cumplir 200 años de haber salido del coloniaje español y menos de 150 años de haber roto con las estructuras coloniales que lo mantuvieron atado a la Iglesia Católica y a los grupos internos de poder económico, lo que los hizo fracasar rotundamente.


Para todo político, pero más para quienes durante muchos años estuvieron alejados física y psicológicamente del pueblo de México, se impone tener un poco de sentido común. Y en este caso el sentido común nos dice, que si los priístas se dividen, se fraccionan en grupitos antagónicos entre sí, si crean corrientes o tribus, como en el PRD, van a terminar como ese partido o peor aun.


Los priístas como militantes de un partido político, no solo fueron disciplinados, se les acusaba de sometimiento casi absoluto a sus cúpulas. Es necesario cambiar esa cultura, pero los cambios deben darse con sentido común. No se puede ir del sometimiento absoluto a sus dirigentes, a la rebelión, sin causar daños a toda la estructura.

 

Si deciden dialogar, llegar a acuerdos, negociar posiciones, pueden llegar muy lejos, de lo contrario, se van a hacer pedazos.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas